Flotas extranjeras extraen hasta 3 millones de toneladas en el Mar Argentino.
La soberanía de nuestros recursos marítimos enfrenta una amenaza sin precedentes. Un informe reciente de la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP), procesado por la Agencia Noticias Argentinas, ha encendido las alarmas al revelar la magnitud devastadora de la pesca en la milla 201, el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva Argentina.
Cada año, entre 400 y 600 buques extranjeros operan en esta zona gris, interceptando especies migratorias antes de que puedan completar sus ciclos vitales, en una práctica que pone en riesgo el equilibrio biológico y la economía de nuestras regiones patagónicas.
Una escala de extracción cuatro veces superior a la industria nacional
La brecha entre la pesca argentina y la extranjera es alarmante. Mientras la industria nacional desembarca anualmente entre 750.000 y 900.000 toneladas, las flotas internacionales —principalmente de China, Corea del Sur y Taiwán— capturan entre 1,5 y 3 millones de toneladas.
Esta cifra representa, dependiendo de la especie, una multiplicación del 400% respecto a los niveles de extracción locales. Solo la flota china ha intensificado su esfuerzo pesquero en un 85% durante el último lustro, marcando una tendencia de crecimiento constante que no encuentra frenos regulatorios efectivos en alta mar.
El daño biológico: la metáfora de la pérdida generacional
Raúl Cereseto, presidente de FULASP, sostiene que el problema trasciende el volumen de captura. La gravedad radica en la interrupción biológica de las especies. Al comparar el escenario con la ganadería, Cereseto explica que la extracción masiva de ejemplares jóvenes y hembras antes de su madurez sexual equivale a eliminar el capital reproductivo, condenando al agotamiento absoluto de los stocks.
Las proyecciones actuales son desalentadoras y advierten que algunas poblaciones podrían alcanzar el colapso total en un periodo de uno a dos años, comprometiendo gravemente la biodiversidad del Atlántico Sur.
El calamar Illex, una especie en peligro crítico
El calamar Illex argentinus representa el caso de mayor vulnerabilidad debido a su corto ciclo de vida. La Environmental Justice Foundation ha alertado que la conjunción entre la presión pesquera y los cambios ambientales podría derivar en un colapso poblacional en apenas un año.
Esta pérdida no sería solo económica, sino un golpe devastador para la cadena alimentaria marina, afectando la supervivencia de merluzas, aves y mamíferos que dependen de este eslabón para subsistir.
Presión compartida y el desafío de la soberanía
A la depredación en la milla 201 se suma la actividad extractiva autorizada por el Reino Unido en torno a las Islas Malvinas, donde durante 2024 se capturaron más de 260.000 toneladas. Los estudios científicos sobre la migración de especies demuestran que estos recursos son compartidos y provienen del mismo reservorio biológico que Argentina protege.
Esta situación evidencia que el saqueo de nuestros recursos no es solo un conflicto económico o laboral para los puertos patagónicos, sino un desafío urgente de soberanía nacional. El informe concluye que el agotamiento de los recursos pesqueros es un límite que ya no admite ignorar la necesidad de medidas contundentes para proteger nuestra riqueza natural ante el apetito extranjero.
