Guerra de versiones en el Congreso de la Nación tras la grave denuncia por presunto enriquecimiento ilícito que acorrala al Jefe de Gabinete. Mientras la Casa Rosada jura tener todo bajo control, sus propios aliados los exponen y amenazan con dejar caer al funcionario estrella de Milei.
La estabilidad de la mesa chica del Gobierno de Javier Milei atraviesa su hora más crítica. Una feroz ola de versiones cruzadas sacude los pasillos del Poder Legislativo en torno a los desesperados intentos de la oposición por interpelar al jefe de Gabinete de la Nación, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. El clima político arde y el oficialismo activó un plan de emergencia absoluto para evitar una humillación pública en el recinto, aunque las bases aliadas amenazan con dinamitar la estrategia oficialista.
El búnker de emergencia de Milei para blindar al jefe de Gabinete
Desde las entrañas de la Casa Rosada garantizan haber desplegado de manera urgente a un selecto equipo de funcionarios de altísimo peso político. El objetivo es directo: entablar un canal de diálogo hermético con los bloques aliados que presionan activamente en el Congreso y desactivar a toda costa los firmes deseos de la oposición de sentar en el banquillo de los acusados al ministro coordinador.
Para esta crucial misión de rescate político, el Ejecutivo puso toda la carne al asador. Los hombres y mujeres encargados de destrabar los votos y tejer la red de contención son nada menos que el ministro del Interior, Diego Santilli; el experimentado armador nacional, Eduardo «Lule» Menem; la senadora y pieza clave del esquema de poder, Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt.
«Estamos trabajando activamente para desactivarla», confesó con crudeza una fuente directa de la mesa política oficialista a la citada agencia. Esta declaración se dio apenas un día después de que la gestión de La Libertad Avanza lograra un respiro clave al posponer la sesión especial que estaba prevista para este jueves en la Cámara de Senadores, ganando valiosas horas en una carrera contrarreloj.
La rebelión de los aliados: «No vamos a hacer más favores»
Sin embargo, el relato idílico de la Casa Rosada choca de frente con una realidad legislativa mucho más hostil y peligrosa. Desde uno de los bloques parlamentarios históricamente considerados «socios» desmintieron tajantemente los comunicados gubernamentales y aseguraron de forma categórica que, más allá de la existencia de ciertos contactos informales y superficiales, no existe ningún tipo de negociación formal o abierta con el Poder Ejecutivo.
La advertencia de los legisladores hacia Balcarce 50 fue demoledora: «No vamos a hacer más favores. Hasta ahora nadie se sienta a plantearnos qué queremos. Tampoco llamaron para negociar», disparó sin filtros un influyente legislador perteneciente a una de las bancadas aliadas indispensables para el quorum, dejando al descubierto la profunda desconexión y el malestar reinante con la conducción libertaria.
A pesar del caos, el futuro de Adorni permanece suspendido en una total incertidumbre. El presidente Javier Milei se mantiene firme en su postura inquebrantable de sostenerlo en el cargo, un respaldo blindado por la todopoderosa secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. No obstante, la resistencia interna en amplios sectores de la coalición y la oposición es feroz. «Es su juego. Vos les podés pedir que te acompañen en proyectos, pero no podés pedirle que no hagan algo en lo que ni los propios estamos del todo convencidos”, admitió con resignación un miembro de la mesa política gubernamental, evidenciando las grietas ideológicas ante la denuncia por presunto enriquecimiento.
La fecha del juicio final en la Cámara Alta
Si bien en los despachos presidenciales lograron ganar un tiempo precioso tras suspender la última jornada legislativa, el reloj sigue corriendo y la tregua tiene fecha de vencimiento explícita. El próximo 2 de julio se prevé el escenario más temido: el ministro coordinador deberá presentarse ante la Cámara Alta para brindar su primer informe de gestión oficial.
Se anticipa una batalla legislativa sin cuartel. Fuentes parlamentarias aseguran que la oposición modificará su estrategia tradicional: evitarán enviar un pliego previo de preguntas por escrito y concentrarán toda su artillería y despliegue reglamentario en forzar, en vivo y de cara a todo el país, el tratamiento inmediato de la interpelación al cuestionado funcionario de la administración Milei.
