Descartan la «bomba polar» en Comodoro: se espera un invierno normal.
Ante la circulación de titulares alarmistas sobre la inminente llegada de un fenómeno climático extremo a la Patagonia, la meteoróloga Nelly Güenchur, representante del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), llevó tranquilidad a los vecinos de Comodoro Rivadavia. En una reciente entrevista, la especialista desmintió categóricamente los rumores y brindó un panorama detallado sobre cómo comenzará verdaderamente la temporada invernal en la región.
El mito de la «bomba polar» y las bajas temperaturas
En los últimos días, el alarmante término comenzó a viralizarse, generando preocupación entre los habitantes de la zona. Sin embargo, Güenchur fue contundente al aclarar que en meteorología el concepto de «bomba polar» simplemente no existe. «Es un titular que se utiliza para llamar la atención, pero no hay ninguna bomba ni nada extraordinario», sentenció en diálogo con SETA TV.
La experta explicó que el ingreso de masas de aire frío desde el sector polar es un comportamiento absolutamente normal y esperado para esta época del año, conformando períodos habituales de descenso térmico que no revisten carácter de excepcionalidad.
Pronóstico para el inicio del invierno en la región
Para ilustrar esta normalidad climática, la meteoróloga adelantó las condiciones que se esperan en Comodoro Rivadavia de cara al próximo domingo: cielo mayormente nublado, vientos del sur y un termómetro que oscilará entre los 5 grados de mínima y los 10 de máxima.
«Con una máxima de 10 grados no podemos hablar de una bomba polar», ironizó, reafirmando que son valores típicos de junio. Asimismo, detalló que las jornadas más heladas —especialmente en la zona cordillerana— se asocian a centros de alta presión, los cuales despejan el cielo y calman el viento, provocando un intenso enfriamiento nocturno con marcas bajo cero, pero siempre dentro de los promedios históricos.
El secreto detrás de los clásicos cielos rojizos patagónicos
Más allá del pronóstico del frío, la entrevista también sirvió para develar la ciencia detrás de uno de los paisajes visuales más hermosos y fotografiados de la ciudad: los atardeceres y amaneceres de tonos anaranjados. Según indicó Güenchur, este espectáculo natural es producto directo de las partículas de polvo que los constantes vientos patagónicos mantienen suspendidas en la atmósfera.
Al interactuar con la inclinación de los rayos solares durante la salida o puesta del sol, se generan esas características tonalidades rojizas. Para finalizar, la especialista instó a la población a guiarse siempre por canales informativos oficiales para evitar las confusiones que generan los títulos sensacionalistas.
