El Gobierno nacional profundizó su estrategia de desregulación en el sector energético y de combustibles, defendiendo un modelo basado en la apertura económica, la reducción de controles estatales y el fortalecimiento del sector privado como eje central del sistema.
La postura fue expuesta por el subsecretario de Hidrocarburos, Federico Veller, durante un encuentro con referentes de la industria en la Cumbre de Estaciones de Servicio.
El funcionario remarcó que la Argentina atraviesa una “transformación profunda” en materia energética.
Un cambio de modelo en la política energética
Durante su exposición ante más de 700 actores del sector, Veller sostuvo que el objetivo del Gobierno es dejar atrás décadas de intervención estatal para avanzar hacia un esquema más competitivo.
“El Estado no puede ni debe sustituir al sector privado. Su función es garantizar reglas claras, estabilidad y libertad para invertir”, afirmó el funcionario.
En este marco, se destacó que el sector energético se consolidó como uno de los motores económicos del país, con un superávit histórico de 8.700 millones de dólares en 2025 y proyecciones que superan los 10.000 millones para el presente año.
El debate también incluyó a referentes como Federico Sturzenegger, en un encuentro donde empresas petroleras, operadores y proveedores analizaron inversiones y nuevas oportunidades de negocio.
Menos intervención y nuevas reglas para el mercado
Uno de los puntos centrales del discurso fue la decisión de no intervenir en la formación de precios de los combustibles, incluso ante variaciones internacionales del petróleo.
“No pusimos un barril criollo ni obligamos a las empresas a intervenir. El sector privado es el que sabe cómo encontrar el equilibrio”, sostuvo Veller.
El funcionario también cuestionó políticas previas de control de precios:
“Durante décadas, la intervención distorsionó el sistema energético. Hoy estamos corrigiendo eso”.
En esa línea, el Gobierno impulsa un proceso de simplificación regulatoria, eliminando normativas consideradas burocráticas y reduciendo trabas administrativas para la actividad privada.
Autodespacho, estaciones móviles y nuevas inversiones
Entre las medidas más relevantes se destacó la habilitación del autodespacho de combustibles, considerada por el oficialismo como una de las desregulaciones más significativas del sector.
Este sistema permitirá operar surtidores de manera total o parcial, con mayor flexibilidad horaria y reducción de costos operativos.
También se impulsan las estaciones de servicio móviles como alternativa para zonas sin cobertura estable, junto con la actualización del marco regulatorio para almacenamiento de hidrocarburos mediante estándares internacionales.
Además, el sector privado anticipó una transformación del negocio hacia tiendas, cafeterías y servicios complementarios, reduciendo la dependencia del expendio tradicional de combustibles.
Un sector en plena reconfiguración
El encuentro dejó en evidencia una agenda común entre el Gobierno y las principales empresas del rubro, que incluye la reducción de presión impositiva, la simplificación de trámites, la revisión de comisiones electrónicas y la modernización del sistema de estaciones de servicio.
“Lo quitamos para hacerles la vida más fácil y que puedan enfocarse en brindar un mejor servicio”, concluyó Veller.
El proceso de desregulación del sector energético avanza como uno de los ejes centrales de la política económica actual, con un enfoque que busca mayor participación del sector privado y menor intervención del Estado en la dinámica de precios, inversiones y operación.
La discusión ahora se traslada al impacto que estas medidas tendrán en el funcionamiento del mercado y en la estructura de costos del sistema energético argentino.
