El analista político Sergio Berensztein relativizó las disputas internas dentro del gobierno de Javier Milei y sostuvo que las peleas públicas entre dirigentes oficialistas son una consecuencia natural de cualquier estructura de poder.
Sin embargo, advirtió que esos conflictos terminan funcionando como una distracción frente a la falta de reformas estructurales profundas en materia tributaria, previsional y económica. «El Gobierno logra que la gente debata un córner en vez de debatir en serio que no hay juego», graficó. Cuestionó además que la única reforma estructural fue «una reformita laboral».
«Las peleas por el poder son inherentes al poder», afirmó Berensztein
«Las peleas por el poder son inherentes al poder», afirmó Berensztein al analizar los enfrentamientos públicos entre funcionarios y referentes libertarios en redes sociales. «No hay ninguna experiencia de gobierno, ni en Argentina ni en el mundo, donde no haya disputas de poder. Son lógicas y en muchos casos positivas», explicó.
El consultor consideró que existe una tendencia a «exagerar» el impacto de esas tensiones internas y pidió «desdramatizar» la situación. «La política es así, tiene que haber peleas, son útiles», remarcó. Según señaló, las diferencias dentro del oficialismo incluso pueden resultar funcionales desde el punto de vista electoral, ya que permiten ampliar el espectro ideológico de representación.
La contracara: las internas exponen a un presidente «incapaz de contener conductas»
No obstante, Berensztein reconoció que esas internas también pueden perjudicar al Gobierno cuando escalan y exponen problemas sensibles. «Muestran muchas veces a un presidente incapaz de contener conductas que terminan perjudicando a otros miembros del Gobierno», afirmó, al mencionar episodios recientes como el caso Libra o el escándalo vinculado a la ANDIS.
El analista sostuvo que el foco mediático sobre las disputas internas termina desplazando el debate sobre los problemas estructurales de la economía. «El Gobierno logra que la gente debata un córner en vez de debatir en serio que no hay juego», graficó con una metáfora futbolística.
El ajuste y la pérdida de empleo: un escenario económico complejo
Berensztein describió un escenario económico complejo marcado por el deterioro del empleo y la pérdida de ingresos. «El ajuste es durísimo, hay problemas en el mundo del trabajo. Mucha gente pierde empleo formal y encuentra trabajos precarios sin seguridad social», advirtió.
El analista fue especialmente crítico respecto al cumplimiento de las promesas de campaña de Milei y aseguró que la administración libertaria «no hizo casi nada» de lo que había anunciado. «La única reforma estructural que el Gobierno logró avanzar fue una reformita laboral», sostuvo.
Críticas a Milei: «No existen 15.000 reformas estructurales»
Berensztein cuestionó la narrativa oficial sobre la supuesta magnitud de las transformaciones impulsadas por la gestión libertaria. «El presidente dice que implementó 15.000 reformas estructurales. No existen 15.000 leyes. Desregular el registro automotor no es una reforma estructural», ironizó.
También cuestionó la ausencia de una reforma tributaria, previsional y de coparticipación federal. «La reforma más importante es la jubilatoria y no hicieron nada», afirmó. «Argentina tiene una relación ridícula entre quienes aportan y quienes cobran jubilaciones. Todos los jubilados ganan mal». Según Berensztein, cualquier modificación de fondo implicaría costos políticos que el oficialismo evita asumir de cara al escenario electoral de 2027.
El futuro político: tres espacios consolidados y una conversación pendiente
En relación con el futuro político, Berensztein consideró prematuro hablar de candidaturas para 2027, aunque identificó tres grandes espacios consolidados: el oficialismo, el peronismo y el PRO. «El PRO sigue teniendo una marca política importante», señaló.
También analizó la relación entre Mauricio Macri y Milei, y recordó que tras el balotaje de 2023 existió la intención de avanzar en una integración política más profunda que nunca terminó de concretarse. «Esa conversación quedó pendiente», sostuvo. Finalmente, el consultor planteó que el futuro del sistema político argentino dependerá de cómo se reorganicen las alianzas y liderazgos en los próximos años. «No sabemos todavía cómo se va a conformar el sistema de partidos. Eso es crucial», concluyó.
