Oceanografía y clima: ¿Por qué las marejadas son un fenómeno cada vez más frecuente en la costa de Comodoro?
El avance del mar sobre el ejido urbano de Comodoro Rivadavia volvió a encender las alarmas este martes por la tarde, cuando una imponente marejada obligó a interrumpir la circulación en la neurálgica Avenida Ducos. Cada vez que el agua salta los paredones de contención, anega el asfalto y daña la infraestructura costera, se reaviva el interrogante técnico: ¿cuáles son las verdaderas causas detrás de este fenómeno que se repite con una frecuencia e intensidad cada vez mayores?
Lejos de ser un evento fortuito, los especialistas señalan que responde a una sincronización exacta de factores meteorológicos y oceanográficos que encuentran en la geografía del litoral patagónico un escenario de alta vulnerabilidad.
Los tres desencadenantes del avance del mar
Para comprender la mecánica de las marejadas locales, los expertos dividen el fenómeno en tres componentes esenciales que suelen retroalimentarse:
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Vientos locales persistentes: Las ráfagas intensas y sostenidas que soplan en la región —principalmente de los cuadrantes sur y sudoeste— transfieren su energía cinética a la superficie marina por pura fricción. Si el viento sopla durante horas o días sobre la misma dirección, las olas acumulan altura de forma progresiva.
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El «mar de fondo» o swell: Es un error común creer que la marejada se genera frente a las playas de Chubut. En la mayoría de los casos, el fenómeno nace a miles de kilómetros de distancia, en aguas profundas del Atlántico Sur. Grandes tormentas e intensos sistemas de baja presión generan masivos trenes de olas que viajan de forma ordenada a lo largo del océano. Por este motivo, se registran fuertes embates en la costa incluso en días de calma climática local.
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La coincidencia con la pleamar: Este es el detonante logístico más crítico. Cuando el tren de olas del swell arriba a la costa exactamente en el horario de la marea alta, el mar ya se encuentra en su nivel físico más elevado de forma natural. Las olas no encuentran resistencia y avanzan con extrema facilidad sobre sectores secos, recreativos y viales.
“La combinación entre mar de fondo y marea alta es la que genera los escenarios de mayor peligro material en Comodoro. Las olas descargan de golpe toda la energía acumulada en su viaje oceánico directo contra escolleras y caminos”, explican los técnicos meteorológicos.
Una costa abierta frente a una de las zonas más ventosas del planeta
La ubicación geográfica de Comodoro Rivadavia juega un rol determinante. Al tratarse de una extensa costa abierta expuesta de forma directa a los sistemas climáticos del Atlántico Sur, no cuenta con bahías cerradas o accidentes geográficos profundos que funcionen como amortiguadores naturales del oleaje masivo.
A esto se le suma la condición propia de la Patagonia como una de las franjas más ventosas del globo terráqueo. Debido al impacto recurrente que estos eventos generan sobre paseos públicos, calzadas urbanas y viviendas linderas, el monitoreo preventivo coordinado entre los pronósticos oceanográficos y las fuerzas de Defensa Civil se ha vuelto una herramienta indispensable para anticipar los cortes viales y mitigar los riesgos materiales en los sectores más críticos.
