El ex viceministro Joaquín Cottani cuestiona las perspectivas de reactivación económica.
El ex viceministro de Economía, Joaquín Cottani, expresó una visión cautelosa sobre el rumbo de la actividad económica nacional, advirtiendo que no existen motivos suficientes para sostener un optimismo desmedido respecto al segundo semestre del año. En declaraciones a Splendid AM 990, el ex funcionario —quien integró el equipo de Luis Caputo hasta junio de 2024— describió una realidad caracterizada por una «reactivación bipolar», donde la brecha entre sectores se profundiza de manera preocupante.
Una economía con dinámicas divergentes
Cottani explicó que el panorama actual presenta una fractura en el aparato productivo: mientras ciertos rubros con acceso fluido al crédito internacional logran expandirse, otros sectores permanecen estancados, incapaces de romper un «círculo vicioso» que limita el crecimiento generalizado.
Para el economista, el desafío central radica en el difícil equilibrio entre la búsqueda de la desinflación y la necesidad imperativa de reactivar la economía, aunque reconoció que la disciplina fiscal y monetaria son factores que eliminan las causas estructurales de una inflación alta.
Reservas y el frente cambiario
A pesar de su escepticismo sobre la velocidad de la recuperación, el ex viceministro valoró la gestión oficial en el frente externo:
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Acumulación de reservas: Destacó que el Gobierno logró superar los 10.000 millones de dólares en el primer semestre, garantizando el financiamiento necesario para los compromisos de deuda.
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Política cambiaria: Calificó como positiva la tendencia de depreciación ordenada del peso frente al dólar, evitando saltos bruscos.
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Desafíos estacionales: Advirtió que, ante el final del periodo de mayor ingreso de divisas por la cosecha y un posible incremento en la demanda de atesoramiento, la presión sobre el tipo de cambio será mayor en la segunda mitad del año.
«El Gobierno está manejando con buen pulso una situación que sigue siendo difícil», concluyó Cottani, al tiempo que subrayó que la estrategia actual —orientada a evitar una depreciación excesiva— obliga al BCRA a mantener una política monetaria sumamente restrictiva, un factor que sigue marcando el pulso de la compleja transición económica actual.
