Lo que comenzó como una mortandad masiva de ballenas en las costas de Chubut ha revelado una cara aún más oscura de la crisis ambiental
Un estudio reciente del CENPAT-CONICET ha logrado desarmar el complejo camino que recorren las toxinas de la marea roja, confirmando un hallazgo inédito para la región: el veneno atraviesa la barrera placentaria y llega a los fetos de los lobos marinos antes de nacer.
La ruta invisible del veneno en el Golfo Nuevo
Científicas del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR) documentaron cómo las saxitoxinas —potentes neurotoxinas paralizantes— no se limitan a la superficie del agua, sino que penetran profundamente en la red alimentaria. El eslabón clave en esta cadena de contagio resultó ser el mesozooplancton. Estos organismos microscópicos actúan como un «puente», consumiendo el fitoplancton tóxico y almacenándolo para luego ser ingeridos por peces, lobos marinos y grandes cetáceos.
La revelación más impactante del informe técnico es la exposición fetal. Durante la primavera de 2022, el equipo detectó la presencia de estas toxinas en crías de hembras preñadas que murieron por la floración. Este fenómeno implica que las futuras generaciones de mamíferos marinos ya nacen bajo el impacto de un veneno que compromete seriamente su supervivencia.
El recuerdo de una primavera trágica
El estudio reconstruye los fatídicos dieciocho días de 2022 en los que 30 ballenas francas australes aparecieron sin vida cerca de Puerto Madryn. Valeria D’Agostino, investigadora del CENPAT, recordó que apenas un día antes del primer hallazgo, el 23 de septiembre, se observó a los ejemplares alimentándose activamente en la superficie. Al día siguiente, la postal de los cadáveres encallados confirmó la magnitud del desastre provocado por el complejo Alexandrium catenella.
Sin embargo, el impacto va más allá de los animales fallecidos. Los análisis en ballenas vivas mostraron niveles de toxinas que prueban una exposición «subletal». Esto significa que la marea roja afecta de manera silenciosa a una población mucho mayor de la que se llega a contabilizar a simple vista en las playas.
Un llamado a la salud pública y el monitoreo
La crisis ambiental de 2022 no solo sacudió al ecosistema marino, sino también a la comunidad de Puerto Pirámides. Durante los días más críticos, el 10% de la población local buscó asistencia médica por síntomas gastrointestinales. Si bien la ciencia aún investiga un vínculo directo, la coincidencia temporal subraya la peligrosidad de estas floraciones algales nocivas para la seguridad alimentaria humana.
Para los especialistas, este estudio es una evidencia de campo poco común que permite ver el movimiento de toxinas casi en tiempo real. La conclusión de los expertos es contundente: es urgente blindar los sistemas de control costero con un monitoreo interdisciplinario que integre la oceanografía, la toxicología y la salud pública para prevenir futuros desastres en nuestras costas.
