Un durísimo y lapidario análisis sacude las bases del programa económico libertario.
Desde los sectores vinculados a la producción provincial, lanzaron una severa advertencia sobre las consecuencias ocultas que está sufriendo el mercado laboral argentino, abriendo un debate urgente sobre el verdadero rumbo social que se le intenta imponer al país.
El fantasma de los noventa, el desplome del empleo y el ataque a la clase media
El diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel, salió al cruce de manera tajante contra el rumbo económico que lleva adelante la administración de Javier Milei. El legislador entrerriano afirmó con preocupación que el leve crecimiento de la actividad macroeconómica no se está traduciendo bajo ningún punto de vista en la creación de nuevos puestos de trabajo. Sostuvo firmemente que el programa oficial va mucho más allá de una simple reforma financiera y que su verdadero trasfondo tiene que ver con imponer un modelo social regresivo que busca terminar con la clase media y limitar el desarrollo nacional.
Las ramas del comercio, la construcción y la industria atraviesan un escenario alarmante de estancamiento. En este alarmante contexto, el dirigente advirtió que el país está atrapado en un fenómeno que no ocurría desde el período comprendido entre 1991 y 1994: el Producto Bruto Interno (PBI) muestra signos de crecimiento, pero el empleo cae de manera estrepitosa, golpeando con especial saña al trabajo formal. Si bien actividades primarias como el petróleo, el gas, la minería y la agroindustria son grandes generadoras de divisas, Michel alertó que estos sectores concentrados por sí solos no alcanzan para absorber la mano de obra ni para crear empleo de calidad.
La burla presidencial, el gasoducto heredado y la urgencia del peronismo
El legislador de extracción massista apuntó también contra las recientes declaraciones del Presidente sobre la matriz productiva local, acusándolo de intentar desprestigiar al país de manera sistemática. Michel consideró una falta de respeto hacia los trabajadores que se intente ridiculizar la historia nacional con conceptos como «la aduana de los bueyes», olvidando que el año pasado la Argentina exportó bienes industriales, energía y servicios del conocimiento por un valor superior a los 9.600 millones de dólares. Con orgullo provincial, defendió con uñas y dientes el aporte de las economías regionales y disparó una frase contundente: Michel cuestionó el modelo económico de Milei: “no somos solo dulce de leche y birome”, recordando que las ventas externas entrerrianas son el verdadero motor de los empleos locales.
En el plano energético, Michel rechazó de forma categórica que el oficialismo se adjudique los laureles del superávit actual de la balanza comercial del sector. Explicó que la única variable económica real y positiva que el Gobierno tiene hoy para exhibir ante los mercados se logró gracias a una obra pública medular de la gestión anterior como lo fue el Gasoducto Presidente Néstor Kirchner, al cual las autoridades actuales lo único que hicieron fue cambiarle el nombre. Finalmente, tras lamentar la frustración social que genera este modelo —ejemplificado con el reciente despido de un centenar de operarios en una fábrica de baterías en Gualeguaychú—, Michel hizo una fuerte autocrítica hacia el peronismo. Sostuvo que el movimiento debe dejar atrás de inmediato sus disputas internas y centrarse en construir una alternativa real de gobierno que demuestre propuestas claras de desarrollo y generación de trabajo para toda la población.
