El entrenador xeneize analizó la dolorosa eliminación de la Copa Libertadores en fase de grupos y descartó usar excusas vinculadas al arbitraje o a las lesiones.
El director técnico reconoció que el equipo quedó en deuda con la gente y ató su continuidad a los resultados inmediatos de los próximos partidos.
El entrenador Claudio Úbeda se sentó en la sala de conferencias de La Bombonera con el peso de una eliminación histórica sobre los hombros. Frente a una marea de micrófonos, el director técnico xeneize ensayó una profunda autocrítica futbolística para intentar explicar el duro golpe sufrido ante Universidad Católica de Chile. El técnico eligió un diagnóstico directo para describir el estado anímico de un vestuario golpeado que asimilaba la pérdida del principal objetivo del año.
El DT priorizó hacerse cargo de la situación y evitó cualquier intento de desviar la atención hacia los fallos arbitrales de la primera mitad. Aunque los cronistas insistieron sobre el bajo rendimiento del equipo en las últimas cuatro fechas de la zona, el conductor técnico rechazó de plano aferrarse a factores como el mal estado del césped en Ecuador ante Barcelona para atenuar la caída. “No es momento de poner excusas ni culpables, asumimos la total responsabilidad del resultado”, disparó con firmeza para cortar las especulaciones externas.
Falta de eficacia y la preocupación por Leandro Paredes
La principal falencia de Boca durante los noventa minutos radicó en la alarmante falta de eficacia para resolver las jugadas de peligro en el área contraria. El entrenador detalló que la paridad se rompió por un desajuste defensivo letal que terminó costando incluso la clasificación a los playoffs de la Copa Sudamericana por la vía principal. El técnico manifestó su preocupación por la facilidad con la que dañan a su equipo, admitiendo que les llegan poco y les convierten igual en los últimos compromisos.
La situación de Leandro Paredes ocupó un tramo central de las explicaciones médicas brindadas por el estratega ante la prensa. El volante central completó el partido con una evidente dolencia física que encendió las alarmas en el predio de Ezeiza por la proximidad de la cita mundialista. El DT valoró de gran manera su intención de estar adentro de la cancha en un momento difícil, ratificando que el jugador arrastra una sobrecarga en el isquiotibial derecho.
Un ciclo complejo y la obligación de dar la cara
La conformación del primer equipo xeneize arrastra dificultades complejas desde que Úbeda tomó el mando del plantel tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. El actual conductor debió rearmar la estructura táctica semana a semana debido a una seguidilla de lesiones que mermó el potencial del grupo. Las bajas influyeron en el rendimiento, alterando los planes de una gestión que ahora se ve obligada a recalcular los objetivos de la temporada de forma urgente.
El mensaje hacia la parcialidad de Boca contuvo las definiciones de mayor voltaje de toda la noche en La Bombonera. El entrenador asumió que el rendimiento de sus futbolistas estuvo lejos de las expectativas de la masa societaria en un choque trascendental. “Hay que asumir la derrota y dar la cara”, sentenció Úbeda para definir la postura institucional que adoptará el plantel tras quedar en deuda con la gente.
Respecto al planteo de Universidad Católica, el DT describió el juego chileno como un bloque ordenado que supo replegarse con inteligencia en el segundo tiempo para sostener el 1-0. Úbeda remarcó que el rival hizo su negocio y se defendió bien a partir de una efectividad absoluta, logrando anotar en la única aproximación de peligro real que tuvo. El margen de maniobra de la conducción técnica quedó bajo una estricta condición temporal; el propio protagonista reconoció que las explicaciones tácticas carecen de peso si el equipo no logra enderezar el rumbo en el plano local, quedando su continuidad ligada directamente a los resultados. El horizonte deportivo inmediato traslada la presión hacia la serie frente a O’Higgins de Chile por la competencia continental, donde el margen de Úbeda quedará sometido a una recuperación veloz.
