El ingreso de divisas de la agroexportación volvió a encender los motores en pleno pico estacional de la cosecha gruesa
Aunque el flujo mensual trajo alivio a las reservas del Banco Central, el balance del primer semestre de 2026 encendió algunas luces amarillas en el tablero macroeconómico al consolidar una brecha negativa respecto al año pasado.
Repunte mensual de divisas bajo la lupa
De acuerdo con el informe de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), las empresas del sector agroindustrial liquidaron un total de US$ 3.007 millones durante el sexto mes del año. Esta cifra representa un salto del 12% en comparación con los registros de mayo, traccionado por la fuerte comercialización de trigo, maíz y girasol, sumado al avance en la recolección de soja.
Sin embargo, el repunte mensual convive con datos preocupantes en el mediano plazo. Al trazar la comparación interanual, la liquidación de junio se ubicó un 18% por debajo de la del mismo mes del año pasado. De esta manera, el acumulado del primer semestre cerró con ingresos por US$ 13.378 millones, lo que significa una contracción del 13% en relación al primer tramo de 2025. Desde CIARA-CEC explicaron que este rezago responde a la caída de los precios internacionales de las commodities y al impacto de las medidas excepcionales aplicadas a fines de 2025, que llevaron a los exportadores a adelantar divisas y restaron volumen al inicio de este ciclo.
El freno en las liquidaciones presiona al mercado cambiario
Esta desaceleración en el ritmo semestral de aportes del campo comenzó a condicionar la dinámica del mercado de cambios oficial. Analistas financieros advirtieron que las compras diarias del Banco Central sufrieron un recorte marcado, pasando de un promedio de US$ 139 millones diarios durante mayo a unos US$ 65 millones en junio, tocando pisos de apenas US$ 50 millones hacia el cierre del mes. La devaluación del real brasileño y la cautela de los productores locales ante la volatilidad económica ralentizaron la oferta de divisas.
Ante este escenario, la autoridad monetaria mantuvo firme el timón cambiario sin modificar sus esquemas, pero debió incrementar su presencia en el mercado de futuros para mitigar la presión de la demanda. Pese a la menor intensidad en el ingreso de dólares comerciales, el BCRA cuenta con un colchón técnico de intervención superior a los US$ 8.800 millones en contratos, gracias a la estrategia de reducción de pasivos que implementó a lo largo de los meses previos.
