Un gravísimo incidente militar en las gélidas aguas del Atlántico Sur ha encendido alarmas máximas en los ministerios de Defensa y Cancillería, reavivando de forma inmediata la tensión diplomática por las Islas Malvinas.
Una imponente unidad de la Marina Real británica penetró de manera ilegal en territorio marítimo de jurisdicción nacional sin emitir ningún tipo de alerta oficial previa, violando tratados históricos de paz y obligando a un despliegue de emergencia de las fuerzas aero-navales locales para montar una estricta vigilancia sobre la nave extranjera.
Escándalo por WhatsApp y violación flagrante de los Acuerdos de Madrid
La navegación sin autorización del patrullero oceánico británico HMS Medway por aguas bajo estricta jurisdicción de la República Argentina volvió a poner en jaque absoluto el funcionamiento de los mecanismos de comunicación recíproca previstos entre Buenos Aires y Londres para evitar incidentes militares armados en el Atlántico Sur. El alarmante episodio generó una profunda inquietud interna, ya que el aviso oficial sobre el desplazamiento del buque de guerra extranjero habría llegado de forma insólita cuando la travesía furtiva ya estaba prácticamente concluida.
El único mensaje formal recibido por el Ministerio de Defensa fue un insólito e informal texto de WhatsApp enviado por la capitán de grupo Sally Cawdery, agregada de Defensa del Reino Unido en Argentina, dirigido al secretario de Asuntos Internacionales, Daniel Martella. Sin embargo, persisten serias dudas sobre el momento exacto en que esa comunicación fue recibida o efectivamente leída por las autoridades nacionales. Mientras tanto, la Armada Argentina detectó al HMS Medway navegando de forma sospechosa entre el 2 y el 3 de julio en dirección al Estrecho de Magallanes, confirmando que ingresó sin la notificación exigida por los acuerdos bilaterales vigentes de 1990 (Anexo I de los Acuerdos de Madrid II), que obligan a informar rumbo e identidad con un mínimo de 48 horas de anticipación.
Buque espía, radares apagados y el desplome de la diplomacia naval
El punto más sensible y peligroso del operativo gira en torno a que el patrullero británico navegó de forma desafiante dentro de las 12 millas de jurisdicción argentina antes de ingresar al estratégico Estrecho de Magallanes. Para colmo, información técnica analizada al detalle por la Secretaría de Malvinas, Antártida, Política Oceánica y Atlántico Sur indicaría que durante una parte sustancial del recorrido el HMS Medway habría mantenido completamente desactivado su sistema AIS, el dispositivo digital que transmite de manera automática la posición geográfica, velocidad y rumbo exacto de las embarcaciones. Si bien las normas internacionales eximen a los buques de guerra de mantener este sistema activo en misiones militares, apagar el AIS constituye una maniobra táctica para preservar la discreción operativa, lo que encendió sospechas de espionaje en las altas esferas castrenses locales.
Hasta el momento, la Cancillería argentina no ha presentado una protesta formal por la grave intrusión, especulándose con que el gobierno de Javier Milei buscaría evitar una escalada diplomática previa a su inminente viaje oficial al Reino Unido. Tras completar tareas logísticas de reaprovisionamiento en la localidad chilena de Punta Arenas, el buque HMS Medway emprendió su regreso hacia las Islas Malvinas. Ante este movimiento de repliegue, el Comando Conjunto Marítimo argentino dispuso de inmediato el despegue y despliegue de un avión Beechcraft B-200 «Cormorán» de la Aviación Naval para seguir de cerca la navegación del patrullero en aguas nacionales, utilizando avanzados sensores electroópticos e infrarrojos de vigilancia diurna y nocturna.
