Un escenario de devastación económica sin precedentes golpea el corazón del aparato productivo de la República Argentina. La recesión no da tregua y está provocando un verdadero tendal de persianas bajas y quiebras masivas en todo el territorio nacional.
El sector privado formal asiste a una sangría patronal que parece no encontrar su piso, destruyendo miles de unidades económicas y dejando en la calle a una masa crítica de trabajadores independientes y asalariados que dependían del sustento corporativo tradicional.
La velocidad del derrumbe estructural encendió las alarmas de los analistas financieros y de las cámaras de comercio locales. El sector privado perdió 14.044 empresas en un año y acumula 25 meses de retroceso interanual. Esta alarmante variación negativa contra el ciclo previo representa una caída neta del 2,8% en el universo corporativo nacional, dejando un magro total de apenas 481.635 empleadores formales activos y encuadrados dentro del sistema laboral vigente en el país.
Veinticinco meses de agonía: la recesión golpea con fuerza a la industria
El dato correspondiente al mes de marzo confirma una tendencia destructiva que se transformó en una agonía crónica para la economía local. Al contabilizar veinticinco meses consecutivos de retrocesos interanuales, los especialistas advierten un preocupante cambio de ritmo: un pormenorizado estudio elaborado por la Consultora Politikón Chaco —utilizando registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT)— detectó que a partir de septiembre de 2025 la velocidad de la caída libre se aceleró brutalmente, transformando a marzo de 2026 en el mes más negro de todo el ciclo recesivo.
El informe técnico, enfocado de forma exclusiva en el sector privado formal —excluyendo empleo público, organismos globales y personal doméstico—, desnudó qué rubros económicos están pagando el costo más alto:
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Industria manufacturera: Lideró las pérdidas relativas con una merma del 4,5% real, borrando del mapa a 2.167 fábricas y talleres industriales.
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Sector comercial: En términos de volumen fue el más golpeado, sufriendo la pérdida de 5.145 firmas en doce meses, una brutal contracción del 3,5% en los registros de actividad.
El mapa del desastre: Buenos Aires lidera las bajas y Neuquén resiste
El impacto territorial de la crisis expone una parálisis casi unánime en el mapa federal, ya que 23 de las 24 jurisdicciones de la Argentina exhibieron retrocesos en su plantel de empleadores. La única y honrosa excepción a la regla general fue la provincia de Neuquén, traccionada por la actividad hidrocarburífera, que logró sumar un tímido crecimiento neto del 0,1% al incorporar 12 nuevas firmas. En la otra vereda, la provincia de La Rioja sufrió el derrumbe más profundo del país en términos relativos, desplomándose un tremendo 10,7%.
Sin embargo, el golpe más demoledor en valores absolutos se concentró en la zona centro del país. La provincia de Buenos Aires explicó la mayor cuota de destrucción empresarial al perder 4.311 firmas en un año, escoltada de cerca por la provincia de Córdoba con 2.187 bajas y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) con 1.539 empresas menos. El reporte concluye con un dato político de alto impacto: al evaluar el desempeño desde el recambio institucional, el informe afirma de manera categórica que en la era de Javier Milei desaparecieron un total de 26.213 empresas empleadoras a nivel nacional, marcando una caída general del 5,2% desde noviembre de 2023, con la construcción en el ojo de la tormenta al registrar un desplome sectorial del 9,5%.
