Mariela Altamirano reaccionó con desesperación durante la audiencia cuando Roberto Castillo detalló que el niño de 4 años habría recibido golpes durante 9 días. «Fue brutalmente asesinado», sentenció el querellante.
En la oficina judicial de Comodoro Rivadavia se desarrolló una nueva instancia de la audiencia por el caso que investiga la muerte de Ángel, el niño de 4 años fallecido hace un mes. En ese contexto, se registró la reacción de Mariela Altamirano, madre del menor y una de las personas acusadas en la causa, durante la exposición del abogado Roberto Castillo, quien busca constituirse como querellante en representación del padre del niño, Luis López.
El momento se produjo mientras el letrado intervenía ante las partes. La situación en la sala se volvió especialmente tensa cuando Altamirano reaccionó visiblemente afectada a sus declaraciones.
«Ángel fue brutalmente asesinado»: la durísima acusación del abogado
«Ángel López que desde nuestra perspectiva ha sido brutalmente asesinado. Nosotros incorporamos un poder en el expediente, nos constituimos como patrocinantes; independientemente de eso, estudiamos el artículo 108 del Código Procesal Penal del Chubut, el cual dice que o se presenta un poder especial o bien está acompañado con el damnificado que tiene un interés directo en la resolución del caso», indicó Castillo.
«Me presento por intermedio de Luis. Lo acompaño, que soy su representante y pretendo ser querellante en la investigación», agregó el letrado.
La frase que destrozó a la madre: «22 impactos en la cabeza»
El momento más tenso de la audiencia llegó cuando Castillo detalló la mecánica de la muerte del pequeño:
«Son entrevistas que le acerqué a las defensoras, al defensor, y esas declaraciones testimoniales hacen que modifiquemos y que tenga una acusación particular. Tanto Altamirano como González le dieron golpes desde el 28 de marzo al 5 de abril mediante por lo menos 22 impactos en la cabeza que generaron un paro cardiorrespiratorio, la razón científico-médica por la cual Ángel perdió la vida».
Según el abogado, los golpes se habrían producido durante nueve días consecutivos, entre el 28 de marzo y el 5 de abril, fecha en la que el niño falleció.
Negación y llantos: la reacción de Mariela Altamirano
De acuerdo con lo observado en la audiencia, la mujer rompió en llanto, negó con la cabeza en reiteradas oportunidades y se cubrió el rostro mientras avanzaba la exposición del abogado.
En medio de su intervención, Roberto Castillo hizo referencia a episodios vinculados al entorno familiar del niño, lo que generó la reacción inmediata de la imputada. El abogado sostuvo que Altamirano era «altamente impulsiva y agresiva», a tal punto que en una escena de celos «se pegaba golpes de puño estando embarazada de Ángel», según una declaración de Luis López.
La calificación legal: homicidio agravado con alevosía
Castillo fue contundente en la calificación legal de los imputados:
«Altamirano fue coautora penalmente responsable del delito de homicidio agravado, con alevosía por ser un niño indefenso, y González por agravante de alevosía; él quedaba al cuidado del niño, indefenso y con problemas para expresarse», señaló el querellante.
El abogado también confirmó que denunciará a un juez, una defensora de menores y dos psicólogas por su actuación en el caso que permitió la restitución del niño a su madre.
Un mes de investigación: la Justicia avanza entre testimonios y líneas abiertas
El caso por la muerte de Ángel, ocurrido en Comodoro Rivadavia hace aproximadamente un mes, continúa bajo investigación judicial con distintas líneas de análisis abiertas y testimonios en curso. La causa involucra a la madre del menor y a su pareja, Michel González, quienes permanecen imputados mientras se intentan esclarecer las circunstancias del hecho.
Las declaraciones de Castillo, sumadas a la reacción de Altamirano, añadieron un capítulo de fuerte tensión emocional a una causa que ya conmocionó a la opinión pública. El niño de 4 años, que debía ser protegido, habría sufrido una muerte violenta a manos de quienes debían cuidarlo. La Justicia deberá determinar ahora si las lágrimas de la madre fueron de dolor o de arrepentimiento.
