Tag

Mercosur

Browsing

Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay firmaron este viernes en Montevideo, el acuerdo sobre Comercio Electrónico del Mercosur cuyo texto había sido acordado en la Reunión del Consejo del Mercado Común en diciembre pasado, que no pudo ser suscripto en dicha ocasión debido a que el encuentro se celebró de manera virtual.

Este acuerdo establece un marco jurídico común que busca facilitar el desarrollo del comercio entre los países del bloque, tanto de bienes como de servicios, a través de medios electrónicos, informó la Cancillería.

En tal sentido, el acuerdo contiene disposiciones en materia de transferencia transfronteriza de información, protección de datos personales, no imposición de aranceles a las transmisiones electrónicas, firma electrónica, localización de instalaciones informáticas, protección al consumidor en línea, acceso y uso de internet, entre otras.

El comercio electrónico venía aumentando anualmente sus cifras, pero los cambios en los hábitos de vida que impuso la pandemia aceleraron esta tendencia. Según datos de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), el comercio electrónico en Argentina creció durante 2020 un 124% respecto al año anterior y registró una facturación de $905.143 millones de pesos. El incremento se observa tanto en la cantidad de productos vendidos (251 millones, un 72% más que en 2019) como en la cantidad de órdenes de compra (164 millones, un 84% más que en 2019).

«Estos valores no hacen más que corroborar la importancia de que el Mercosur cuente con un texto legal propio en esta materia», sostuvo Cancillería en un comunicado de prensa.

Si bien se trata de un instrumento moderno, alineado con los textos que se están negociando tanto en ámbitos multilaterales como en acuerdos comerciales regionales y subregionales, el Acuerdo prevé una cláusula de revisión bianual a efectos de ir incorporando gradualmente los desarrollos tecnológicos y normativos relativos a esta actividad en constante evolución.

Fuente: Telam

El ministro de Economía, Martín Guzmán, reconoció que si bien existen diferencias entre los países que integran el bloque regional, “también vemos que hay puntos de acuerdo, y lo importante es avanzar sobre esos puntos para ir construyendo un Mercosur más moderno y adaptado a la necesidad del desarrollo de nuestras naciones”.

“Estamos de acuerdo en que la integración es de fundamental importancia, pero la integración como medio y no como fin”, dijo el ministro este lunes al participar de una reunión del bloque regional del que también tomaron parte sus pares de Uruguay, Paraguay y Brasil.

«Estamos de acuerdo con que teníamos un Mercosur dormido, y es importante despertar al Mercosur. Aquí se está despertando, y es importante que sea un buen despertar que avance sobre la base de consensos, reconociendo el momento histórico de pandemia que se está viviendo», subrayó el ministro.

Guzmán dijo que “la prosperidad, para nosotros (los argentinos), es un camino al desarrollo que incluya un dinamismo productivo; mayor competitividad y mayor productividad. Pero fundamentalmente, que de ello se beneficien todos los integrantes de nuestra población”.

El sendero de desarrollo que han seguido los Estados Nación “se contrapone a la idea de una mano invisible que por sí sola resuelve los problemas”, señaló al hacer referencia a las teorías económicas que postulan como elemento principal al mercado.

Apuntó a que el aumento de las exportaciones “es una condición necesaria para que nuestros países cuenten con las condiciones para un crecimiento sostenible en las economías y en sus mercados internos”.

En este marco, apuntó a que la agenda de desarrollo del Mercosur “tiene que encarar el problema de la sustentabilidad ambiental”.

Aseguró Guzmán que “como bloque nos debemos una discusión más profunda sobre el camino propicio para la prosperidad de nuestros pueblos”.

“La prosperidad, para nosotros, es un camino al desarrollo que incluya un dinamismo productivo; mayor competitividad y mayor productividad. Pero fundamentalmente, que de ello se beneficien todos los integrantes de nuestra población. Es decir, que el crecimiento económico sea inclusivo, que venga acompañado de una equidad sobre cómo se distribuyen los beneficios de ese crecimiento”, sostuvo.

Ese crecimiento “debe darse en un marco de estabilidad, que permita que los procesos de desarrollo puedan tener continuidad en el tiempo. Para ello, estamos de acuerdo en que la integración es de fundamental importancia, pero la integración como medio y no como fin”, enfatizó el ministro.

La integración de la cadena de valor “es fundamental para poder propiciar mayores niveles de productividad, y para poder elevar los niveles de las exportaciones. Eso es algo que como bloque nos debemos”.

Como bloque, “la integración con el resto del mundo va a ser más positiva si la sustentabilidad ambiental es tenida en cuenta a la hora de diseñar nuestras políticas”.

