En un desenlace verdaderamente cinematográfico que paralizó los corazones de los miles de espectadores presentes y los millones que lo siguieron a nivel global, el máximo certamen del fútbol planetario entregó un capítulo memorable en territorio norteamericano.
Lo que parecía una jornada de frustración absoluta y replanteos tácticos profundos para uno de los colosos del viejo continente se transformó, en un abrir y cerrar de ojos, en un estallido de júbilo incontrolable. La jerarquía individual y el peso de la camiseta aparecieron en el momento más crítico, torciendo un destino que parecía sentenciado por la resistencia táctica y el despliegue físico de una potencia africana que acarició la gloria.
El dramático desenlace deportivo modificó drásticamente el mapa de posiciones en el Grupo E de la cita ecuménica este sábado de 2026. De este modo, la escena futbolística internacional quedó conmocionada al confirmarse que Alemania se lo dio vuelta a Costa de Marfil en el final y clasificó a los 16vos del Mundial en un choque electrizante de principio a fin. La escuadra dirigida por Julian Nagelsmann sacó a relucir su chapa histórica en los minutos de adición para dar vuelta un marcador adverso y sellar su boleto anticipado a la ronda de eliminación directa tras su segundo éxito en fila.
El golazo de Kessié y el sufrimiento del gigante europeo
El encuentro, que contó con el arbitraje del referí Juan Benítez, comenzó con una marcada paridad, donde el guardameta marfileño Yahia Fofana se erigió temporalmente como figura al negarle un grito tempranero al delantero Kai Havertz. Sin embargo, el estallido en el marcador llegó a los 29 minutos del primer tiempo cuando, tras un aviso previo de Amad Diallo que Manuel Neuer llegó a neutralizar, el mediocampista y capitán de los Elefantes, Franck Kessié, concretó una magnífica jugada colectiva para estampar el 1-0 parcial a favor de Costa de Marfil, desatando la euforia africana y mandando al descanso a un seleccionado alemán lleno de dudas, a pesar de los constantes desbordes de Florian Wirtz y Jamal Musiala.
En el complemento, el conjunto de Emerse Faé se replegó con inteligencia, aguantando los embates teutones mediante los despejes aéreos de Emmanuel Agbadou y las proyecciones de Ghislain Konan. Al ver que el reloj apretaba y su equipo carecía de efectividad, Nagelsmann movió el banco a los 14 minutos y mandó al terreno de juego a su carta secreta: el atacante Deniz Undav. La modificación cambió el desarrollo del pleito por completo. A los 22 minutos del segundo tiempo, tras una asistencia quirúrgica de Jamie Leweling, el propio Undav empujó el balón al fondo de la red para decretar el ansiado empate 1-1, encendiendo la ilusión de la remontada.
Doblete agónico de Deniz Undav para desatar la locura teutona
Los últimos minutos del partido se transformaron en un monólogo de Alemania, que bombardeó el área marfileña con tiros de esquina ejecutados por Joshua Kimmich y remates directos de Nadiem Amiri. Cuando parecía que la paridad era inamovible y Costa de Marfil se aferraba al punto tras los ingresos de Nicolas Pépé y Seko Fofana, llegó el zarpazo final en el minuto 48. En una contra letal iniciada en el mediocampo, Felix Nmecha habilitó de gran manera a Deniz Undav, quien con una frialdad absoluta batió la resistencia de Fofana para firmar su doblete personal y el definitivo 2-1 que desató el delirio en el banco de suplentes europeo.
Con los despejes agónicos de Leon Goretzka en el epílogo del tiempo de descuento, Alemania se aseguró una plaza en los dieciseisavos de final del Mundial 2026, revalidando el cartel de candidato que adquirió tras haber aplastado por 7-1 a Curazao en el partido inaugural del Grupo E. En la tercera y última jornada de la fase inicial, pautada para el próximo 25 de junio a las 17 horas, el elenco germano se medirá ante Ecuador para dirimir el liderazgo de la zona. Por su parte, la Selección de Costa de Marfil, que venía entonada tras vencer a la Tri, se jugará a todo o nada su pasaporte a la siguiente fase en la misma fecha y horario frente a Curazao.
