Superávit cambiario: un cambio de tendencia que fortalece el modelo económico.
El balance cambiario argentino ha registrado un quiebre de tendencia positivo que comienza a consolidarse, brindando un respaldo significativo a la política económica de Luis Caputo. Según el último informe del Banco Central, abril cerró con un superávit de la cuenta corriente de u$s1.333 millones, un resultado que, lejos de ser un evento aislado vinculado a incentivos agroexportadores específicos, parece asentarse como parte de una «nueva normalidad» exportadora.
Factores clave del superávit
A diferencia de los superávits registrados en el pasado, que dependían estrictamente de medidas coyunturales (como el «tax holiday» para el sector sojero), el escenario actual responde a una combinación estructural de factores:
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Producción récord: El crecimiento sostenido en la extracción de petróleo y gas, junto con cosechas superiores a las expectativas iniciales, ha impulsado las exportaciones a niveles récord.
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Dinámica exportadora: En abril se registraron exportaciones por u$s8.914 millones, una cifra que, según analistas, podría ser superada en los próximos meses debido al desfase estadístico entre el embarque y la liquidación, y al impacto pleno de los precios internacionales en el sector energético.
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Confianza bancaria: Aunque la demanda de dólares por parte de ahorristas ascendió a u$s2.292 millones netos, la mayor parte de estas divisas quedaron depositadas en el sistema bancario. Este comportamiento valida la política de «inocencia fiscal» impulsada por el Ministerio de Economía para fomentar la bancarización de los ahorros en moneda extranjera.
El fenómeno «dólar TEMU» y la competitividad
Un rubro que ha ganado relevancia es el de las importaciones vía courier, popularmente denominado «dólar TEMU», que alcanzó los u$s118 millones. Este fenómeno es interpretado por los especialistas como una respuesta al encarecimiento de los bienes locales en dólares: con un tipo de cambio oficial que retrocedió un 4,4% mientras los precios locales subieron un 12,3%, los productos argentinos resultan comparativamente más caros, incentivando la «importación hormiga» a través de plataformas digitales.
Debate sobre la sostenibilidad de la calma
Pese a los datos positivos, existe un debate abierto sobre la firmeza de esta calma cambiaria:
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La visión oficial: Caputo sostiene que se está recuperando la demanda de dinero en pesos. El ministro argumenta que, sin la intervención compradora del Banco Central —que adquiere un promedio diario superior a los u$s120 millones—, el tipo de cambio tendría un valor significativamente inferior al actual.
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La visión crítica: Economistas escépticos advierten que el éxito exportador podría actuar como un «arma de doble filo». Argumentan que el ingreso masivo de divisas, al generar mayor liquidez, podría incentivar la demanda de dólares por parte de agentes que necesitan cubrirse o realizar pagos de insumos y maquinaria, recreando presiones sobre el mercado a medida que se acerquen los ciclos electorales.
Por el momento, con un resultado acumulado de u$s3.083 millones positivos en la cuenta corriente anual, el Gobierno cuenta con un argumento de peso para desestimar las acusaciones de atraso cambiario, manteniendo el foco en el flujo de divisas como termómetro del modelo.