Guzmán dijo que “hay un gran valor al trabajar como bloque, que requiere reconocer que hay asimetrías. Argentina reconoce las distintas situaciones que están experimentando los distintos países del bloque. Por eso es importante reconocer la necesidad de la flexibilidad para lidiar con esas situaciones. Pero también es fundamental no olvidar que a la integración la estamos pensando como un medio para el fin del desarrollo”.

«Necesitamos una integración apropiada que entienda qué nos da y que nos quita en términos de trabajo, del crecimiento de la productividad y estabilidad macroeconómica cada una de las políticas comerciales que como bloque propiciamos”, aseguró el ministro argentino.

Guzmán apuntó que, en todos los países considerados “exitosos” en el plano económico “el Estado tuvo un rol muy importante desde el diseño de políticas comerciales y económicas vistas como medios, y el diseño de políticas productivas que diesen lugar a mayor productividad, generación de trabajo, y para mantener ciertos equilibrios”.

“El sendero de desarrollo que han seguido esos Estados Nación, y que nosotros debemos construir como bloque, se contrapone a la idea de una mano invisible que por sí sola resuelve los problemas”, enfatizó.

El ministro argentino dijo que la pandemia «es un shock sin precedentes en la historia del capitalismo moderno. Nos deja un manto de incertidumbre muy grande. Por eso tenemos que hacer política económica, comercial y como bloque, entendiendo que esa incertidumbre está presente y que para dar pasos más firmes hay que ir construyendo con una audacia responsable y equilibrada, poniendo énfasis en los puntos en los que hay acuerdo».

La posición argentina» tiene similitudes y diferencias con los demás miembros del bloque, pero busca construir equilibrios que den condiciones de mayor prosperidad e impulsen comportamientos responsables».

«Consideramos que no avanzar y no hacer nada sería contraproducente. Vemos las diferencias, pero vemos que hay puntos de acuerdo, y lo importante es avanzar sobre esos puntos de acuerdo para ir construyendo un Mercosur más moderno y adaptado a la necesidad del desarrollo de nuestras naciones», finalizó Guzmán.

Los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur se reunirán este lunes en un encuentro que tendrá como ejes de debate el arancel externo común (ACE) y la flexibilización comercial del bloque regional, y en el que la Argentina reafirmará su postura de negociar en unidad acuerdos comerciales con otros mercados, según indicó la agencia Télam.

La XII Reunión Extraordinaria del Consejo Mercado Común que se desarrollará a partir de las 11 desde el Palacio San Martín en forma virtual, ante el fuerte avance de la pandemia en la región, estaba convocada inicialmente para el jueves pasado, pero debió postergarse ya que ese mismo día tuvo lugar la Cumbre contra el Cambio Climático, de la que participó el presidente Alberto Fernández, entre los 40 líderes mundiales.

Así, los cancilleres de los socios plenos del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) volverán a verse las caras mañana luego del contrapunto que se produjo hacia el interior del bloque regional a raíz del reclamo del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, para que se «flexibilicen» las condiciones de comercio de los Estados miembros, propuesta que es resistida por la Argentina.

El canciller Felipe Solá, en uso de la presidencia pro témpore del bloque por parte de Argentina, será el anfitrión de la cumbre que reunirá al uruguayo Francisco Bustillo, al paraguayo Euclides Acevedo y al brasileño Alberto Franco França, quien tendrá su primera participación en estos encuentros ya que asumió a principios de abril en su cargo, en reemplazo de Ernesto Araújo.

Por el perfil económico que tendrá el cónclave, también fueron invitados a participar los representantes de las carteras económicas de los cuatro Estados partes del Mercosur.

Junto a Solá estarán desde el Palacio San Martín los ministros de Economía, Martín Guzmán; de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y de Agricultura, Ganadería y Pesca, Luis Basterra.

En la cumbre, la Argentina ratificará su postura sobre la necesidad de que el Mercosur encare en conjunto negociaciones con otros mercados, tal como adelantó el propio Solá, el lunes pasado, al encabezar un encuentro organizado por la Fundación Embajada Abierta y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

«Nosotros creemos que es el momento de unirnos más que nunca. Es el momento de ir mirando con prudencia dónde podemos ayudar, no es el momento de cortarse solos. Esa es la idea que vamos a llevar el 26 a la reunión de cancilleres del bloque», adelantó Solá, quien llamó a defender el «activo muy fuerte» que representa el Mercosur para el desarrollo de los Estados parte.

