Un millonario y silencioso conflicto financiero estalló en el corazón del sector energético argentino, amenazando con paralizar las mayores inversiones del país.
En su desesperada carrera por sostener a rajatabla el superávit fiscal, el Ministerio de Economía pisó de forma drástica las transferencias destinadas a las principales corporaciones hidrocarburíferas. La maniobra encendió alarmas extremas en el sector privado, que advierte por el inminente riesgo de parálisis en los megaproyectos de exportación justo a las puertas de la temporada más crítica del año.
Ajuste feroz para sostener el superávit ante el desplome de la recaudación
El Gobierno Nacional acumula una pesada deuda equivalente a unos 220 millones de dólares con las empresas petroleras productoras de gas que forman parte del programa oficial Plan Gas. Esta millonaria mora de la administración pública corresponde de forma directa a las inyecciones de combustible efectuadas durante los meses de febrero, marzo y abril, a lo que se suma un dato alarmante: durante esta semana la gestión estatal logró cancelar apenas un escaso 40% de los saldos que ya adeudaba desde el mes de enero. La severa determinación de postergar los giros responde a una estrategia deliberada del equipo económico para preservar el superávit fiscal a cualquier costo frente a la preocupante realidad de la recaudación tributaria, la cual sufrió retrocesos reales en 10 de los últimos 11 meses.
La cartera de Hacienda que conduce Luis Caputo prefiere postergar de forma indefinida los pagos corrientes a empresas públicas y proveedores estratégicos antes que verse obligada a recurrir al endeudamiento bancario tradicional o a la emisión monetaria. Si bien hasta el momento esta multimillonaria retención de fondos no afectó de manera directa los niveles de actividad en los yacimientos, las principales operadoras de la industria lanzaron una dura advertencia sobre el efecto multiplicador que este ahogo financiero puede desatar en el corto plazo.
El millonario costo del invierno y el freno a los proyectos de exportación
El verdadero temor de las compañías del sector radica en el impacto estacional inmediato. Las empresas advierten que la deuda estatal podría experimentar un crecimiento colosal y descontrolado durante los meses de invierno, periodo en el que se incrementa exponencialmente la producción local y se dispara el precio regulado del gas. Los cálculos de la industria estiman que, en un solo mes de bajas temperaturas, la factura pendiente del Estado con las petroleras podría incrementarse en otros 250 millones de dólares adicionales, volviendo la situación completamente insostenible para los balances corporativos.
Esta falta de previsibilidad en los pagos amenaza de muerte el financiamiento de infraestructura clave en áreas de desarrollo estratégico como Vaca Muerta y los yacimientos de Tierra del Fuego, elevando al mismo tiempo el riesgo país para los ambiciosos proyectos de exportación de Gas Natural Licuado (GNL) hacia los mercados globales. En un intento por calmar las aguas y evitar una parálisis de perforaciones, fuentes oficiales de la cartera económica señalaron que durante el transcurso de julio está previsto liberar una serie de partidas presupuestarias para reducir de manera significativa la deuda acumulada, aunque en el empresariado prima el escepticismo.
