Una alarmante radiografía del consumo minorista en la Argentina vuelve a encender las luces rojas en el sector comercial.
La tradicional celebración en honor a los padres, lejos de transformarse en el esperado salvavidas económico para las pymes, consolidó un ciclo recesivo que parece no encontrar su piso en este invierno de 2026. A pesar de los agresivos esfuerzos de las marcas y los locales de barrio por seducir a los clientes, el fantasma del enfriamiento del consumo y la pérdida del poder adquisitivo terminaron ganando la pulseada en las cajas registradoras, dejando un sabor sumamente amargo en el ámbito empresarial.
Los desesperados intentos por traccionar operaciones mediante cuotas sin interés y descuentos agresivos resultaron estériles frente a una realidad económica compleja. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el balance general arrojó pérdidas estructurales. El relevamiento privado determinó de forma categórica que Día del Padre 2026: las promociones no alcanzaron y las ventas cayeron por cuarto año seguido, encadenando un proceso de debilidad que ya destruyó el optimismo de los comerciantes.
Descuentos inútiles y el truco del ticket promedio bajo la lupa de CAME
La recesión se devoró la efectividad de las góndolas. Desde CAME precisaron que más del 80% de los comercios del país activaron promociones especiales para la fecha, volcando sus principales apuestas a otorgar facilidades financieras con tarjetas de crédito y atractivos beneficios por pagos en efectivo. Sin embargo, la efectividad de estas herramientas estuvo totalmente contenida por una marcada cautela de los compradores, quienes priorizaron el resguardo absoluto del presupuesto del hogar frente a la incertidumbre.
Por su parte, el ticket promedio de compra se ubicó en los $78.986. Aunque este valor representa un incremento nominal frente a los $41.302 registrados el año pasado logrando superar estadísticamente la inflación del período, los analistas de la entidad aclararon que el dato es engañoso: las operaciones se concentraron casi de forma exclusiva en los artículos más económicos de cada sector y en mercaderías en oferta, lo que impidió totalizar más ventas en volumen que en el período anterior. Con este resultado, el descenso del -0,3% de este año se acopla al trágico historial reciente: -1,7% en 2025, -10,2% en 2024 y -1,2% en 2023, sellando cuatro años consecutivos de variación interanual negativa.
Los rubros salvados y el brutal desplome de la tecnología
El humor social de los comerciantes refleja el duro estancamiento de fondo. Apenas un ínfimo 7,4% de los encuestados consideró que la jornada fue determinante para fraccionar su actividad, mientras que el 18% sentenció que la celebración no generó ningún tipo de estímulo en su facturación. El resto de la muestra se dividió entre un 38,1% que acusó un impacto moderado y un 36,5% que evaluó que la fecha aportó algo de movimiento, pero que resultó insuficiente para modificar el crítico escenario macroeconómico actual.
Al desmenuzar el comportamiento por categorías, se repitió el patrón de fragmentación del 2025, donde cuatro de los seis rubros relevados cerraron en terreno positivo. La reactivación estuvo liderada por Librería e Indumentaria con un avance del 2,1% interanual, seguidos por Electrodomésticos y equipos de audio (0,8%) y Calzado y marroquinería (0,4%). No obstante, el promedio general se desplomó debido a la severa contracción sufrida en el segmento de Equipos periféricos, accesorios y celulares, que acusó una estrepitosa caída del 6,1%, secundada por el retroceso del 3,8% en el sector de Cosméticos y perfumería.