En ese foro, el canciller argumentó que «el mundo va hacia una regionalización, va a un cierre económico que no sabemos cuánto puede durar, con más prudencia con la cuestión arancelaria y más protección por la cuestión de la pandemia, y al mismo tiempo la posibilidad de acuerdos regionales más fuertes».

Fuentes de la Cancillería indicaron a Télam que en esta cita el Gobierno argentino reiterará su «vocación de unidad» y su posición de «conversar» y «negociar» las distintas propuestas del resto de los Estados miembros, en relación al pedido uruguayo de «flexibilización» comercial y el reclamo de Brasil por la modificación del Arancel Externo Común (AEC), que es la barrera arancelaria que todos los países del bloque adoptan ante mercados extranjeros.

El ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, afirmó que el Mercosur se transformó en un “obstáculo para la prosperidad” y, por eso, insistió en su pedido de flexibilización del bloque para que cada país tenga autonomía para firmar acuerdos de libre comercio con otros grupos o naciones.

Durante una audiencia en el Senado, Guedes presentó los argumentos y luego el canciller Carlos Alberto França informó que la próxima semana ministros de Economía y de Relaciones Exteriores de Argentina, Uruguay y Paraguay fueron convocados por la presidencia pro tempore brasileña para discutir la reducción del Arancel Externo Común (AEC) y la apertura para firmar acuerdos en forma independiente.

Por otra parte, Guedes defendió “el proyecto de un gasoducto” para que Argentina le venda gas del yacimiento de Vaca Muerta a Brasil a un menor precio que el actual.

Durante la audiencia en el Senado, en la que estuvo como legislador Fernando Collor de Mello, quien era presidente de Brasil cuando se creó el Mercosur hace 30 años, Guedes y França argumentaron que el objetivo de Brasil es que cada país tenga la “libertad de negociación” para poder alcanzar acuerdos con otros países, más allá de la velocidad de cada economía.

“Estamos trabados, presos, en lo que se convirtió un obstáculo a la prosperidad. Nos quedamos encapsulados en una gran herramienta que era la avenida hacia la globalización pero que terminó siendo una burbuja que nos aisló. En ese contexto, queremos revisar el Mercosur”, afirmó Guedes, quien puso como ejemplo regional el sistema de capitalización del sistema jubilatorio de Chile y la apertura económica de Perú.

Guedes dijo que entiende los problemas de cada país pero que el bloque debe dar señales de “apertura” para el mundo reduciendo el AEC para otros bloques.

“El escenario argentino es circunstancialmente grave con la inflación, nosotros estamos con el problema fiscal también y, por eso, queremos la modernización del Mercosur. Estamos en un momento de reevaluación del Mercosur no para retroceder ni rechazarlo, sino para modernizarlo. Es importante la libertad de negociación de cada país”, afirmó Guedes.

El mismo ministro destacó que Brasil y Argentina están “de la mano” en lo que se refiere a los esfuerzos por sellar definitivamente un acuerdo con la Unión Europea, pero aclaró que el Gobierno del presidente Jair Bolsonaro quiere “conversar con el gran bloque que se ha formado en Asia y seguir conversaciones con Canadá, Corea del Sur, Japón y otros países”.

En marzo pasado, el secretario de Comercio Exterior de Brasil, Roberto Fendt, dijo ante empresarios industriales que Brasil no debería estar “atado” a la Argentina porque “existen diferencias en el modelo de desarrollo”.

Este viernes Guedes agregó que las dos prioridades de Brasil en el Mercosur son una revisión del AEC y su flexibilización para que cada uno pueda negociar y cerrar acuerdos de libre comercio en forma individual.

El nuevo canciller França, un diplomático que era asesor presidencial de Bolsonaro, defendió la postura de su compañero de gabinete y calificó a la propuesta brasileña como “moderada y pragmática”, y recordó que la industria brasileña siempre apunta a la importancia del mercado sudamericano.

Fuente: Télam

Los ministros de Relaciones Exterior de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay volverán a verse las caras -probablemente en forma virtual- luego del contrapunto que se produjo a raíz del reclamo del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, para que se «flexibilicen» las condiciones de comercio de los Estados miembros.

Los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur se reunirán el 26 de abril próximo para evaluar una agenda de temas que tiene a la flexibilización comercial del bloque regional entre los principales puntos de discusión entre los Estados miembros.

Los cancilleres de los socios plenos del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) volverán a verse las caras a fin de este mes, luego del contrapunto que se produjo hacia el interior del bloque regional a raíz del reclamo del presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, para que se «flexibilicen» las condiciones de comercio de los Estados miembros.

