El centro del país fue sacudido por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, los más potentes registrados desde 1900. Se multiplican las tareas de rescate ante una crisis humanitaria de gran escala
Venezuela atraviesa horas de profunda angustia tras una serie de devastadores movimientos telúricos que golpearon el centro del territorio nacional este miércoles, provocando una verdadera catástrofe humanitaria. Según los datos oficiales confirmados hasta el momento, el saldo asciende a al menos 164 víctimas fatales y casi 1.000 personas heridas, cifra que lamentablemente podría incrementarse a medida que avancen las tareas de remoción de escombros.
La magnitud de los sismos ha marcado un hito trágico en la historia geológica del país: se trata de los movimientos más graves sufridos por Venezuela desde hace más de 125 años. De acuerdo con los registros del Instituto Geológico de los Estados Unidos (USGS), la serie de temblores remonta la memoria colectiva al 29 de octubre de 1900, fecha en la que el país padeció un terremoto de magnitud estimada en 7,7 que, por aquel entonces, dejó una huella de destrucción masiva.
El fenómeno técnico y las réplicas
La jornada del miércoles se vio marcada por dos eventos consecutivos de potencia destructiva extrema. El primero de ellos alcanzó una magnitud de 7,2 y tuvo su epicentro a unos 200 kilómetros de la capital, Caracas. Poco después, un segundo evento aún más severo trepó hasta los 7,5 de magnitud, generando una cadena incesante de más de veinte réplicas que mantienen en alerta máxima a toda la población y a los equipos de emergencia.
Especialistas del organismo internacional explicaron que el sismo de mayor escala fue producto de un fuerte deslizamiento superficial sobre una falla geológica situada en el límite de convergencia entre las placas tectónicas de Sudamérica y el Caribe. La energía liberada por este choque de placas fue suficiente para causar colapsos estructurales en diversas ciudades, dejando a miles de ciudadanos en una situación de extrema vulnerabilidad.
En estos momentos, las autoridades locales, junto con equipos de rescate y voluntarios, trabajan contrarreloj en las zonas siniestradas para localizar sobrevivientes entre los escombros, mientras el país intenta asimilar el impacto de una tragedia que ya se inscribe como el sismo más potente y letal del último siglo.
