El Mundial de Norteamérica 2026 encendió los motores en la costa oeste con un enfrentamiento verdaderamente colosal que rozó el dramatismo absoluto.
En un escenario que rememoró grandes gestas, los combinados de Europa y África transformaron el terreno de juego en un campo de batalla táctico y físico de alta intensidad. Nadie se guardó nada en una tarde donde las figuras de la élite global chocaron frente a una multitud fervorosa, dejando en claro que en esta cita mundialista no existen los favoritos y que cada punto se pagará con sudor y sangre.
El estreno de una de las zonas más impredecibles del certamen superó cualquier expectativa de los analistas deportivos. En una contienda electrizante, Bélgica y Egipto se sacaron chispas y debutaron con un empate en el Grupo G, un resultado que deja la clasificación completamente abierta y al rojo vivo. El encuentro estuvo repleto de fricción, tarjetas amarillas administradas por el juez principal Ramon Abatti Abel y salvadas milagrosas en ambas áreas que mantuvieron a los espectadores al borde del infarto hasta el último segundo de juego.
El golazo de Ashour y las murallas que frustraron a las superestrellas
El partido comenzó con una agresividad notable por parte de ambos bandos. Apenas a los 19 minutos del primer tiempo, se rompió la paridad cuando el mediocampista Emam Ashour concretó una jugada magnífica para decretar el sorpresivo 1-0 a favor de los Faraones. A partir de allí, Bélgica adelantó sus líneas con un activo Jeremy Doku y la conducción de Kevin De Bruyne, pero chocó sistemáticamente contra la gran figura del arquero egipcio, Mostafa Shoubir. En la otra área, el histórico arquero belga Thibaut Courtois se vistió de héroe al contener ataques feroces comandados por la estrella del Liverpool, Mohamed Salah, y por Omar Marmoush, enviando el partido al descanso con ventaja para los africanos tras amonestaciones a Marwan Attia y Timothy Castagne.
En el complemento, la furia de los Diablos Rojos se hizo sentir. A los 7 minutos del segundo tiempo, un tiro libre majestuoso de Kevin De Bruyne se estrelló de manera dramática en el palo. Viendo que el partido se le escapaba, el entrenador de Bélgica, Rudi García, movió el banco e hizo ingresar a los atacantes Maxim De Cuyper, Nicolas Raskin y, fundamentalmente, al gigante Romelu Lukaku. El partido ganó en fricción: Ahmed Fatouh y De Cuyper recibieron tarjetas amarillas consecutivas por infracciones tácticas en un mediocampo que ya se encontraba totalmente quebrado.
El blooper fatal de Hany y el infierno del cierre en el Grupo G
El empate definitivo llegó a los 20 minutos de la segunda etapa mediante una jugada de extrema mala fortuna para Egipto. Tras una tremenda presión ejercida por el ingresado Romelu Lukaku, el defensor egipcio Mohamed Hany terminó empujando la pelota en su propio arco, decretando un doloroso gol en contra que desató el festejo alocado de los europeos. Tras la igualdad, el técnico egipcio Hossam Hassan replegó a su equipo mandando a la cancha a Ramy Rabia, Zizo, Ibrahim Adel, Karim Hafez y resguardando a Salah al reemplazarlo por Hamza Abdelkarim. Los minutos finales fueron un infierno: Shoubir ahogó un cabezazo letal de Brandon Mechele y Lukaku desvió un remate neto a los 41 minutos, mientras que Nathan Ngoy despejó de manera milagrosa las últimas contras de Egipto.
Con este intenso empate 1-1 en Seattle, el Grupo G levantó oficialmente su telón dejando a Bélgica y Egipto con 1 punto cada uno en la tabla de posiciones. Ambas selecciones deberán reconfigurar sus estrategias de manera urgente para el próximo domingo 21 de junio: los belgas se mudarán a Los Ángeles para chocar contra Irán a las 16:00, mientras que el conjunto egipcio viajará a Vancouver, Canadá, para medirse con Nueva Zelanda a las 22:00. La expectativa es total, ya que el desenlace de esta zona se completará esta misma noche cuando los seleccionados de Irán y Nueva Zelanda cierren la primera fecha en la ciudad californiana.
