La economía argentina enfrenta un escenario de marcados contrastes
Por un lado, el sector energético tracciona con fuerza de la mano de una petrolera de bandera fortalecida; por el otro, la sostenibilidad del plan fiscal enciende alarmas. El economista Nicolás Gadano analizó esta dualidad y advirtió que el margen del Gobierno nacional para continuar recortando el gasto público llegó a su límite, haciendo indispensable poner el foco en mejorar la recaudación tributaria.
Vaca Muerta, foco empresarial y la continuidad que salvó a YPF
Para Gadano, YPF transita uno de los mejores momentos de su historia reciente. Este presente virtuoso se sostiene sobre el enorme potencial de Vaca Muerta y una acertada estrategia de gestión que decidió desprenderse de áreas maduras y negocios secundarios. Al concentrar sus recursos en proyectos de gran escala y alta rentabilidad, la compañía logró optimizar de forma notable su estructura operativa.
A este panorama se suma una coyuntura internacional favorable. Los conflictos geopolíticos globales empujan la búsqueda de proveedores de Gas Natural Licuado (GNL) en regiones estables, posicionando a la Argentina como un candidato ideal. El economista destacó la continuidad institucional de la firma desde su expropiación en 2012: el esquema de propiedad mixta (51% estatal y 49% privado) sobrevivió a cuatro administraciones de signos políticos opuestos —Cristina Kirchner, Mauricio Macri, Alberto Fernández y Javier Milei—, logrando que la gestión actual incluso acompañe sus proyectos estratégicos en lugar de avanzar hacia una privatización.
La encrucijada fiscal y los límites del recorte estatal
A pesar del notable dinamismo en energía, minería y el agro, Gadano se mostró cauto sobre el resto de la economía. Aunque reconoció indicadores positivos en los últimos meses, advirtió que sectores clave como la construcción padecen la falta de fondos públicos y la caída de la recaudación provincial. Además, el atraso cambiario y los altos costos desalientan la inversión privada, lo que vuelve prematuro hablar de una expansión económica sostenida.
La principal preocupación radica en el frente fiscal. El economista remarcó que el espacio para seguir bajando el gasto público es cada vez más chico, dado que gran parte de las erogaciones estatales —como jubilaciones y asignaciones sociales— están indexadas por ley. Con una recaudación en descenso, el margen de maniobra quirúrgica para el Ejecutivo es mínimo, lo que obliga a reconfigurar la estrategia oficial de cara a los próximos meses.
El debate por la recaudación y la sostenibilidad de los servicios básicos
Frente a este panorama, Gadano interpretó la necesidad de aumentar los ingresos estatales como un baño de realidad para el Palacio de Hacienda. Sin embargo, cuestionó con dureza los discursos oficiales que minimizan el cumplimiento tributario, señalando que la administración necesita de forma urgente garantizar que impuestos universales como el IVA y Ganancias se cobren con mayor eficiencia antes de prometer bajas en gravámenes distorsivos.
La encrucijada final excede los números de las planillas oficiales e impacta de manera directa en la estructura social. El Estado requiere consolidar una base de ingresos genuinos y estables si pretende garantizar el funcionamiento del entramado público. Sin recursos adicionales, sostener los salarios de la administración, el presupuesto de las universidades, el sistema sanitario y las prestaciones esenciales de la comunidad se volverá una tarea insostenible.
