Un verdadero infierno futbolístico parecía sentenciar las ilusiones del conjunto chubutense en territorio bonaerense tras quedar dos goles abajo en el marcador.
Sin embargo, en una muestra descomunal de temperamento, mística y amor propio, la escuadra patagónica revivió en los últimos veinte minutos con una ráfaga implacable de goles, logrando neutralizar el poderío de un rival durísimo y transformando una derrota cantada en una igualdad con sabor a gloria.
Morón pegó en los momentos justos y parecía sellar una tarde de terror
El encuentro correspondiente a una nueva jornada de la Primera Nacional comenzó con un marcado dominio por parte del dueño de casa. Deportivo Morón se adueñó del mediocampo, controló la posesión y generó las primeras aproximaciones de peligro mediante remates de media distancia ejecutados por Fagúndez y Olivares que asustaron al arquero Yair Bonnín. El conjunto conducido por Leandro Gracián intentó responder con un centro punzante que Luis Silba no alcanzó a conectar en el punto del penal. La opción más nítida de la etapa inicial ocurrió a los 22 minutos, cuando Fagúndez metió un giro letal en el vértice del área chica y sacó un disparo cruzado que rozó el segundo poste, seguido por un cabezazo elevado de Giacopuzzi antes del descanso.
En el reinicio de las acciones, el «Aurinegro» amagó con plantarse mejor tras una gran trepada de Solís que derivó en un centro al segundo palo para Leonardo Marinucci, cuyo impacto se fue desviado. No obstante, el «Gallo» no perdonó y a los 7 minutos rompió el cero: Burruchaga apareció de frente y sacó un remate que se desvió accidentalmente en la espalda de Diego Meli, descolocando por completo a Bonnín para el 1-0. El panorama se tornó completamente negro a los 18 minutos, cuando el intratable Fagúndez armó una jugada antológica, dejó a la defensa patagónica en el camino con un doble enganche magistral y desenfundó un violento zurdazo desde afuera del área que se clavó milimétricamente contra el palo izquierdo, decretando un durísimo 2-0 que parecía letal.
Una ráfaga agónica y los goles de Machado y Gudiño para desatar el festejo
Con el resultado y el reloj en contra, Deportivo Madryn sacó a relucir una personalidad de hierro para revertir el golpe anímico sufrido la fecha pasada ante Colón. El milagro comenzó a gestarse a los 24 minutos gracias a una triangulación veloz en ofensiva que le permitió a Marcos Machado aparecer por sorpresa en el corazón del área, empujando el balón al fondo de la red en medio de la desesperación de los zagueros que intentaban rechazar sobre la línea de sentencia. El descuento revitalizó al visitante, aunque el drama no cesó: a los 38 minutos, el ingresado Toloza estrelló un remate en el palo que pudo haber liquidado el pleito a favor de Morón.
La fortuna premió el esfuerzo chubutense inmediatamente en la jugada posterior. Tras una serie de rebotes en el área del «Gallo», Brian Gudiño capturó la pelota, se acomodó para su perfil y sacó un derechazo que, tras desviarse levemente en un defensor local, ingresó pegado al caño derecho para sellar el agónico e inamovible 2-2. De esta manera, el punto se festeja como una victoria por el valor psicológico de la hazaña y demuestra que Deportivo Madryn reaccionó a tiempo, remontó dos goles y rescató un valioso empate ante Morón para encender la ilusión en el torneo.
