Un sorpresivo y absoluto letargo institucional congela por completo la actividad en la Cámara de Diputados de la Nación, donde el oficialismo ejecutó un drástico bloqueo legislativo.
Sin proyectos del Poder Ejecutivo en agenda y con directivas implícitas de frenar cualquier iniciativa propia, el Palacio Legislativo entró de lleno en un preocupante estado vegetativo que recién podría mostrar signos de reactivación hacia los últimos días del mes.
Diputados sin agenda y un parate total por el receso de invierno
El bloque oficialista que comanda las principales comisiones de trabajo resolvió de manera estratégica no convocar a sesiones ni debates en la Cámara Baja. Los pasillos del palacio hoy muestran una quietud inédita, al punto de que los equipos de restauración ya colocaron andamios en los sectores internos ante la falta de actividad parlamentaria. Esta parálisis total responde a una maniobra calculada de La Libertad Avanza: esperar con absoluta cautela que la Cámara de Senadores trate e impulse primero las reformas enviadas por la Casa Rosada antes de mover sus fichas.
Este bloqueo se ve potenciado por un complejo escenario de vacaciones de invierno descalzadas a nivel federal y la distracción masiva generada por el Mundial 2026. Al coincidir los recesos escolares de las distintas provincias en tres tandas diferentes que van desde el 6 hasta el 31 de julio (afectando de manera cruzada a distritos clave como Córdoba, Chubut, Mendoza, Buenos Aires y CABA), ningún bloque político cuenta con el número de legisladores necesario para consolidar el quorum. Ante la imposibilidad de avanzar en leyes de fondo, la poca actividad se ha limitado meramente a la conformación formal de los Grupos Parlamentarios de Amistad.
Leyes trabadas y la prohibición de la Casa Rosada a sus propios legisladores
La inactividad de La Libertad Avanza paraliza la actividad en Diputados también expone un cambio drástico en las directivas políticas de Balcarce 50. En la última reunión de legisladores oficialistas en Casa Rosada, la Secretaria General de la Presidencia prohibió terminantemente a sus diputados y senadores presentar proyectos de ley propios de manera independiente; en caso de intentarlo, toda propuesta debe pasar por el filtro y aprobación del Vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. Con este control totalitario de la agenda y las presidencias de las comisiones principales bajo candado libertario, la oposición se encuentra completamente atada de manos para impulsar debates propios sin recurrir a extenuantes e improbables emplazamientos en el recinto.
En tanto, toda la Cámara Baja permanece a la expectativa del Senado, que recién el próximo 16 de julio debatiría el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada, una polémica normativa que contempla la derogación de las restricciones para vender tierras a capitales extranjeros y habilita polémicos desalojos exprés. De conseguir luz verde, el texto sería girado a Diputados recién en la semana del 20 de julio, una fecha que colisionará nuevamente con el receso invernal bonaerense, extendiendo el blindaje parlamentario. Los tiempos del discurso contra «la casta» quedaron sepultados por la pragmática política tradicional impuesta tras la llegada de figuras como Diego Santilli.
