El presidente Javier Milei arribó este martes a Lima, Perú, para participar de la ceremonia de jura y toma de mando de la mandataria electa Keiko Fujimori.
Durante su estadía, el jefe de Estado argentino mantendrá un encuentro bilateral con la futura presidenta y recibirá una distinción académica en la capital peruana.
El viaje forma parte de un recorrido internacional con el que la Casa Rosada busca afianzar lazos estratégicos con dirigentes y gobiernos afines en la región.
La agenda oficial en Lima: bilateral, jura y distinción académica
Las actividades oficiales del Presidente en la capital peruana comprenden tres compromisos clave durante la jornada:
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11:00 (hora local / 13:00 de Argentina): Reunión bilateral con la presidenta electa Keiko Fujimori en forma previa a su toma de posesión.
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12:45: Asistencia a la ceremonia de juramentación y toma de mando supremo en la sede del Congreso de la República del Perú.
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16:00: Ceremonia en la Universidad San Martín de Porres, donde Milei recibirá el título de Doctor Honoris Causa y brindará un discurso ante las autoridades académicas.
El armado de una alianza política regional
La visita a Lima constituye el primer paso de un itinerario regional enfocado en consolidar vínculos con el espacio conservador y liberal del continente. En las próximas semanas, la agenda del mandatario argentino incluye una reunión bilateral con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, además de un viaje a Colombia para presenciar la asunción de Abelardo de la Espriella.
Tensión diplomática con Brasil tras las críticas a Lula da Silva
La gira por Perú coincide con un escenario de fricción diplomática entre la Argentina y su principal socio comercial. Luego de su paso por Brasil —donde compartió un acto político con referentes del bolsonarismo—, Milei lanzó duras críticas contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes.
La postura generó el rechazo de la Cancillería brasileña, que convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitir su disgusto y exigir explicaciones oficiales. Pese al reclamo, la Casa Rosada resolvió no emitir un pedido de disculpas.
En defensa del Presidente, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, cuestionó el malestar expresado desde Brasilia:
«Que no se rasguen las vestiduras, vinieron acá a hacer campaña», enfatizó Santilli, al aludir a las intervenciones de dirigentes brasileños en territorio argentino en contiendas electorales previas.
Aunque el canciller brasileño Mauro Vieira descartó por el momento la adopción de sanciones diplomáticas de mayor severidad, la relación entre ambos gobiernos atraviesa uno de sus momentos más complejos.
