Con el objetivo de posicionarse en la nueva era de la electricidad global y la transición energética, el Gobierno nacional puso en marcha la Política Nuclear Argentina 2026, una estrategia orientada a poner fin a casi treinta años de inactividad en la minería de uranio.
La iniciativa contempla una fuerte inyección presupuestaria para la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la apertura a inversores internacionales y el desarrollo de toda la cadena de valor del combustible nuclear.
Inversión, presupuesto y proyectos estratégicos
El proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso contempla un salto exponencial de siete veces en los fondos asignados a la CNEA, elevándolos a unos 66 millones de dólares, con un foco especial en la exploración de uranio en provincias del NOA como Salta, Jujuy y Catamarca, además de evaluaciones en La Rioja y tareas exploratorias en Neuquén.
El plan oficial busca aprovechar los yacimientos identificados en el país —que suman unas 33.650 toneladas de recursos— con un potencial exportador estimado en hasta 40.000 millones de dólares. Cabe destacar que el país dejó de producir el metal en 1997, lo que obligó a importar la totalidad del concentrado consumido por sus tres centrales nucleares (Atucha I, Atucha II y Embalse).
Entre los principales ejes del plan figuran:
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Sierra Pintada (Mendoza): El mayor yacimiento del país, que concentra 10.000 toneladas (el 30% del total nacional). Se destinaron fondos específicos para mejorar la infraestructura y acelerar la remediación ambiental del Complejo Minero San Rafael, paso legal indispensable para reactivar su producción.
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Nuevas licitaciones: Los yacimientos Laguna Colorada y Don Otto se perfilan como los próximos proyectos de la CNEA en ingresar a procesos de licitación pública.
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Alianzas y capital extranjero: La CNEA evalúa propuestas de empresas de Estados Unidos y Canadá —como los planes de la firma estadounidense Nano Energy de invertir 230 millones de dólares en Formosa— para desarrollar minas y plantas de procesamiento de dióxido de uranio y hexafluoruro de uranio (UF6) bajo el amparo de regímenes de incentivo a las grandes inversiones.
Demanda global y el debate por el Super RIGI
A nivel internacional, el Gobierno presentó los lineamientos de esta política en la 70ª Conferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena, buscando consolidar lazos de cooperación. En paralelo, el Congreso analiza el proyecto de ley Super RIGI, pensado para impulsar inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares en sectores industriales innovadores y sin desarrollo previo en el país, como la cadena minera del uranio.
El relanzamiento se da en un escenario internacional marcado por un desabastecimiento estructural, donde la demanda global asciende a unas 65.000 toneladas anuales y los centros de datos, junto con las políticas de descarbonización, dinamizan el consumo de energía nuclear como fuente fiable.