El cónclave que -todo indica- se realizará en forma virtual por el fuerte avance de la pandemia en la región, estaba convocado para el 22 de ese mes, pero debió postergarse, ya que ese mismo día y el siguiente se llevará a cabo la Cumbre contra el Cambio Climático, convocada por los Estado Unidos, que tiene al presidente Alberto Fernández como uno de los 40 líderes mundiales que participarán del evento.

El canciller Felipe Solá, en uso de la presidencia pro tempore del bloque por parte de Argentina, firmó días atrás la convocatoria para la Cumbre de Cancilleres del Mercosur de la que también participarán el brasileño, Alberto Franco França; el uruguayo, Francisco Bustillo, y el paraguayo, Euclides Acevedo.

Los ministros retomarán la agenda económica común después del cruce que mantuvieron el presidente Alberto Fernández y Lacalle Pou en la reunión del 26 de marzo último, que había sido convocada para celebrar los 30 años de la fundación del Mercosur.

Fuentes de la Cancillería indicaron a Télam que en esta cita el Gobierno argentino reiterará su «vocación de unidad» y su posición de «conversar» y «negociar» las distintas propuestas del resto de los Estados miembros, entre las que se incluyen el pedido de «flexibilización» comercial por parte de Uruguay y el reclamo de Brasil por la modificación del Arancel Externo Común (AEC), que es la barrera arancelaria que todos los países del bloque adoptan ante mercados extranjeros.

La posibilidad de sellar un acuerdo con la Unión Europea (UE) que se viene negociando desde hace dos décadas, pero está pendiente de aprobaciones parlamentarias tanto en algunos países europeos como en los sudamericanos, también plantea discrepancias al interior del bloque.

La reunión previa

El encuentro virtual de presidentes por el 30 aniversario de la creación del Mercosur evidenció diferencias entre sus miembros con respecto a la política comercial del bloque, a partir del reclamo de Brasil, Uruguay y Paraguay para que los Estados socios pueda entablar acuerdos comerciales directos con otros países o bloques del mundo.

Sobre ese punto, Lacalle Pou sostuvo que su Gobierno «no está conforme» con las condiciones actuales y que genera «frustración» la imposibilidad de avanzar en acuerdos extrarregionales, al considerar que esos límites son un «lastre» y un «corsé» para el desarrollo.

Esas definiciones motivaron la respuesta de Fernández, que sostuvo que el Mercosur no debe ser una «carga ni un lastre para nadie» e invitó a quienes puedan sentirse disconformes a «tomar otro barco».

«No creemos que la reducción lineal del AEC sea el mejor instrumento. Argentina propone preservar el equilibrio entre sectores agrícolas e industriales, con justicia social, en un contexto de incertidumbre global absoluta», había dicho Fernández, durante la cumbre, en referencia a la pandemia de coronavirus.

La postura argentina

Nuestro país mantendrá en la reunión de fines de abril su posición de «discutir todo en el marco del Mercosur» y buscar las «estrategias técnicas y legales» para que los países que quieren avanzar con otras negociaciones puedan hacerlo con los «requisitos adecuados», según señalaron a esta agencia fuentes de la Cancillería.

Recordaron además que el Gobierno presentó propuestas de «avanzada» para diferenciar los aranceles de algunos productos que no necesitan protección para sus industrias.

En los primeros días abril, Argentina formalizó su propuesta de modificación del AEC del Mercosur ante el Grupo Mercado Común (GMC) del bloque regional, y solicitó a Uruguay que, si quiere flexibilizar presente una «propuesta concreta», un compromiso que el vecino país asumió para la reunión de cancilleres del Mercosur del 26 de abril.

Durante el encuentro del GMC, la delegación argentina propuso la reducción del 2% al 0% del AEC en todos los productos que sean insumos, con el fin de favorecer a las industrias, lo que en total representa una rebaja del 10,5%, indicaron a Télam fuentes de la Cancillería.

Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores planteó la necesidad de que los bienes finales sigan con la protección actual del AEC, que es la alícuota que deben tributar productos de terceros países para poder ingresar al mercado regional.

En cuanto al sistema de relacionamiento externo (RELEX) con otros países y mercados, la Cancillería pidió «avanzar en bloque» y «no salir del eje del Mercosur», a diferencia de los planteos formulados recientemente por Uruguay y Brasil.

«Sabemos que avanzar todos juntos tiene sus limitaciones, pero también reporta beneficios», añadieron las fuentes a esta agencia.

El objetivo de la Cancillería argentina para el Mercosur es concretar los acuerdos con la Unión Europea (UE), el bloque EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y Canadá, que son las tres negociaciones que ya están en marcha.

