El histórico proyecto del Túnel Internacional de Agua Negra, que busca unir la provincia de San Juan con la Región de Coquimbo en Chile a través de la Cordillera de los Andes, volvió a tomar impulso tras la aprobación de un préstamo de 280 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La megaobra promete mantener habilitado el cruce fronterizo los 365 días del año, superando una de las limitaciones históricas del Paso de Agua Negra, que hoy solo opera entre diciembre y abril debido a las intensas nevadas.
El proyecto contempla la construcción de dos túneles paralelos de 13,9 kilómetros de extensión, uno para cada sentido de circulación. El portal argentino se ubicará a 4.085 metros sobre el nivel del mar, mientras que el chileno estará a 3.620 metros, con una pendiente media del 3,37%. Cada túnel contará con calzadas de 7,50 metros de ancho y una altura libre de 4,80 metros, diseñadas para permitir el tránsito de camiones de alto tonelaje.
Los fondos del BID se distribuyen en 130 millones de dólares para Argentina y 150 millones para Chile, destinados a la primera etapa de la obra. En el lado chileno, las obras ya se habrían reanudado con trabajos de pavimentación y mejora de accesos viales, según confirmó el cónsul de Chile en San Juan, Mario Schiavone. En territorio argentino, el inicio de las obras formales aún está pendiente, aunque existe fuerte voluntad política para avanzar.
Una obra clave para el Corredor Bioceánico
Más allá de la conexión entre ambos países, el túnel de Agua Negra forma parte de un plan de infraestructura mucho más amplio: el Corredor Bioceánico Central, que busca unir el océano Atlántico con el Pacífico atravesando Argentina. En la misma línea, semanas atrás se anunció el proyecto del Tren Trasandino, una iniciativa ferroviaria que conectará Mendoza con Chile potenciando la salida de exportaciones hacia Asia. Sobre este tema, Cholila Online ya informó sobre el Corredor bioceánico: el megaproyecto que unirá el Atlántico y el Pacífico y el De Argentina a Chile y pasando por Vaca Muerta: cómo sería el Tren Trasandino.
La obra tendría un impacto estratégico en sectores como la minería, la agroindustria y las energías renovables, al reducir tiempos y costos logísticos para las exportaciones argentinas hacia los mercados asiáticos. También beneficiaría al turismo al facilitar el flujo de visitantes entre ambos lados de la cordillera.
Desafíos técnicos y ambientales
Construir un túnel en la alta montaña implica desafíos geográficos únicos. El proyecto contempla sistemas de ventilación de alta complejidad, con un pozo vertical de 535 metros en el sector argentino y una galería de ventilación de 4,75 kilómetros en el lado chileno. También se incorporarán galerías peatonales de conexión cada 250 metros y galerías de interconexión vehicular cada 1.550 metros para emergencias.
El riesgo sísmico, el impacto sobre los ecosistemas altoandinos y la gestión de los recursos hídricos son algunos de los puntos más sensibles del proyecto, en un contexto donde el retroceso de glaciares y el estrés hídrico preocupan especialmente del lado chileno. A pesar de las dificultades, las autoridades de ambos países sostienen que se trata de una iniciativa firme. «Es un proyecto que no se va a perder», aseguró Schiavone.
El paso de Agua Negra tiene una historia que se remonta al siglo XIX, cuando se utilizaba para el traslado de ganado hacia Chile. En la década de 1960 se habilitó la carretera, pero el cierre invernal por nieve siguió siendo un obstáculo recurrente. Con el túnel, ese problema quedaría resuelto de forma estructural, consolidando una conexión binacional que lleve el comercio argentino directo al Pacífico.
