La euforia por la Selección Argentina mutó en una madrugada de violencia, corridas y descontrol en pleno corazón de la ciudad.
Lo que debía ser una jornada de pura celebración popular terminó convirtiéndose en un escenario de extrema tensión, obligando a un masivo despliegue de las fuerzas de seguridad para contener las grescas y los desmanes que se propagaron hasta la salida de las zonas de boliches.
Escándalo en el centro: menores heridos, alcohol y peleas callejeras
La madrugada del domingo se desfiguró rápidamente en la zona céntrica a medida que el consumo excesivo de alcohol encendía los focos de violencia. La Policía de Chubut debió desplegar un riguroso operativo preventivo que arrojó múltiples detenciones en un radio de pocas cuadras. El primer foco de conflicto se desató cerca de la 1:00 en la intersección del pasaje La Rioja y 25 de Mayo, donde un hombre de 34 años, en un avanzado estado de ebriedad que le impedía hablar y caminar con normalidad, adoptó una postura hostil y desafió a los uniformados al negarse de forma violenta a entregar la bebida alcohólica que consumía en plena calle.
La tensión se duplicó a las 2:30 de la mañana en la esquina de San Martín y Rivadavia. En ese punto, una madre desesperada alertó a los efectivos de la Comisaría Primera que su propio hijo estaba protagonizando una brutal pelea callejera contra un grupo de personas. Al arribar al lugar, los uniformados redujeron y demoraron a dos adolescentes de 13 y 15 años, junto a un joven de 18 años. Tras ser esposados y trasladados a la dependencia policial con la intervención urgente de la Asesoría de Menores, se constató que el chico de 15 años presentaba una dolorosa escoriación sangrante en su pómulo izquierdo debido a los golpes recibidos en la riña colectiva. De este modo, la crónica policial confirmó que hubo disturbios y la madrugada finalizó con cinco detenidos, marcando un preocupante saldo de descontrol social.
Descontrol total a la salida del boliche y persecución a pie
La violencia urbana sumó su último y más peligroso capítulo a las 6:20 de la mañana, durante el tradicional operativo de despeje de los locales nocturnos. El escenario de las hostilidades se trasladó al pasaje Tucumán, a las puertas de un concurrido boliche de la zona. En momentos en que los agentes intentaban dispersar pacíficamente a la enorme multitud apelmazada en la vereda, un hombre de 31 años se plantó con firmeza y se negó a abandonar el sector, comenzando a proferir graves insultos y provocaciones directas contra los uniformados.
El sujeto incitó a sus acompañantes a agredir a la autoridad al grito de: «Dale, vengan milicos putos, vengan de a uno». Al percatarse de que el personal policial se disponía a demorarlo para evitar un estallido generalizado de violencia, el violento emprendió una veloz fuga a pie corriendo por la calle Belgrano con dirección a 25 de Mayo. Tras una intensa persecución que duró pocas cuadras, los policías lograron interceptarlo, reducirlo y esposarlo en el suelo, detectando además que el detenido ya se encontraba golpeado visiblemente en su cuerpo antes de ser ingresado a los calabozos.