«La importancia de un bloque regional está dada justamente en la unidad y la fortaleza en que todos sus integrantes negocien en bloque»
GUILLERMO CHHVES,JEFE DE GABINETE DEL PALACIO SAN MARTÍN

«Lo que se discute es cuál es la forma de proteger el desarrollo industrial de nuestra región. La idea es generar acuerdos, que el bloque crezca y disponga mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos de la región», dijo el pasado jueves el jefe de Gabinete del Palacio San Martín, Guillermo Chaves, sobre la postura que el Gobierno argentino llevará a la cumbre de cancilleres del bloque.

En ese sentido, explicó que el AEC es un «mecanismo de protección» que «tienen todos los bloques regionales y se administra en función de la dinámica de la competencia (mundial)» y, en se sentido, opinó que desde el Mercosur «debemos generar condiciones de flexibilidad comercial, pero, al mismo tiempo, cuidar nuestras industrias».

«Nosotros apostamos al desarrollo industrial», enfatizó el jefe de Gabinete de la Cancillería en declaraciones a la TV Pública de Tucumán, y agregó: «los argumentos de la Argentina son muy claros y transparentes. Brasil, Uruguay y Paraguay tienen sus intereses nacionales con sus propias realidades que muchas veces no son coincidentes con las nuestras».

«Entonces, tenemos que articular todo eso con la mejor buena voluntad e intención, y defendiendo siempre el interés de los argentinos y argentinas», subrayó Chaves, quien agregó: «La importancia de un bloque regional está dada justamente en la unidad y la fortaleza en que todos sus integrantes negocien en bloque; si los integrantes negocian en forma individual esa fuerza y esa razón de ser se pierden».

El Gobierno argentino formalizó su propuesta de modificación del Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur durante la reunión del Grupo Mercado Común (GMC) del bloque regional, y solicitó a Uruguay que presente un proyecto de flexibilización de las relaciones comerciales de los países miembros con el objetivo de llegar a un «consenso» antes de la reunión de cancilleres prevista para fines de abril.

Durante el encuentro del GMC, que se realizó de manera virtual, la delegación argentina propuso la reducción del 2% al 0% del AEC en todos los productos que sean insumos, con el fin de favorecer a las industrias, lo que en total representa una rebaja del 10,5%, indicaron a Télam fuentes de la Cancillería.

Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores planteó la necesidad de que los bienes finales sigan con la protección actual del AEC, que es la alícuota que deben tributar productos de terceros países para poder ingresar al mercado regional.

En cuanto al sistema de relacionamiento externo (RELEX) con otros países y mercados, la Cancillería pidió «avanzar en bloque» y «no salir del eje del Mercosur», a diferencia de los planteos formulados recientemente por Uruguay y Brasil.

«Sabemos que avanzar todos juntos tiene sus limitaciones, pero también reporta beneficios», añadieron las fuentes a esta agencia.

El objetivo de la Cancillería argentina para el Mercosur es concretar los acuerdos con la Unión Europea (UE), el bloque EFTA (Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza) y Canadá, que son los tres negociaciones que ya están en marcha.

Además, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Jorge Neme, le pidió a Uruguay que si quiere flexibilizar el bloque presente una «propuesta concreta», un compromiso que el vecino país asumió para la reunión de cancilleres del Mercosur que se realizará el 22 de abril.

La propuesta argentina de rebaja de aranceles será tratada en una reunión técnica del Grupo Ad Hoc del Mercosur que tendrá lugar el 15 de abril, mientras que los coordinadores del bloque regional mantendrán una cita dos días antes de la reunión de cancilleres con el objetivo de llegar a un «consenso» sobre el planteo de Uruguay para flexibilizar las relaciones comerciales.

El canciller Felipe Solá, en uso de la presidencia pro témpore del bloque por parte de Argentina, firmó el 31 de marzo último la convocatoria a sus pares del Mercosur para el 22 de abril, ocasión en la que los ministros de Relaciones Exteriores analizarán en un encuentro virtual el pedido de Uruguay y Brasil para «flexibilizar» las relaciones comerciales de los Estados miembros con otros países o regiones del mundo.

Fuente: Telam

La Cancillería argentina convocó a los ministros de Relaciones Exteriores del Mercosur para el 22 de abril próximo y reafirmó su «voluntad de diálogo» con los países vecinos, después del contrapunto que se produjo hacia el interior del bloque regional a raíz del reclamo del presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, para que se «flexibilicen» las condiciones de comercio de los Estados miembros.

