Una alarmante sangría en el mercado de trabajo formal mantiene en jaque la paz social y la estabilidad económica de la Argentina.
Pese a los reiterados anuncios oficiales sobre una supuesta reactivación productiva en sectores clave, las planillas de la seguridad social exponen una realidad dramática: las empresas continúan despidiendo trabajadores y congelando las contrataciones. Esta brutal destrucción del empleo asalariado destruyó las expectativas de las familias argentinas en este invierno de 2026, consolidando una tendencia recesiva que borró de un plumazo años de lento crecimiento laboral y que golpea con especial saña a las principales actividades del sector privado.
El derrumbe de los puestos de trabajo formales no encuentra su piso y profundiza la crisis en el entramado productivo. El empleo formal sigue en caída y ya se perdieron 314.000 puestos en la era Milei como reflejo directo del freno de la actividad general. Las cifras reveladas por este centro de estudios exponen que el volumen de trabajadores registrados en las empresas retrocedió a niveles que no se veían desde hace una década.
La industria y el comercio en rojo: la parálisis que devora puestos de trabajo
El retroceso correspondiente al mes de marzo pasado afectó de manera casi unánime a todas las ramas de la economía nacional. A nivel mensual, el empleo privado en blanco sufrió una dura baja de 7.600 puestos, mientras que el sector público se contrajo en 2.000 lugares por el ajuste estatal y el trabajo en casas particulares disminuyó en 800 posiciones. Los datos estadísticos demuestran que la Industria y el Comercio continúan liderando la pérdida de empleo desde septiembre de 2025, jaqueados por la persistente caída del consumo interno y los costos operativos.
El reporte del IIEP puntualiza una preocupante paradoja: existe una dinámica completamente contrastante entre la actividad y el empleo. Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) mostró tenues signos de recuperación en sectores primarios como la Minería, esto no se tradujo en nuevas búsquedas laborales. Por el contrario, tanto la Minería como la Intermediación Financiera registraron caídas netas de personal frente al año 2025 a pesar de haber aumentado sus niveles de producción interanual. Geográficamente, la crisis golpea con fuerza en el interior; 16 provincias registraron caídas en el empleo, destacándose La Rioja (-2,7%), Catamarca (-1,6%) y Santiago del Estero (-1,6%), mientras que Neuquén logró crecer un 0,9% al amparo del boom energético de Vaca Muerta.
Salarios licuados: el sueldo mínimo arrastra una pérdida histórica del 39,7%
El análisis de las remuneraciones en la Argentina arroja resultados mixtos pero dramáticos en el mediano plazo. El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) continúa un preocupante proceso de erosión, ya que en mayo pasado cayó otro 0,7% en términos reales, acumulando una pérdida de poder adquisitivo del 39,7% desde noviembre de 2023. El valor actual del salario mínimo representa apenas un tercio del máximo histórico alcanzado en septiembre de 2011, sufriendo una licuación del 66,5% respecto al mayor registro de la serie.
Por otro lado, los salarios del sector privado formal mostraron una leve recuperación real del 1,3% en abril tras haber caído un 1,8% en marzo. Si bien estos sueldos en empresas privadas se mantienen apenas un 2% por encima de los niveles de noviembre de 2023, todavía se encuentran un 15,7% por debajo del máximo registrado en mayo de 2013. El informe EDIL remarcó que el número total de asalariados formales ha retrocedido a valores similares a los de junio de 2022. En el caso específico del sector privado, la cantidad total de trabajadores activos es comparable a la de julio de 2016, exponiendo una década de absoluto estancamiento en la creación de empleo genuino.
