Un desopilante fallo de notificación sacudió los pasillos de los tribunales federales en el marco del juicio oral más importante de los últimos tiempos.
Luego de que las autoridades judiciales convocaran por equivocación a un ciudadano ajeno a la causa a través de un mensaje de mensajería instantánea, el verdadero exfuncionario involucrado compareció ante el tribunal para aportar revelaciones clave sobre las sospechosas maniobras financieras que permitieron desviar fondos de la obra pública.
Hoy declaró ante el Tribunal Oral Federal 7 el ex subdirector de Grandes Contribuyentes Nacionales de la AFIP, Juan Carlos Santos. El testimonio tuvo lugar tras el bochornoso episodio del pasado 7 de julio, cuando un contador de 73 años con el mismo nombre debió interrumpir sus vacaciones en el exterior y presentarse ante el juez Enrique Méndez Signori para advertirle a Comodoro Py: «Se equivocaron de Juan Carlos Santos», revelando además que lo habían contactado por WhatsApp sin explicarle los motivos de la citación.
Revelaciones de la AFIP sobre el circuito del dinero y empresas del rubro
Aclarada la insólita confusión de identidades, el verdadero exfuncionario del organismo recaudador durante la gestión de Alberto Abad prestó declaración para reconstruir el desempeño operativo de la dependencia entre 2018 y 2019, período en que se atendieron múltiples requerimientos judiciales por los sobornos investigados en el expediente. Su testimonio se sumó al de cuatro funcionarios de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), quienes detallaron la ingeniería utilizada por grandes corporaciones para extraer dinero en efectivo de las contrataciones estatales.
Los especialistas explicaron que las Uniones Transitorias de Empresas (UTE) integradas por firmas como Isolux, Fainser, Sacde (ex IECSA) y Esuco recurrían a proveedores clasificados como «no confiables», la emisión de facturas inconsistentes y la compra de divisas en efectivo. Mediante este esquema, las compañías recibían anticipos del Estado y simulaban gastos comerciales ordinarios sin contraprestación real para justificar la salida ilícita del dinero.
La ruta internacional de los fondos: de Río Turbio a Andorra
Entre los expedientes analizados durante la jornada se destacó el caso de la empresa Isolux, adjudicataria en 2007 de la obra para la construcción de la Usina Termoeléctrica de Río Turbio por una suma superior a los $2.000 millones.
Los inspectores de la ex AFIP lograron reconstruir el sofisticado entramado de fuga utilizado en dicha infraestructura, detectando que parte de los desembolsos públicos era canalizada mediante firmas intermediarias en la ciudad de Nueva York con destino final a cuentas secretas en la Banca Privada de Andorra, delimitando así el alcance de las pesquisas locales sobre el lavado de activos.
