Kicillof criticó el RIGI y advirtió que solo se ejecutó el 3% de las inversiones anunciadas.
En un nuevo cruce con la administración central, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, lanzó duras críticas contra el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Según el mandatario bonaerense, existe una brecha abismal entre los anuncios oficiales y la realidad económica: de los proyectos festejados por el Gobierno nacional, apenas se ha ejecutado un 3%.
«Inversiones diminutas» y desnaturalización del régimen
Kicillof cuestionó el volumen de inversiones comunicado por el oficialismo, que ya ronda los u$s100.000 millones. «De todo eso que se anunció y se festejó, solamente se realizó algo así como el 3%. Es un número diminuto», sentenció el gobernador en declaraciones radiales.
Además, advirtió que el régimen ha perdido su esencia al incluir a sectores que ya contaban con alta rentabilidad y un ritmo de inversión sostenido. «Metieron dentro de este régimen a sectores que venían invirtiendo fuertemente, por lo que ahí ya se desnaturalizó completamente», agregó.
La crisis del consumo interno
Para el mandatario provincial, la parálisis de la inversión en el inicio de 2026 está íntimamente ligada al desplome del poder adquisitivo. «El mercado interno se está detonando. ¿Quién va a invertir si no vende? ¿Para qué vas a invertir si tenés la mitad de las máquinas en la Argentina paradas, con una lona encima?», cuestionó Kicillof, vinculando la situación con la merma del consumo masivo.
El contraste con los anuncios de Luis Caputo
La postura de Kicillof choca frontalmente con el optimismo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien recientemente anunció la llegada de inversiones por u$s140.000 millones gracias a la creación del denominado «Súper RIGI».
Caputo ratificó que el Gobierno se siente «tranquilo» respecto al rumbo económico, asegurando que cuentan con el financiamiento para los próximos compromisos de deuda. Mientras el oficialismo atribuye cualquier demora en la caída del riesgo país al «riesgo kuka», Kicillof sostiene que el verdadero problema radica en una economía real que no encuentra piso debido al ajuste sobre el mercado doméstico.
