Un brutal complot criminal que mantenía en vilo a la opinión pública sumó un capítulo definitivo en los tribunales locales en este invierno de 2026.
La fría planificación de un asesinato ejecutado a sangre fría a la luz del día comenzó a desmoronarse por completo tras un dramático avance judicial. La impunidad de un clan familiar dedicado a sembrar el terror con armas de guerra encontró un freno total ante la contundencia de las pruebas que comprometen al encargado de sellar la trampa mortal.
La resolución del magistrado fue contundente tras analizar la monstruosa maniobra. Tal como se ventiló oficialmente en los tribunales, por solicitud de la fiscalía formalizan y dictan la preventiva a Uriel Duran de manera inmediata. La fiscal general interviniente logró desarmar la coartada del tercer implicado en la ejecución de Ariel Nicolás Cardoso, ocurrida el pasado sábado 5 de octubre de 2025, causa que ya mantiene tras las rejas como coimputados a sus hermanos Branco y Tiago Duran.
Una trampa de película: medias, repasadores y ráfagas de balas
La reconstrucción del Ministerio Público Fiscal expuso un plan criminal escalofriante. Aquella madrugada de octubre de 2025, alrededor de las 01:40 horas, los tres hermanos Duran arribaron a la estación de servicio de la firma “JM Rodrigo” —ubicada en la intersección de la Avenida Hipólito Yrigoyen y Pellegrini— a bordo de un Fiat Punto Essence de color rojo y vidrios polarizados. El coche era conducido de forma estratégica por Uriel Duran, quien estacionó en la zona de parking. Los tres sospechosos ya habían pactado previamente un complot mafioso: terminar con la vida de Ariel Nicolás Cardoso, Federico Daniel Mujica y un tercer acompañante, quienes se ganaban la vida realizando venta ambulante en el acceso al Servicompras del playón.
Para concretar la carnicería, Uriel Duran descendió del vehículo, ingresó unos segundos al salón de compras y al salir caminó directamente hacia las víctimas. Simulando ser un cliente inocente, dialogó con Cardoso bajo la mentirosa excusa de comprarle las medias y repasadores que ofrecía, logrando que los vendedores se entregaran caminando directo hacia la zona del auto rojo. Con las víctimas completamente desarmadas y ubicadas a un costado del rodado, la trampa se cerró de forma violenta.
Ejecución brutal: tiros en la cabeza y un escape a toda velocidad
Desde el asiento trasero del Fiat descendieron furiosos Tiago y Branco Duran. Los tres hermanos acorralaron a los trabajadores al grito de «¡A ustedes los estábamos buscando!». Acto seguido, Branco y Tiago extrajeron armas de fuego calibres 40 y 9 milímetros para fusilarlos. Branco efectuó cuatro disparos letales contra Federico Mujica, perforándole el cuello y el tórax, dejándolo al borde de la muerte. En simultáneo, Tiago gatilló dos veces contra Ariel Cardoso: uno de los proyectiles le perforó la cabeza, causándole la muerte en pocos minutos por un traumatismo encéfalo craneano irreversible. El tercer vendedor ambulante logró salvar su vida milagrosamente al correr a toda velocidad antes de que se iniciaran las ráfagas. Tras concretar el sangriento ataque, los tres asesinos abordaron el Fiat Punto y huyeron por Yrigoyen hacia el sur de la ciudad.
La audiencia de control de detención e incidentes estuvo presidida por el juez penal Alejandro Soñis, mientras que la acusación estuvo a cargo de la fiscal general Verona Dagotto. La funcionaria judicial imputó formalmente a Uriel Duran como «coautor» de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por el uso de arma de fuego, en concurso real con homicidio agravado en grado de tentativa. Para sorpresa de los presentes en la sala, el abogado defensor particular del imputado, Guillermo Iglesias, decidió no oponerse a la legalidad de la detención ni resistió el durísimo pedido de prisión preventiva, dejando al chofer del clan Duran tras las rejas de forma inmediata.
