El RIGI atrae inversiones multimillonarias en Argentina: el cobre supera al litio como principal imán minero.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones consolida una masiva llegada de capitales en minerales críticos por más de USD 21.000 millones. Con estabilidad fiscal y regulatoria a 30 años, los proyectos cupríferos lideran la cartera aprobada frente al desarrollo del litio.
Beneficios estructurales y proyectos aprobados
Creado bajo la Ley 27.742, el RIGI se posiciona como el principal instrumento para captar capitales de gran escala en sectores estratégicos de la economía argentina —como minería, energía, infraestructura y petróleo—. El régimen otorga un tipo impositivo fijo del 25% sobre las ganancias corporativas, depreciación acelerada, incentivos aduaneros y estabilidad jurídica por 30 años.
De acuerdo con un relevamiento oficial sobre el panel de control del régimen, se contabilizan 12 proyectos mineros aprobados que representan una inversión planificada por aproximadamente US$21.230 millones. En este mapa de inversiones, el cobre tomó la delantera frente al litio, concentrando cerca de US$13.300 millones frente a los US$5.787 millones destinados al mineral blanco.
Protagonismo del cobre y expansión del litio
Entre las iniciativas cupríferas más relevantes se destacan el proyecto Vicuña (San Juan), con compromisos estimados en US$2.672 millones, y PSJ Cobre Mendocino (Mendoza), con unos US$891 millones proyectados para infraestructura hídrica y plantas de concentración.
En simultáneo, el litio mantiene un fuerte dinamismo de expansión. Muestra de ello fue la aprobación obtenida en mayo de 2026 por Lithium Argentina para la segunda fase de su planta Cauchari-Olaroz, orientada a incorporar 45.000 toneladas anuales adicionales de carbonato de litio equivalente.
El impacto de estos megaproyectos bajo el RIGI trasciende al sector extractivo, generando un amplio abolición de oportunidades comerciales y tecnológicas para proveedores de ingeniería, infraestructura y energías renovables en todo el país.
