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El índice industrial S&P se deja el 4%, siete décimas menos que el tecnológico Nasdaq.

Wall Street ha registrado este miércoles una jornada negra, con el índice Dow Jones cediendo el 3,6% y el tecnológico Nasdaq un 4,7% al cierre de la sesión, en un mercado inquieto por el consumo, motor de la economía de Estados Unidos. El parqué se disponía a encajar la mayor caída diaria en casi dos años, después de que la reducción de ingresos durante el primer trimestre del importante grupo minorista Target, que hoy se ha desplomado un 20%, arrastrara al índice industrial S&P 500 al rojo, con un descenso del 4%. Las grandes tecnológicas también han perdido: Amazon, el 5,21%; Apple, el 3,77%, y Netflix, el 3,84%. El índice tecnológico Nasdaq ha sido el más perjudicado entre los de referencia. El dólar y los bonos del Tesoro ganaron en medio de un repunte en los valores refugio.

Los sombríos resultados de los minoristas han provocado nuevas turbulencias en el mercado de valores, que se suman a las experimentadas durante el mes de abril, con un batacazo histórico del parqué. Target reportó este miércoles ganancias trimestrales muy por debajo de las expectativas, que atribuyó a la inflación y a los continuados problemas de suministro, porque el consumo se mantiene en líneas generales estable. La cadena declaró unos beneficios de mil millones de dólares entre enero y marzo, aproximadamente la mitad de lo que ganó en el mismo período de 2021.

La víspera, la gran cadena de distribución Walmart, el mayor empleador privado de EE UU, anunció que sus ganancias habían caído en el primer trimestre de su ejercicio fiscal un 25% respecto al mismo periodo del año anterior en el trimestre. Walmart formuló un pronóstico sombrío a corto plazo, en un contexto de alta inflación y temores crecientes de estanflación (elevada inflación y a la vez estancamiento de la economía).

Target, afectado al igual que otros grandes distribuidores por ocasionales problemas de desabastecimiento, no había sufrido un revés en bolsa semejante desde el lunes negro de octubre de 1987, cuando los mercados de valores se desplomaron al unísono en todo el mundo. Solo la bolsa estadounidense cayó más de un 20% ese día.

Aunque hasta ahora el pujante consumo había tirado del carro de la recuperación económica tras la pandemia, los costes de combustible y fletes de Target se dispararon en el primer trimestre, mientras que los primeros indicios de cambio en el gasto del consumidor -ligera retracción en la compra de prendas de vestir y artículos para el hogar- han llevado a la compañía a rebajar los inventarios inflados. El impacto de la inflación en el bolsillo del estadounidense, especialmente perceptible en el gasto de alimentación, rentas y energía, puede provocar una moderación en el consumo que tanto Target como Walmart ya anticipan.

Los títulos de Target se han hundido un 25% este miércoles. Las acciones habían caído un 7% en lo que va de año antes de la presentación de resultados del trimestre. La ganancia operativa de Target ascenderá a solo alrededor del 6% de las ventas este año, 2 puntos porcentuales por debajo del pronóstico anterior, explicó la compañía. “Hemos sido [en el primer trimestre] menos rentables de lo que esperábamos, o pretendemos ser con el tiempo”, dijo Brian Cornell, máximo responsable de la empresa. “De cara al futuro, está claro que muchas de estas presiones de costes persistirán en el corto plazo”.

Los títulos argentinos que cotizan en Nueva York tocaron sus precios máximos el 10 de noviembre y a partir de allí se activó una brusca baja ante la falta de señales políticas y económicas.

La acciones argentinas que cotizan en Estados Unidos emprendieron un sendero negativo que arrancó el viernes 12, antes de los comicios de medio término, pero que se aceleró al confirmarse el triunfo opositor en las elecciones. Este lunes, con feriado en la plaza local, la tendencia negativa se extendió en los negocios con activos argentinos en Wall Street, publica Infobae.

Desde los máximos alcanzados el 10 de noviembre, cuando los títulos privados registraron sus precios en dólares más altos desde marzo de 2020, y valores récord en pesos, la baja promedio fue de 12,7% en dólares -”contado con liquidación”- y de 11,7% en pesos.

Los ADR de los bancos son los que experimentan las caídas más pronunciadas. La exposición de los bancos a bonos del Tesoro y también a las Letras de Liquidez (Leliq) que coloca el BCRA es observada como una señal de debilidad para los balances de las entidades.

Desde el miércoles 10, las acciones de Banco Francés recortaron un -24,6% y las de Grupo Galicia acumularon una pérdida de 22,7% en Wall Street, para negociarse ahora debajo de los 9 dólares. Banco Macro descendió 16,9% y Grupo Supervielle, un 17,6 por ciento.

El índice accionario S&P Merval de Buenos Aires, ahora en los 85.695 puntos, descontó 11.000 puntos desde su récord intradiario de 97.024 puntos del jueves 11 de noviembre.

Aunque en un principio se descontaba que las acciones y bonos argentinos emprenderían un sendero firme de alza a partir de la sorpresiva derrota del oficialismo en las primarias del 12 de septiembre, lo que sucedió fue una serie de idas y vueltas con una clara “resistencia” para el mercado local.