El canciller Felipe Solá, en uso de la presidencia pro-témpore del bloque por parte de Argentina, firmó en las últimas horas la convocatoria a una reunión virtual para sus pares de Uruguay, Brasil y Paraguay, quienes retomarán la agenda económica común después del cruce que mantuvieron el presidente Alberto Fernández y Lacalle Pou en la reunión del 26 de marzo último, que había sido convocada para celebrar los 30 años de la fundación del Mercosur.

Fuentes de la Cancillería indicaron a Télam que en esta cita el Gobierno argentino reiterará su «vocación de unidad» y su posición de «conversar» y «negociar» las distintas propuestas del resto de los Estados miembros, entre las que se incluyen el pedido de «flexibilización» comercial por parte de Uruguay y el reclamo de Brasil por la modificación del Arancel Externo Común (AEC), que es la barrera arancelaria que todos los países del bloque adoptan ante mercados extranjeros.

Brasil, Uruguay y Paraguay buscan también sellar un acuerdo con la Unión Europea, una posibilidad que se viene negociando desde hace dos décadas pero está pendiente de aprobaciones parlamentarias tanto en algunos países europeos como en los sudamericanos.

El encuentro virtual de presidentes por el 30 aniversario de la creación del Mercosur evidenció diferencias entre sus miembros con respecto a la política comercial del bloque, a partir del reclamo de Brasil, Uruguay y Paraguay para que los Estados socios pueda entablar acuerdos comerciales directos con otros países o bloques del mundo.

Sobre ese punto, Lacalle Pou sostuvo que su Gobierno «no está conforme» con las condiciones actuales y que genera «frustración» la imposibilidad de avanzar en acuerdos extrarregionales, al considerar que esos límites son un «lastre» y un «corsé» para el desarrollo.

Esas definiciones motivaron la respuesta de Fernández, que sostuvo que el Mercosur no debe ser una «carga ni un lastre para nadie» e invitó a quienes puedan sentirse disconformes a «tomar otro barco».

«No creemos que la reducción lineal del AEC sea el mejor instrumento. Argentina propone preservar el equilibrio entre sectores agrícolas e industriales, con justicia social, en un contexto de incertidumbre global absoluta», había dicho Fernández, durante la cumbre, en referencia a la pandemia de coronavirus.

Argentina mantendrá en la reunión de fines de abril su posición de «discutir todo en el marco del Mercosur» y buscar las «estrategias técnicas y legales» para que los países que quieren avanzar con otras negociaciones puedan hacerlo con los «requisitos adecuados», según señalaron a esta agencia fuentes de la Cancillería.

Recordaron además que el Gobierno presentó propuestas de «avanzada» para diferenciar los aranceles de algunos productos que no necesitan protección para sus industrias.

El jefe de Gabinete de la Cancillería, Guillermo Chaves, señaló después del contrapunto entre Argentina y Uruguay que «la esencia de la identidad fundamental del Mercosur es negociar en conjunto con los otros bloques o países», por lo que advirtió que «si se permite que cada país negocie individualmente», el bloque «pierde su razón de ser».

El funcionario valoró además la aplicación del AEC porque, dijo, «fue durante años una forma de protección arancelaria que hace que nuestras industrias, también las brasileñas y las del resto de los países, sean competitivas y puedan desarrollarse».

En la misma línea, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Jorge Neme, planteó que si bien hay que «actualizar el AEC y hacer los cambios y modificaciones que generen mejores oportunidades el sector empresario e industrial», tampoco hay que «dejar de cuidar todos aquellos niveles sensibles de la región a los que les faltan niveles de inversión y desarrollo para alcanzar competitividad».

En tan solo un par de días el presidente de Argentina, Alberto Fernández dio la semana pasada dos golpes importantes en lo que se refiere a la política de comercio exterior de la Argentina, dentro de la región.

El miércoles pasado se anunció que el país abandonaba el Grupo de Lima -que también conforman Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú Guyana, Haití, Santa Lucía y Bolivia- y el viernes pasado cruzó al presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, durante el encuentro que se realizó en conmemoración por los 30 años del nacimiento del Mercosur.

«Si nos hemos convertido en una carga, lo lamento. La verdad es que no queremos ser una carga para nadie», sostuvo Fernández, en respuesta a las declaraciones del mandatario uruguayo, y generó un nuevo cimbronazo.

Para Argentina, el peso que tiene el comercio puertas adentro del Mercosur hoy es relativo.

De acuerdo con los últimos datos difundidos por el Indec, en febrero pasado el intercambio comercial con los miembros del bloque fue negativo en u$s 10 millones, producto de los u$s 938 millones exportados (sobre un total de u$s 4775 millones) y los u$s 947 millones importados (sobre un total de u$s 7556 millones).

