En una jornada financiera marcada por el pulso acelerado de las plazas internacionales y la tensión geopolítica global, los activos argentinos demostraron una sorprendente resiliencia.
El mercado local logró acoplarse con éxito al optimismo de Wall Street, registrando un sólido avance en las acciones de empresas locales que cotizan en el exterior, mientras el principal indicador de la desconfianza crediticia consolidó una posición sumamente favorable para los planes del equipo económico.
El imparable avance de las acciones argentinas en Wall Street
La plaza financiera local vivió una doble realidad. En el mercado doméstico, el índice de referencia S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires anotó un leve retroceso del 0,2% medido en pesos, ubicándose sobre las 3.229.224 unidades. Sin embargo, la verdadera fiesta inversora se trasladó a Nueva York.
Los recibos de depósito americanos (ADR) de firmas argentinas operaron con marcadas ganancias en la plaza estadounidense. El fuerte impulso alcista estuvo liderado principalmente por el sector de servicios públicos e infraestructura:
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Telecom Argentina: Encabezó el podio de ganancias con un alza del 3,0%.
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Transportadora de Gas del Sur (TGS): Registró un incremento del 2,8%.
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Edenor: Completó el podio de los ganadores diarios escalando un 2,7%.
Geopolítica al límite, suba del crudo y alivio para la deuda
El contexto internacional se presentó altamente adverso para los mercados emergentes debido al recrudecimiento del conflicto militar en Oriente Medio. Esta inestabilidad empujó con fuerza los precios internacionales del petróleo, donde el barril de Brent con entrega programada para septiembre escaló un 2,5% hasta situarse en los USD 85,37.
Desde la consultora local Quantum Finanzas explicaron la gravedad del conflicto señalando que:
“La tregua entre Estados Unidos e Irán quedó prácticamente desdibujada tras el restablecimiento del bloqueo naval por parte de Washington y una nueva ola de ataques aéreos, mientras que Teherán respondió intensificando los ataques contra petroleros y bases militares estadounidenses”.
Esta situación devolvió el foco global de atención sobre el estrecho de Ormuz, donde la menor circulación de buques impulsó los precios del crudo.
A pesar de esta aversión al riesgo global, los títulos soberanos de deuda dolarizada (tanto Bonares como Globales) mantuvieron un comportamiento equitativo y equilibrado. Esta solidez, sumada a una caída en el rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, permitió que el Riesgo País en 408 puntos básicos se consolidara como una de las mejores marcas de las últimas temporadas.
La audaz jugada del Tesoro para blindar los vencimientos
Con el viento a favor de la macroeconomía y la caída de la prima de riesgo, la Secretaría de Finanzas continuó puliendo su estrategia de financiamiento interno. El objetivo oficial es cubrir con holgura los próximos compromisos y vencimientos de deuda en pesos mediante licitaciones quincenales sistemáticas. En sintonía con este plan, se confirmó que este miércoles saldrá al mercado un nuevo bono pagable en 2029, diseñado para captar la liquidez excedente del sistema financiero.
