El automovilismo nacional e internacional se encuentra en un estado de absoluta tensión y dramatismo tras un cierre de jornada escandaloso.
Lo que comenzó como una fiesta de celebración absoluta para el automovilismo argentino dentro de las filas de la escudería Alpine, amenaza con transformarse en una pesadilla legal en los escritorios del circuito de Cataluña. La alegría por el rendimiento en pista quedó congelada de un plumazo por las autoridades deportivas, abriendo un escenario de total incertidumbre sobre el clasificador final de la competencia.
El festejo por el histórico doble ingreso a la zona de puntos de la escudería francesa se vio severamente empañado en las últimas horas. De acuerdo con las notificaciones oficiales emitidas en el circuito de Montmeló, se confirmó que la FIA investiga a Colapinto y corre riesgo su 8° puesto en el GP de Barcelona de la F1 debido a una maniobra que encendió las alarmas de los comisarios.
La drástica citación judicial de la máxima entidad, que obliga al piloto bonaerense a comparecer de urgencia ante el tribunal deportivo, desatando la preocupación masiva de los fanáticos ante una inminente penalización.
El documento de los comisarios y el artículo reglamentario que acorrala al argentino
La polémica estalló de manera oficial una vez concluida la actividad en pista, cuando la Federación Internacional del Automóvil (FIA) emitió un duro comunicado notificando que Franco Colapinto violó el “artículo B1.8.4 a” del Reglamento Deportivo de la Fórmula 1.
Según detalla de manera textual el escrito acusatorio de los comisarios deportivos, el corredor del monoplaza número 43 incurrió en un «presunto incumplimiento de reducir la velocidad ante una bandera amarilla simple a las 15:38». Ante la gravedad de la situación en términos de seguridad vial dentro del circuito, el joven piloto de Pilar y un representante técnico de Alpine debieron presentarse de urgencia a brindar explicaciones y justificar el accionar del coche.
La escudería francesa ingresó en una tensa vigilia mientras las autoridades examinan minuciosamente los datos de la telemetría, los registros exactos de velocidad satelital y las cámaras de televisión a bordo para ratificar o rectificar la sanción. En caso de que los comisarios determinen que existió una infracción efectiva al reglamento, el castigo para el argentino podría ser letal, abarcando desde una severa penalización de tiempo extra incorporada a su cronómetro final hasta la quita directa de posiciones, lo que arruinaría la estrategia desplegada durante el Gran Premio europeo.
Los segundos malditos: Liam Lawson al acecho para arrebatarle la gloria
El impacto matemático de una eventual sanción ya tiene en vilo a los analistas de la Fórmula 1, ya que las distancias en el epílogo de la carrera fueron extremadamente ajustadas. Si el tribunal de la FIA decide sancionar a Colapinto con un recargo de 5 segundos, el piloto de Visa Cash App RB, Liam Lawson —quien finalizó en el 9° puesto a una ínfima diferencia de 2.357 segundos del argentino—, lo superaría de forma automática en el clasificador, relegando al pilarense. Por el contrario, en ese escenario de 5 segundos, Arvid Lindblad, que cruzó la meta en el 10° lugar a una distancia de 8.207 segundos, no lograría sobrepasarlo.
La situación se tornaría catastrófica si los comisarios aplican la sanción más severa de 10 segundos de penalización. De ocurrir esto, tanto Lawson como el propio Lindblad superarían al corredor de Alpine, desplazándolo de manera estrepitosa hasta la décima ubicación del Gran Premio de Barcelona, arrebatándole la mitad de las unidades cosechadas con tanto esfuerzo en el asfalto español. Todo el equipo Alpine permanece cruzando los dedos en los boxes de Montmeló a la espera del veredicto definitivo que determinará si el automovilismo argentino sostiene su posición de privilegio o sufre un durísimo revés reglamentario.
