Inclusión financiera y coyuntura: las billeteras virtuales ya concentran el 40% de los créditos en Argentina y la mora muestra señales de amesetamiento.
El mapa del financiamiento al consumo en la República Argentina consolidó una transformación estructural irreversible de base tecnológica. De acuerdo con los indicadores estadísticos consolidados en el último Informe de Crédito Fintech, las plataformas digitales y las billeteras virtuales explican actualmente 4 de cada 10 asistencias crediticias otorgadas en el mercado interno. Este vector de inclusión financiera registró una expansión geométrica en los últimos 24 meses, duplicando su volumen de cobertura al pasar de un piso inferior a los 4 millones de beneficiarios a una masa crítica que hoy alcanza a 8,1 millones de personas de forma activa este martes 26 de mayo de 2026.
El relevamiento técnico fue desarrollado de manera conjunta por la cámara empresaria del sector fintech y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), contando con el procesamiento de datos de infraestructura en la nube a cargo de Amazon Web Services (AWS). El estudio forma parte del programa estratégico Industry Data, una iniciativa sectorial que audita y mapea el comportamiento del ecosistema financiero local a partir de los registros oficiales analizados en la Central de Deudores (CENDEU) del Banco Central de la República Argentina (BCRA). En términos globales, el acceso al crédito en el país —contemplando la banca tradicional, las firmas tecnológicas, mutuales y emisoras de tarjetas no bancarias— se amplió sensiblemente, elevando el universo total de tomadores de financiamiento desde los 16,5 millones a los 21 millones de ciudadanos.
Calidad de la cartera: el impacto de la crisis y la estabilización de los atrasos
No obstante, las facilidades operativas de acceso a los microcréditos digitales convivieron en el último período con un marcado proceso de deterioro en la calidad de las carteras de cobro. Los niveles de morosidad y atrasos dentro del segmento de las plataformas fintech experimentaron un incremento correlativo al del sistema financiero tradicional, condicionado de forma directa por el escenario de recesión y caída de la actividad general. Según las planillas del BCRA, el índice de incumplimientos en la franja que abarca atrasos de entre 30 y 360 días se estabilizó en torno al 22%, una meseta estadística que se mantiene rígida desde noviembre de 2025.
En contraposición al amesetamiento de las deudas de corto y mediano plazo, los indicadores correspondientes a los créditos catalogados legalmente como incobrables continúan exhibiendo una tendencia alcista. Los analistas del sector asocian este remanente negativo a la acumulación de obligaciones impagas consolidadas durante los ciclos recesivos previos, cuya resolución en sede administrativa o judicial arrastra demoras burocráticas estructurales.
Variables sociodemográficas y el perfil de los deudores con dificultades
Los directores del proyecto estadístico vincularon de forma unívoca la evolución de las carteras en mora con las tensiones macroeconómicas estructurales que atraviesa el país, puntualizando que el fenómeno refleja a escala individual la pérdida del poder adquisitivo y el incremento de los costos fijos en los hogares. El informe pormenorizado detectó una asimetría geográfica y etaria marcada: las provincias del norte y del litoral que sufrieron los mayores índices de contracción del empleo formal registran tasas de incumplimiento superiores a la media nacional.
En el plano demográfico, el perfil de riesgo crediticio se concentró con severidad en los siguientes segmentos:
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Rango etario juvenil: Los jóvenes de hasta 25 años de edad representan el sector con mayores dificultades para regularizar sus saldos, una correlación directa con los índices sectoriales de desocupación y precarización laboral informal.
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Capacidad de cumplimiento general: Las proyecciones sectoriales estiman que 4 de cada 10 personas que mantienen deudas activas en el sistema presentan inconvenientes de diversa índole para cumplimentar sus obligaciones en los términos pactados.
Pese al adverso cuadro de partida, los directivos de las principales firmas tecnológicas del mercado coincidieron en señalar que las métricas de los últimos tres meses evidencian las primeras señales de desaceleración y estabilización marginal en los niveles de entrada en mora, un comportamiento que podría anticipar un piso en el ciclo de endeudamiento de las familias en la antesala del segundo semestre.
