El político derechista británico Nigel Farage solicitó públicamente al Gobierno del Reino Unido incrementar el despliegue de tropas y equipamiento bélico en las Islas Malvinas, tras la intervención del presidente Javier Milei ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La exigencia del promotor del Brexit se fundamentó en una interpretación errónea sobre los dichos del mandatario argentino, quien enfatizó la búsqueda de una solución diplomática y pacífica al conflicto de soberanía.
La controversia escaló a partir de una publicación viralizada en la red social X por la cuenta PoliticsGlobal, que atribuyó de manera falsa a Milei la intención de recuperar las islas por la fuerza al declarar que el país «va a tomar cartas en el asunto» para frenar la explotación petrolera offshore en el Atlántico Sur.
La presión de la derecha británica y el pedido de rearme
A raíz de la difusión del mensaje distorsionado, el dirigente nacionalista presionó a la administración del primer ministro laborista Andy Burnham para endurecer la postura militar británica en la región.
El referente británico Nigel Farage fundamentó su pedido de reequipamiento bélico: «Debemos fortalecer la guarnición en las Malvinas para que sea demasiado costoso para Argentina siquiera considerar una intervención militar».
Farage apeló directamente al Poder Ejecutivo británico para acelerar el envío de tropas, sosteniendo que «ahora es el momento de actuar» ante lo que definió como un escenario de tensión latente en el Atlántico Sur.
Modernización de la flota de combate y cruce en la ONU
El reclamo de Farage coincide con un plan de rearme anunciado semanas atrás por el Ministerio de Defensa del Reino Unido. Según confirmó el ministro de Estado para la Preparación de la Defensa y la Industria, Luke Pollard, las Fuerzas Británicas en las Islas del Atlántico Sur sustituirán sus cuatro aviones de combate Typhoon Tranche 1 por unidades de la versión Tranche 2, dotadas de tecnología de radar y sistemas de armamento de última generación.
En el estrado de la ONU, el primer ministro Andy Burnham rechazó los reclamos argentinos sobre el archipiélago y defendió las actividades extractivas al advertir que el Reino Unido se mantendrá «firme ante cualquier amenaza y desafío al estado de Derecho».
Frente a la postura de Londres, la réplica oficial de la Cancillería argentina no se hizo esperar en el foro multilateral.
El canciller argentino, Pablo Quirno, ratificó la posición histórica del país ante la Asamblea General: «La República Argentina reafirma su derecho sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes, que son parte integrante del territorio nacional argentino».
