Una verdadera revolución de consumo sacude las fronteras económicas de la Argentina.
Pese a los controles y los debates sobre el acceso a las divisas, los ciudadanos argentinos encontraron un canal imparable para abastecerse de productos tecnológicos, indumentaria y bienes de consumo masivo directamente desde el mercado internacional. La flexibilización aduanera y el deseo de ganarle a los precios locales desataron una fiebre de envíos internacionales que ya encendió las luces de alerta en los registros oficiales, marcando una tendencia que no para de crecer en este invierno de 2026.
La magnitud de este fenómeno comercial pulverizó todas las proyecciones financieras del primer semestre. Según los datos oficiales procesados por la consultora Analytica en base a los registros del INDEC, las compras al exterior por courier crecieron 84,4% en mayo y superan los US$500 millones en lo que va del año, marcando un hito histórico para el comercio electrónico nacional. El flujo de divisas destinado a este canal minorista ya compite cabeza a cabeza con industrias clave de la economía tradicional.
Boom «puerta a puerta»: las impactantes cifras de un mayo histórico
Con estos números sobre la mesa, el acumulado de los primeros cinco meses del 2026 trepó de manera astronómica hasta los US$518 millones, reflejando un incremento interanual del 113,2% y superando en solo un semestre más de la mitad de todo lo que se gastó a lo largo de 2025.
Si bien el peso de los couriers privados sigue siendo minoritario en el volumen global de importaciones del país, el análisis detallado a ocho dígitos de la nomenclatura común del Mercosur arrojó una sorpresa mayúscula: esta modalidad ya se consolidó firmemente como una de las tres categorías comerciales más relevantes de la Argentina, equiparando su nivel de facturación y volumen con la importación de vehículos de baja cilindrada. Este despegue definitivo se encuentra fuertemente apalancado por las normativas dispuestas a principios de 2025 por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), las cuales mantuvieron las condiciones de flexibilidad operativa para los envíos.
La letra chica de ARCA: límites y franquicias para traer paquetes
El marco regulatorio vigente establece pautas muy claras para quienes deciden utilizar este mecanismo de compra. Actualmente, el sistema de «pequeños envíos» y el régimen general de courier permiten el ingreso de paquetes con un peso máximo de hasta 50 kilos por pieza postal, fijando un valor tope de hasta US$3.000 por cada operación. Una de las grandes ventajas que empuja el boom es que no existe un límite anual en la cantidad de envíos que se pueden realizar a través de las firmas de courier privado, a diferencia del correo estatal.
Para los denominados pequeños envíos individuales, rige un tope de hasta tres unidades de una misma especie y un máximo de cinco operaciones por año calendario por persona. En materia impositiva, el beneficio clave radica en la franquicia: las compras que no superen los US$400 quedan completamente exentas del pago de derechos de importación y de la tasa de estadística, debiendo abonar únicamente las alícuotas correspondientes al IVA. Además, el proceso se desburocratizó por completo, ya que los compradores que utilicen prestadores privados no tienen la obligación de registrar la recepción de la mercadería en el sitio web de ARCA, un trámite que quedó reservado de forma exclusiva para los envíos gestionados mediante el Correo Argentino.
