El Mundial 2026 entró en su etapa más vibrante. Con el inicio de los 16avos de final, la presión aumenta y la lucha por convertirse en el máximo artillero del planeta se transformó en un espectáculo aparte
La tabla de goleadores se mueve minuto a minuto, prometiendo un desenlace de película en las instancias decisivas de la competencia.
Un mano a mano histórico en la cima
La pelea por el trono del gol tiene un aroma conocido. Kylian Mbappé volvió a vestirse de héroe para la selección de Francia al despacharse con un doblete frente a Suecia. Con esta actuación, el delantero galo alcanzó la línea de Lionel Messi en lo más alto de la clasificación, sumando ambos un total de 6 gritos sagrados.
El astro y capitán de la Selección Argentina se mantiene firme en la cumbre gracias a una regularidad asombrosa desde el debut en el certamen, habiendo festejado al menos un gol en cada uno de los partidos que disputó durante la fase de grupos.
Los tanques que vienen desde atrás
La competencia no da tregua y los perseguidores no le pierden pisada a los líderes. El implacable Erling Haaland se ubica como el escolta inmediato con 5 anotaciones, consolidándose como la principal amenaza para el dúo de vanguardia.
Un escalón más abajo, la paridad refleja la jerarquía de las figuras que disputan este torneo:
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Con 4 goles: Vinícius Júnior (Brasil) y Ousmane Dembélé (Francia).
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Con 3 goles: Jonathan David (Canadá), Julio Enciso (Paraguay) y Kai Havertz (Alemania).
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Con 2 goles: Ronald Araújo (Uruguay), Yasin Ayari (Suecia) y Folarin Balogun (Estados Unidos).
El reglamento de la FIFA para el desempate
En caso de que la paridad persista entre dos o más futbolistas al cierre del torneo, la FIFA tiene definidos criterios muy claros para otorgar la ansiada Bota de Oro. El primer factor de desempate no será la cantidad de partidos, sino el número de asistencias de gol brindadas a lo largo de toda la competencia.
Si aun así el empate se mantiene de manera milimétrica, se recurrirá a la efectividad temporal: se consagrará ganador aquel futbolista que registre menos minutos disputados en el terreno de juego, premiando así a quien haya tenido un promedio de gol más efectivo por tiempo jugado. La moneda está en el aire y la batalla final recién comienza.
