La economía argentina cruje bajo un contraste insólito que enciende todas las alarmas en el mercado interno. Mientras el Banco Central acumula divisas y las exportaciones energéticas baten récords, la actividad comercial diaria se encuentra sumergida en una recesión sofocante.
El prestigioso economista Rodolfo Santángelo lanzó una dura advertencia sobre la cautela extrema del esquema monetario oficial, la cual restringe la circulación de billetes en los bolsillos y paraliza por completo las ventas.
La paradoja que frena el país: abundan los dólares pero no hay pesos en la calle
El diagnóstico de Santángelo expone una grieta profunda en el actual programa económico: mientras la balanza comercial se fortalece, el consumo de la gente está absolutamente congelado. «El consumo es el actor ausente en todo esto», sentenció el analista en declaraciones a Splendid AM 990, al contrastar el impulso del sector externo con la golpeada realidad del comercio minorista.
Al analizar los tres pilares de la actividad —exportación, inversión y consumo—, el especialista remarcó que el motor exportador es el único que marcha a gran velocidad, empujado por el petróleo, el gas y grandes proyectos. Sin embargo, advirtió que ese empuje es insuficiente para reactivar el mercado doméstico, ya que «le cuesta mover el amperímetro del nivel de actividad». Por su parte, calificó a la inversión como un indicador «regular», dinámico en el sector energético pero rezagado en rubros clave como la industria y la construcción.
Ingresos 20% abajo y el colapso del crédito en moneda nacional
El freno del consumo responde a una combinación letal de factores que golpean de lleno a la población. De acuerdo con Santángelo, al margen de las pequeñas oscilaciones estadísticas, la Argentina registra ingresos reales un 20% inferiores a los de hace una década. Esta pérdida de capacidad de compra se agrava por el deterioro del mercado de trabajo, caracterizado por una informalidad creciente y menor productividad.
A este escenario se suma una restricción severa del dinero disponible en la economía. «Se ha creado una cantidad de pesos en la economía, una cantidad de circulación, de depósitos, una cantidad de crédito en pesos de la economía notablemente baja», explicó el economista, agregando que «el gobierno fracasó en un objetivo que nunca se puso: recuperar la demanda de dinero, recuperar la confianza en el peso».
Asimismo, desestimó que los anuncios oficiales para expandir préstamos en dólares a empresas no exportadoras solucionen la crisis del consumo. «Si vos querés mejorar lo que viene bien, mejoralo. El problema de la economía hoy es el crédito en pesos, no el crédito en dólares», remarcó Santángelo.
Compras de reservas sin liquidez: solo un quinto de los pesos llegó al mercado
Es la enorme brecha entre la acumulación de divisas del Banco Central y los pesos volcados a la sociedad. En lo que va del año, la autoridad monetaria compró unos USD 13.000 millones, lo que equivalía a inyectar aproximadamente 20 billones de pesos. Sin embargo, el aumento efectivo del dinero en circulación fue de «menos de un quinto» de ese monto.
Santángelo atribuyó este fenómeno a una política monetaria «extremadamente cautelosa», condicionada por las dificultades para reducir la inflación. Ante esto, reclamó «un enfoque más pragmático sin salirse de los contenidos del modelo» que permita alinear expectativas, desacelerar los precios y bajar las tasas de interés. Sobre la falta de financiamiento, rechazó que sea un asunto entre privados e interpeló las desmedidas tasas fijadas a fin del año pasado: «se origina en que la tasa de interés en agosto, septiembre y octubre fue del 80%, 90%. Es impagable».
Un crecimiento «exasperantemente lento» ante la volatilidad cambiaria
Respecto al ritmo de recuperación, Santángelo consideró que el crecimiento del 2% del Producto Bruto Interno tras dos años consecutivos es «exasperantemente lento» para revertir 15 años de estancamiento. Comparó este desempeño con países como Perú, señalando que en la Argentina las fases de expansión no compensan los desplomes previos: «dos por ciento después de 15 años, cero por 15 da cero».
Finalmente, relativizó que la calma del dólar sea mérito directo del Gobierno y la adjudicó a la abundante oferta de divisas por exportaciones y capitales. Comparó el mercado de cambios con un partido de fútbol que finaliza 5 a 4, donde una elevada oferta enfrenta una demanda muy firme por atesoramiento y turismo. Por ello, instó al Banco Central a continuar acumulando reservas preventivamente ante la incertidumbre del ciclo electoral entrante, insistiendo en que el desafío central radica en destrabar el crédito en pesos sin apelar a la emisión irresponsable del pasado.