Del análisis de las ventas al exterior surge que cayeron 4,3% respecto de las registradas un año atrás, con lo que se dio una baja en los ingresos de u$s 43 millones, con fuerte incidencia de las manufacturas de origen industrial.

El histórico principal socio comercial de la Argentina, Brasil, en febrero último se quedó con el 82,2% de las exportaciones totales al bloque, en tanto que Paraguay se llevó un 8,6%, Uruguay con un 8,4%, y Venezuela un 0,8%.

La mayor parte del volumen exportado corrió por cuenta de los vehículos para el transporte (u$s 188 millones) y las de trigo (u$s 146 millones), que en conjunto representaron 35,6% de las exportaciones totales al bloque.

Las compras de la Argentina a los miembros del bloque superaron a las exportaciones, pero de todos modos mostraron un retroceso de 2,6% respecto de febrero del año pasado, lo que implicó una baja de u$s 24 millones interanual en cuanto a la salida de divisas, en buena parte debido a la baja en la importación de Bienes Intermedios.

El 90% de estas compras provinieron de Brasil, en tanto que el 6,4% llegó de Paraguay, el 3,5%, de Uruguay, y el 0,2% de Venezuela.

Mientras tanto, durante los primeros dos meses de este año la Argentina registró un superávit de u$s 88 millones.

Esto surge de que las exportaciones sumaron u$s 1.897 millones, u$s 60 millones por encima del primer bimestre de 2020.

Las importaciones, por su parte, se incrementaron u$s 117 millones. En este período el comercio con el Mercosur concentró 19,6% de las exportaciones argentinas totales y 23,9% de las importaciones.

En 2020, la Argentina mostró un mayor debilitamiento en cuanto a su relación con el bloque. Las exportaciones al resto del bloque totalizaron el año pasado solo u$s 10.010 millones, mientras que las importaciones sumaron u$s 11.284 millones.

Las exportaciones argentinas al Mercosur sufrieron un golpe tan fuerte en 2020, que retrocedieron hasta alcanzar una cifra que es menor a la mitad de las exportadas en los récords de 2011 y 2013, cuando se habían superado los u$s 21.000 millones.

Incluso, de todos los conglomerados de países que existen en el mundo, el Mercosur fue el que menos ratio entre exportaciones y PBI registra, y es menor a 15%, contra más de 30% del promedio mundial.

Fuente: La República

El Mercado Común del Sur (Mercosur) celebra 30 años de existencia con una cumbre presidencial que se realizará en medio de la renovada preocupación por la pandemia de coronavirus, que tiene en Brasil uno de los peores resultados, a lo que se suma el repentino abandono de Argentina del Grupo de Lima, que evidencia las divisiones que el bloque mantiene en torno a Venezuela, y en plena reconfiguración de alianzas ideológicas en la región.

La reunión se llevará a cabo este viernes, de manera virtual, luego de que la cita presencial que se había organizado en Buenos Aires se suspendiera por el rebrote de contagios que padecen los países miembros.

El mandatario Alberto Fernández, quien preside el bloque durante este semestre, encabezará una ceremonia que iniciará con un video conmemorativo por las tres décadas del Mercosur y que continuará con los discursos de los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro; Paraguay, Miguel Abdo Benítez; Uruguay, Luis Lacalle Pou; Bolivia, Luis Arce; y Chile, Sebastián Piñera.

En lo formal, el resultado concreto del evento será la presentación del Estatuto de Ciudadanía del Mercosur, que, tal y como ocurre en la Unión Europea, facilitará la circulación de personas, el otorgamiento de residencias, permisos de trabajo, validación de títulos, acceso a la seguridad social y a la educación entre las y los ciudadanos de los países miembros.

Pero las reuniones del bloque, que se fundó el 26 de marzo de 1991, siempre están marcadas por el tono que le imprimen los jefes de Estado y por la coyuntura geopolítica.

En julio del año pasado, por ejemplo, en la primera cumbre que participó, fue evidente la soledad de Fernández, el único Jefe de Estado progresista del Mercosur en ese momento, ya que a Bolsonaro, Piñera, Abdo Benítez y Lacalle, en esa ocasión se sumaron el presidente de Colombia, Iván Duque, y su homóloga de facto de Bolivia, Jeanine Áñez. Hacía pocos meses, Argentina estaba gobernada por Mauricio Macri. La derecha controlaba por completo al Mercosur.

Este viernes, en cambio, en la conmemoración del los 30 años del grupo participará el presidente Luis Arce, cuyo triunfo representó el regreso de la democracia a Bolivia, y quien junto con el mexicano Andrés Manuel López Obrador forma la dupla de aliados progresistas más firmes de Fernández en América Latina. El argentino ya no está tan solo.

