El espacio no perdona. Un cohete New Glenn de Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, explotó durante una prueba de encendido en tierra este jueves por la noche en la Estación de la Fuerza Espacial de Cabo Cañaveral, Florida.
Un video captó el momento exacto en que el vehículo estallaba en su rampa de lanzamiento. «Todo el personal está localizado y a salvo», aseguró Bezos en X. «Es demasiado pronto para conocer la causa, pero ya estamos trabajando para encontrarla. Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que haga falta y volveremos a volar».
La FAAconfirmó la anomalía y aclaró que la prueba no estaba dentro de sus actividades autorizadas. El golpe es durísimo para Blue Origin, que ya venía de un fallo en su tercer vuelo en abril y que ahora ve comprometidas sus ambiciones lunares y su carrera contra SpaceX.
La explosión en video: una prueba que salió mal
El incidente ocurrió alrededor de las 21:00 hora local del 28 de mayo. La compañía compartió en X que se trató de una «anomalía durante una prueba de encendido en tierra». El video que circula en redes sociales muestra al cohete envuelto en llamas y una explosión que iluminó la noche de Cabo Cañaveral.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos informó que los responsables del campo de tiro están coordinando con Blue Origin para determinar la causa exacta. «Estas operaciones suelen involucrar sistemas en desarrollo y tecnologías emergentes, y dichas pruebas conllevan riesgos inherentes, incluyendo la posibilidad de anomalías», señalaron en un comunicado.
La FAA se desliga: la prueba no estaba autorizada
La Administración Federal de Aviación (FAA) fue clara en su comunicado a CNN: «Esta prueba no estaba dentro del alcance de las actividades autorizadas por la FAA. No hubo impacto en el tráfico aéreo». La agencia recomendó contactar a Blue Origin para más información, pero la compañía no respondió de inmediato a los pedidos de comentarios adicionales. La desvinculación de la FAA es un detalle no menor, ya que implica que Blue Origin podría enfrentar sanciones o auditorías por realizar pruebas no autorizadas.
Un historial reciente de fracasos: el tercer vuelo ya había fallado
La explosión de este jueves es el segundo golpe en menos de dos meses. Durante el tercer vuelo del New Glenn, el 19 de abril, el propulsor de la primera etapa aterrizó con éxito en una barcaza, pero la segunda etapa falló y no logró colocar su carga útil —el satélite BlueBird 7 de AST SpaceMobile— en una órbita segura. El CEO de Blue Origin, Dave Limp, reconoció en ese momento: «Es evidente que no cumplimos con la misión que nuestro cliente deseaba. Uno de los motores BE-3U no produjo el empuje suficiente».
El vuelo inaugural del New Glenn, el 16 de enero de 2025, había sido considerado un éxito, aunque la compañía no logró recuperar la primera etapa. El segundo vuelo, en noviembre de 2025, fue aparentemente perfecto y envió una misión histórica de la NASA llamada Escapade rumbo a Marte. Pero ahora, con una explosión en tierra, la confianza se resquebraja.
La carrera contra SpaceX y las ambiciones lunares en riesgo
Blue Origin y SpaceX tienen contratos con la NASA para desarrollar vehículos capaces de transportar astronautas a la superficie lunar para el programa Artemis. SpaceX planea usar su megacohete Starship, mientras que Blue Origin construye un módulo lunar más tradicional. Se esperaba que una versión no tripulada del módulo lunar de Blue Origin se enviara a la Luna a bordo de un New Glenn este mismo año. Ahora, ese cronograma está en el aire.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, reaccionó en X: «Los vuelos espaciales no perdonan, y desarrollar una nueva capacidad de lanzamiento de carga pesada es extraordinariamente difícil. Trabajaremos con nuestros socios para apoyar una investigación exhaustiva». Por su parte, el secretario de Transporte, Sean Duffy, había advertido en octubre que la NASA podría usar el módulo de Blue Origin para volver a la Luna en 2028 si SpaceX se retrasaba. Ahora, ambos tienen problemas.
El fin de los viajes turísticos: Blue Origin se reenfoca
En enero, Blue Origin había anunciado la suspensión de los vuelos de su cohete de turismo espacial New Shepard durante dos años para concentrarse en los módulos lunares. Desde 2021, New Shepard había llevado a celebridades y adinerados al límite del espacio. Esa pausa ahora parece una decisión sabia, porque la compañía tiene problemas mucho más graves. La cuarta misión de New Glenn, que tenía previsto transportar 48 satélites para la constelación de banda ancha de Amazon, también queda en suspenso.
El cohete New Glenn de Blue Origin explotó durante una prueba en tierra en Cabo Cañaveral. Jeff Bezos confirmó que todo el personal está a salvo, pero el golpe es durísimo para la compañía, que ya venía de un fallo en abril. La FAA desligó responsabilidades. Las ambiciones lunares y la carrera contra SpaceX tambalean.
