Donald Trump amenazó con «darle una paliza» a Irán tras nuevos ataques en Medio Oriente.
La tensión en Medio Oriente escaló de forma abrupta luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtiera que su administración se prepara para «darle una paliza» a Irán, tras una nueva ola de ofensivas dirigidas contra bases y fuerzas estadounidenses en la región.
La advertencia del mandatario se produjo pocas horas después de que se quebrara la tregua temporaria anunciada a comienzos de semana, período en el cual Washington había suspendido los bombardeos diarios para abrir una ventana a las negociaciones diplomáticas.
Ataques, represalias conjuntas y tensión en el Estrecho de Ormuz
El recrudecimiento del conflicto se desató tras lo que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) calificó como un ataque sorpresa perpetrado alrededor de las 17:45 del martes. Según el reporte oficial, las fuerzas estadounidenses lograron interceptar con éxito todos los misiles lanzados por Teherán contra posiciones desplegadas en la región.
Como respuesta inmediata al operativo, tropas estadounidenses y fuerzas de Arabia Saudita lanzaron bombardeos de precisión conjuntos contra instalaciones logísticas y depósitos de armas de milicias chiíes alineadas con Irán en el este de Irak. De acuerdo con el CENTCOM, la ofensiva respondió a más de 30 ataques con drones ejecutados en las últimas 72 horas por la Guardia Revolucionaria Islámica contra infraestructura energética saudí y personal militar de EE. UU.
Por su parte, Teherán intensificó sus medidas de presión al ratificar el bloqueo total sobre el Estrecho de Ormuz —paso estratégico por donde transitaba históricamente cerca del 20% del crudo mundial— y anunciar ataques contra una base aérea estadounidense en Jordania y contra petroleros que presuntamente vulneraban el cerco marítimo.
Repercusiones internacionales e impacto institucional en Irak
El raid de bombardeos conjuntos en territorio iraquí dejó un saldo preliminar de decenas de bajas entre las filas de las Fuerzas de Movilización Popular, lo que desató una fuerte reacción política en Bagdad. El primer ministro iraquí, Ali Al-Zaidi, calificó la acción militar como una flagrante violación de la soberanía nacional y ordenó al Ministerio de Asuntos Exteriores iniciar acciones legales formales ante las Naciones Unidas.
En paralelo, el Ministerio de Defensa saudí emitió un comunicado advirtiendo que, si bien el Reino no busca profundizar las hostilidades, responderá de manera firme ante cualquier agresión a su territorio o infraestructura. La escalada en los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb —este último afectado también por el bloqueo marítimo impuesto por los hutíes en el Mar Rojo— provocó una inmediata disparidad alcista en los precios internacionales del petróleo, encendiendo las alarmas de los mercados globales mientras la diplomacia internacional intenta contener una crisis de imprevisibles consecuencias.
