Un profundo temblor político sacude los cimientos del Congreso de la Nación tras salir a la luz el verdadero balance del rendimiento legislativo del oficialismo.
Lo que comenzó como una ambiciosa gesta refundacional terminó chocando de frente contra una realidad parlamentaria hostil y escándalos políticos que paralizaron los despachos de la Casa Rosada. Aunque el Gobierno logró anotarse triunfos de enorme calibre que modifican el mapa de los derechos y la economía, la producción final quedó severamente mutilada respecto de las promesas iniciales, abriendo un escenario de total incertidumbre de cara a la segunda mitad del año.
Leyes clave y el freno de mano por escándalos autoinfligidos
El Parlamento entró oficialmente en receso invernal, obligando a un riguroso análisis sobre la actividad de La Libertad Avanza. Durante ese período, el Gobierno logró sacar adelante leyes muy importantes como la reforma laboral, los cambios a la ley de Glaciares, y la media sanción del Super RIGI en Diputados. Sin embargo, la contracara de este diagnóstico expone que las metas originales eran infinitamente superiores. El presidente Javier Milei había prometido ante la Asamblea Legislativa del 1 de marzo el envío de paquetes de proyectos en forma de «oleadas mensuales», una fantasía refundacional que jamás se materializó debido a crisis políticas autoinfligidas, principalmente por la persistencia en el tiempo del escándalo en torno a Manuel Adorni.
Esta inercia y los errores no forzados le permitieron a la oposición unificar lanzas y golpear en bloque al oficialismo aprovechando el estado de aturdimiento de la gestión. A pesar de este freno, el Ejecutivo logró hitos contundentes: el 12 de febrero Diputados votó el Régimen Penal Juvenil que redujo la edad de imputabilidad a los 16 años, seguido por la drástica reforma laboral el 19 de febrero; ambas iniciativas fueron convertidas en ley por el Senado el 27 de ese mismo mes. Asimismo, el 13 de marzo la Cámara Alta aprobó la flexibilización de la Ley de Protección de Glaciares, ratificada por Diputados el 8 de abril.
Proyectos atascados y el agresivo plan de shock para agosto
El camino legislativo también dejó un tendal de iniciativas truncadas o congeladas. Las medias sanciones del 20 de mayo en Diputados para la Ley «Hojarasca» y la quita de subsidios al gas por «zonas frías» siguen completamente atascadas en el Senado. Por su parte, el 24 de junio la Cámara Baja cerró el semestre aprobando el plan de pago a acreedores por la deuda residual del 2001 y dando media sanción al «Súper RIGI» para megainversiones superiores a los 1.000 millones de dólares (enfocado en inteligencia artificial y biotecnología). Sin embargo, quedaron con faja de clausura provisoria la ley anti barrabravas, la ley de lobby, el acuerdo internacional de Patentes y el Financiamiento Universitario. En tanto, el Senado suspendió cuatro veces la ley de «inviolabilidad de la propiedad privada» y dejó arrumbadas las reformas en Discapacidad, la Ley de Salud Mental, la derogación del Etiquetado Frontal y la prevención de la ludopatía digital.
El relanzamiento del Gobierno tras la salida de Adorni
A pesar del freno de mano legislativo, el oficialismo se entusiasma con un segundo semestre parlamentario completamente distinto a partir de agosto. En los pasillos de Balcarce 50 aseguran que el Ejecutivo recuperó imagen e iniciativa tras haberse desprendido del «peso muerto» que significaba el exjefe de Gabinete. Para la nueva etapa, la Casa Rosada prepara un repertorio inicial demoledor que incluye el debate del Presupuesto 2027 bajo la condición de un proyecto de «shutdown» del Estado, una profunda reforma electoral, modificaciones clave a la Carta Orgánica del Banco Central y la nueva Ley de Sociedades Generales impulsada por el ministro Federico Sturzenegger.
