Jorge Ávila propone revisar el diagrama de Operaciones Especiales y anticipa cambios salariales.
El secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Chubut, Jorge Ávila, advirtió que la cuenca del Golfo San Jorge atraviesa una crisis que requiere medidas estructurales urgentes. Ante la constante desaparición de empresas de servicios, el dirigente planteó que el esquema laboral de Operaciones Especiales es insostenible y adelantó que impulsará una reestructuración profunda para preservar los puestos de trabajo que aún quedan en el sector.
El fin de un modelo operativo y salarial
Ávila fue contundente al señalar que el modelo salarial y operativo actual, construido en una etapa de mayor bonanza, ya no es compatible con la realidad de la industria. El dirigente enfatizó que la cuenca no puede sostener una brecha tan pronunciada entre trabajadores, donde algunos ingresos extraordinarios —inflados por horas extras y adicionales excesivos— contrastan con salarios más bajos. Según explicó, la falta de perforación y la caída de la actividad han dejado a pocas empresas en condiciones de operar bajo el convenio vigente, lo que pone en riesgo la continuidad de los trabajadores.
Cuestionamientos a la CEOPE y el rol de las operadoras
Ante esta situación, el titular del gremio cuestionó la continuidad de la Cámara de Empresas de Operaciones Petroleras Especiales (CEOPE) en Comodoro Rivadavia. Ávila propuso que las tareas sean absorbidas directamente por las operadoras, como PAE, CAPSA o PECOM, argumentando que estas empresas cuentan con mayor capacidad para absorber los costos laborales y sostener a los operarios. El dirigente advirtió que si el esquema actual persiste, más empresas locales seguirán abandonando la cuenca al no poder cubrir los costos de los adicionales convencionales y la deuda acumulada de francos.
Adaptación a la realidad regional
El dirigente comparó la situación del Golfo San Jorge con Vaca Muerta, señalando que la estructura salarial chubutense responde a una época dorada que ya no existe. Ávila denunció además que en otras regiones se está pagando gran parte de los salarios «en negro», lo cual termina perjudicando la base de cálculo de las indemnizaciones. En este contexto, el sindicato busca ordenar un esquema que garantice el empleo formal sin depender de horas extras excesivas, bajo la premisa de repartir el trabajo disponible para evitar más despidos en una plantilla que se redujo de 13.000 a 7.000 afiliados.
Incorporación de nuevas tecnologías
Para frenar el achicamiento del sector, el gremio planea modernizar el convenio incorporando nuevos perfiles tecnológicos. Ávila anunció que buscarán integrar al convenio petrolero a trabajadores como los operadores de drones, quienes realizan tareas de mantenimiento e inspección en los yacimientos pero actualmente operan fuera de la estructura sindical. El objetivo es capacitar al personal convencional para que pueda asumir estas nuevas funciones, evitando así la contratación de personal externo y fortaleciendo la defensa de los trabajadores locales ante el avance de la modernización.
