Una serie de impactantes operativos policiales en la zona oeste de la ciudad logró desarticular células delictivas presuntamente vinculadas a audaces golpes de piratería del asfalto y distribución de estupefacientes.
Los uniformados irrumpieron de madrugada en múltiples domicilios sospechosos, neutralizando cualquier intento de escape o destrucción de evidencia. La investigación, que comenzó tras el asalto armado y posterior incendio de un utilitario de transporte de correspondencia, escaló de forma impensada revelando una red criminal mucho más compleja que operaba activamente en los sectores más calientes de la localidad.
Las pericias tecnológicas de los peritos del aparato judicial fueron la llave maestra para autorizar los nuevos allanamientos. De esta forma, la DPI realizó tres procedimientos en la zona oeste de la ciudad en el marco de una causa iniciada por un robo ocurrido en marzo del corriente año. Los procedimientos se desplegaron con éxito absoluto alrededor de las 9 de la mañana en las inmediaciones geográficas de los barrios San Miguel y Planta de Gas, buscando poner tras las cuerdas a los coautores de las bandas delictivas locales.
El rastro de los celulares y el despliegue táctico del Grupo Especial
El segundo jefe de la División Policial de Investigaciones (DPI), Edgardo Julián, explicó detalladamente las tareas de inteligencia criminal que derivaron en los despliegues operativos actuales. La causa penal se inició tras el violento golpe delictivo perpetrado el pasado 9 de marzo de 2026, jornada en la cual resultó gravemente damnificada la empresa de mensajería y despacho de encomiendas denominada «30 de Noviembre». La policía ya había concretado detenciones y pericias informáticas claves sobre las líneas telefónicas incautadas a los primeros sospechosos en la etapa inicial del caso.
“A raíz de estas pericias que se hicieron pudimos establecer otros lineamientos que nos conllevan a la participación de otras personas, por lo cual se llevaron a cabo estas diligencias”, detalló el funcionario policial a la prensa. Debido al perfil peligroso de los investigados y a que los elementos del delito son de despojo sumamente veloz, los jefes policiales ordenaron el uso del Grupo Especial de Operaciones para asegurar el perímetro de las viviendas. Gracias a este factor sorpresa absoluto, se evitó que los malvivientes descartaran las pruebas por los inodoros o patios linderos al momento de golpear las puertas de acceso.
Armas de fuego, municiones y un kiosco de drogas al descubierto
Los resultados de las tres requisas domiciliarias confirmaron las sospechas de los sabuesos de la DPI de Trelew. En el interior de las locaciones intervenidas se logró el secuestro inmediato de un arma de fuego apta para el disparo —la cual posee una presunta vinculación material directa con el robo del utilitario de mensajería—, un lote compacto de municiones de diversos calibres y nuevos teléfonos celulares que serán sometidos a estrictas pericias digitales para continuar subiendo en la cadena de mando de la organización.
Sin embargo, el gran giro del megaoperativo ocurrió cuando los agentes hallaron ladrillos y dosis fraccionadas de estupefacientes de máxima pureza. “Logramos secuestrar sustancias prohibidas, lo que tiene que ver con cocaína y marihuana”, confirmó Edgardo Julián. Debido al hallazgo de las drogas y de balanzas junto a elementos de estiramiento presuntamente destinados a la comercialización minorista, se le dio intervención inmediata al personal de la División Drogas Peligrosas y Leyes Especiales, abriendo una causa paralela en los fueros federales mientras continúa la evaluación del grado de implicancia de los sospechosos identificados.
