En una nueva escalada discursiva y operacional que redefine el rumbo del conflicto en Medio Oriente, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó la orden oficial de ampliar el despliegue y control de las fuerzas de seguridad de su país sobre la Franja de Gaza
El mandatario ratificó que la estrategia de avance territorial continuará de forma gradual pero implacable, con el objetivo de desarticular de manera definitiva las bases logísticas de las facciones armadas de la región.
Durante una intervención pública llevada a cabo en el estratégico Valle del Jordán, en la región de Cisjordania, la máxima autoridad israelí repasó la evolución del despliegue en el enclave costero. Ante los presentes, detalló que las posiciones militares, que inicialmente cubrían la mitad de la geografía gazatí, ya se habían consolidado previamente en un parámetro mayor y que ahora la meta inmediata se enfoca en cercar las zonas que aún ofrecen resistencia.
Avance territorial progresivo sobre el enclave palestino
Netanyahu precisó que la ocupación física y operativa del territorio gazatí pasó recientemente de un 50% inicial a consolidarse en un 60%. Siguiendo esa misma línea de acción, el jefe de Gobierno reveló que la nueva directiva impartida a los altos mandos del ejército establece estirar ese control operacional hasta alcanzar el 70% de la superficie total de la Franja, desestimando de momento un copamiento absoluto e inmediato, al preferir una metodología de avance coordinada por etapas.
Frente a las consultas y reclamos de un sector de la audiencia que exigía un control del 100% de la zona de conflicto, el mandatario apeló a la cautela táctica pero ratificó la severidad de las operaciones en curso. «Vayamos en orden», respondió el líder político, tras asegurar que la prioridad absoluta es golpear las estructuras operativas de Hamas en cada rincón del territorio, abriendo paso posteriormente al control de los focos remanentes.
Frentes abiertos y operaciones selectivas en el sur
El alcance de las operaciones gubernamentales no se limita exclusivamente al plano interno de Gaza. La administración de Tel Aviv dejó en claro que la estrategia geopolítica actual aprovecha una posición de fuerza que le permite proyectar su poderío militar en múltiples direcciones temporales, remarcando que en la agenda defensiva de corto plazo aún resta neutralizar por completo las capacidades armamentísticas de la organización chiita Hezbolá en la frontera norte.
En paralelo al anuncio de los nuevos márgenes de control territorial, las fuerzas armadas israelíes confirmaron un golpe financiero quirúrgico contra el ala económica de la insurgencia. Mediante un bombardeo aéreo focalizado en la localidad de Jan Yunis, situada en el sector meridional de la Franja, las facciones de inteligencia militar reportaron la baja de Ihab Khrizim, sindicado formalmente como el máximo responsable de la red central dedicada a la transferencia clandestina de fondos que abastecía a la cúpula de Hamas.
