Una fuerte polémica estalló en el sector industrial tras confirmarse que la firma Aluar destinará una millonaria inversión para la construcción de un gran parque solar en la localidad de Abasto, partido de La Plata, provincia de Buenos Aires. La decisión generó profundos cuestionamientos debido a que el holding empresarial decide volcar sus ganancias en territorio bonaerense en lugar de reinvertir en Chubut, la provincia patagónica donde se encuentra radicada su planta principal.
El anuncio de la obra de grandes dimensiones se da en un contexto sumamente complejo para el grupo económico, marcado por la crisis en Fate —compañía que pertenece a los mismos propietarios—, cuyo reciente cierre dejó a casi mil trabajadores en la calle.

Duras críticas desde los sectores productivos y sociales
La canalización de fondos hacia la provincia de Buenos Aires despertó la indignación de diversos referentes técnicos y políticos, quienes acusaron al grupo corporativo de priorizar exclusivamente sus intereses financieros por encima del desarrollo de la región que le provee sus recursos base.
Enrique Martínez, coordinador del Instituto para la Producción Social, fue uno de los primeros en alzar la voz contra el holding:
«Aluar, propiedad del grupo dueño de Fate, invierte en un gran parque solar en Abasto, confirmando que su bolsillo está en primerísima fila entre sus prioridades. Burguesía nacional. Una burla», sentenció Martínez.
El duro cuestionamiento de Jorge Manuel Gil
En la misma sintonía, el exdirector de YPF, Jorge Manuel Gil, expuso públicamente a la productora de aluminio con asiento en Puerto Madryn a través de un descargo cargado de ironía y severas sospechas sobre su comportamiento fiscal e institucional.
Haciendo foco en las ventajas operativas que la Patagonia le otorgó históricamente a la firma, Gil disparó de forma contundente en sus redes sociales:
«¿Aluar? ¿Aluar? Me suena a Chubut. A energía barata, a evasión fiscal, a tranzas políticas, a especulación financiera, a fuga de capitales y rentas de la provincia. ¿Será? ¿O me estoy confundiendo?», cuestionó el exfuncionario.
La controversia vuelve a poner bajo la lupa los esquemas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y el destino de las rentas generadas por la explotación de recursos y energía subsidiada en el interior del país.