En el reacomodo político sudamericano también pesarán los resultados de las elecciones presidenciales de Ecuador y Perú, del próximo 11 de abril; de Chile, el 21 de noviembre; y de Colombia y Brasil, en 2022.

Mientras eso ocurre, Argentina sorprendió al anunciar, justo en vísperas de la conmemoración del Mercosur, su retiro del Grupo de Lima que crearon en agosto de 2017 una docena de países americanos, supuestamente para buscar una salida pacífica a la crisis venezolana, pero que en los hechos siempre se centró únicamente en condenar a Nicolás Maduro e incluso a respaldar estrategias intervencionistas y sanciones económicas extranjeras, que han afectado los derechos humanos de las y los ciudadanos del país caribeño.

A través de su Cancillería, el Gobierno argentino explicó que el Grupo de Lima solo busco aislar a Venezuela y no condujo a ningún resultado positivo. «Por otro lado, la participación de un sector de la oposición venezolana como un integrante más del Grupo de Lima ha llevado a que se adoptaran posiciones que nuestro Gobierno no ha podido ni puede acompañar», advirtió.

Al igual que lo ha dicho el presidente Fernández en reiteradas ocasiones, el comunicado insistió en que la mejor manera de ayudar a los venezolanos es facilitar un diálogo inclusivo, que no favorezca a ningún sector en particular, y que logre que se lleven a cabo elecciones aceptadas por la mayoría de los venezolanos y con control internacional.

«En un contexto en el que la pandemia ha hecho estragos en la región, las sanciones y bloqueos impuestos a Venezuela y a sus autoridades, así como los intentos de desestabilización ocurridos en 2020, no han hecho más que agravar la situación de su población y, en particular, la de sus sectores más vulnerables», denunció.

Hasta ahora, de los cuatro países miembros del Mercosur, solo Uruguay no formaba parte del Grupo de Lima, aunque desde la llegada de Lacalle Pou al poder, Montevideo sí avalaba los pronunciamientos contra Maduro.

Venezuela ha sido un tema de controversia permanente en el bloque sudamericano, ya que en 2017 la alianza de Macri y del expresidente interino de Brasil, Michel Temer, logró que el país fuera «suspendido» del Mercosur, con el pretexto de que violaba la cláusula democrática.

Además, sigue postergada la adhesión plena de de Bolivia, que por ahora sigue siendo «país asociado», al igual que Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam, lo que representa un estatus menor dentro del Mercosur.

Incorporar a Bolivia y sellar el acuerdo con la UE: Alberto Fernández asume la presidencia del Mercosur con una agenda repleta de desafíos

Incorporar a Bolivia y sellar el acuerdo con la UE: Alberto Fernández asume la presidencia del Mercosur con una agenda repleta de desafíos

Pandemia
Pero más allá de las divergencias políticas, el Mercosur celebra sus 30 años envuelto en el recrudecimiento de la crisis sanitaria provocada por una pandemia que, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), aumentará drásticamente la pobreza en la región. Será una década pérdida en lo económico y social.

Esta semana, mientras todos los países están a la espera de nuevos cargamentos de vacunas, Uruguay y Chile reforzaron cuarentenas, ya que enfrentan el peor momento de contagios y temen el colapso de los centros de salud que ya padece Paraguay, en donde siguen las protestas contra el Gobierno de Abdo Benítez, quien ya logró salvarse de un pedido de juicio político. En Argentina, se desalentaron los viajes al exterior y quienes vuelvan al país tendrán que pagar las pruebas de detección de coronavirus. En toda la región hay cierre o limitaciones de tránsito en las fronteras.

La mayor catástrofe, sin embargo, la padece Brasil. Después de un año de haber minimizado la pandemia, de despreciar la ciencia y de burlarse de las víctimas, el resultado del Gobierno de Bolsonaro es un país con más de 300.000 muertos y con hospitales desbordados. Por eso continúan las denuncias por genocidio en contra de un presidente que recién ahora comienza a valorar las vacunas.

Pequeño entre dos gigantes dentro del Mercado Común del Sur (Mercosur), Uruguay se destaca como un exportador de diversos productos agrícolas que hoy encuentran en China su principal destino y que, históricamente, han tenido una importante entrada en Brasil, uno de los socios del bloque.

La carne bovina, la celulosa, la soja, los productos lácteos y el arroz son algunos de los bienes que salen del pequeño país sudamericano y que llegan a distintos lugares del mundo como la Unión Europea (UE), Estados Unidos, México y Argentina.

Fuente: EFE