En dos meses, el panel Merval tocó tres máximos desde marzo de 2020 -cuando el mundo acusó el impacto económico de las restricciones contra el Covid-19- en la zona de los 450 puntos en dólares, lo que en el análisis técnico se llama un “triple techo”. El primero, el 13 de septiembre, que desató rápidas ventas de oportunidad cuando comenzaron las versiones acerca de un “plan platita” desde el Gobierno para revertir el resultado en las legislativas.

El segundo pico se dio el 26 de octubre, pero éste encontró otra barrera con el plan oficial de congelamiento de precios, una pobre señal por su ineficacia para atacar la aceleración inflacionaria, y la ausencia de novedades sobre un acuerdo con el FMI.

La efervescencia alcista tuvo un tercer episodio a días de las legislativas, entre el 10 y el 11 de noviembre, cuando se descontaba un triunfo más abultado para la oposición. La expectativa de un Gobierno más proclive al diálogo y la negociación con la pérdida de las mayorías parlamentarias alimentaba la renovada apuesta por acciones locales. Después de la votación, la propuesta de un plan económico plurianual sonó más como una entelequia para distraer a la opinión pública, mientras que el “festejo de la derrota” el Día del Militante peronista, con una Plaza de Mayo colmada, también fue una señal considerada negativa desde lo político.

La lectura más llana es que la derrota de los candidatos de la coalición del Frente de Todos no despertó la expectativa por una rectificación de los desequilibrios fiscales y de las variables económicas y financieras. Es más, enfatizaron el temor a la radicalización de las políticas aplicadas en los dos años anteriores, visión que extendió el escepticismo entre los agentes del mercado.

El domingo 15, ya con unos primeros resultados de las elecciones legislativas, en un discurso grabado, el presidente Alberto Fernández confirmó que en diciembre se enviará al Congreso el programa diseñado por el equipo económico y los puntos de acuerdo planteados con el staff del FMI. Esto no significa que el programa cuente con el total aval del organismo.

“El principal punto de conflicto será definir el grado de ajuste fiscal, aunque el jefe de Estado fue claro sobre esta cuestión al sostener que no habrá una reducción del gasto público. Dentro de la coalición gobernante esperan que el superávit fiscal provenga del crecimiento económico. En esta línea, el BCRA también proyecta que la reactivación ayudará a saldar sus desequilibrios vía una recuperación de la demanda de dinero. No obstante, el plan de acción del oficialismo se encuentra plagado de inconsistencias. Sin cambios en la regulación local, el ansiado crecimiento económico quedará solo en una expresión de deseo. Y con ello, se derrumbarán las posibilidades que tiene el Gobierno de cerrar los actuales desequilibrios fiscales y monetarios. Así lo piensa el mercado, y lo dejó en claro con el price action de los activos tras el 14-N”, resumió un informe de Nery Persichini y Melina Eidner, analistas de GMA Capital.

Paula Gándara, head portfolio manager de AdCap Asset Management, también enfatizó que “los bonos en dólares continúan castigados ante falta de avances concretos con el FMI”. Explicó que “los bonos soberanos en dólares pierden 15% desde las primarias de septiembre. Las noticias sobre el resultado de las elecciones y los comentarios sobre el potencial acuerdo con el FMI no fueron suficientes para impulsar el precio de estos activos. A esta altura de los acontecimientos, luego de la larga y difícil reestructuración de deuda solo avances contundentes determinaran la mejora en los precios de estos bonos”.

“También los bonos prolongan el clima adverso y es por ello que ceden en promedio más de 1% en sus cotizaciones en dólares entre las principales referencias, con el riesgo país en los 1.775 puntos básicos, un nivel elevadísimo que refleja con claridad la desconfianza de los inversores tanto respecto a alcanzar un acuerdo con el FMI como al posterior cumplimiento de los compromisos”, precisó el economista Gustavo Ber.

“La atención se concentra en las señales políticas y en la presentación del ‘plan económico plurianual’, ya que alcanzar consensos entre las principales fuerzas resultaría indispensable en busca de avanzar hacia un acuerdo con el FMI. Ello sucede en medio de declaraciones cruzadas que acentúan la desconfianza entre ellas, y así es que crecen las dificultades políticas para acordar una ‘hoja de ruta’ económica que contribuya a una convergencia en los desequilibrios económicos acumulados, y luego un efectivo cumplimiento de los compromisos de dichas metas, a fin de evitar transitar hacia una crisis”, acotó el titular del Estudio Ber.

El riesgo país de Argentina tocó este lunes los 1.776 puntos y alcanzó un nuevo tope desde que el Gobierno reestructuró la deuda con acreedores privados hace 14 meses.

“Vale pensar ahora cuales son las posibles salidas que puede encontrar el Gobierno para el atolladero cambiario. Lo cierto es que, tal como lo planteó el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y en consenso con la vicepresidente, Argentina debe ir a buscar un acuerdo con el FMI que le permita renegociar sus vencimientos y además volver a abrir las puertas al financiamiento internacional, por lo pronto de organismos internacionales”, apuntó un informe de Invecq Consultora Económica.

“Para evitar la devaluación, hay que tener y ganar reservas. Es el problema más urgente, porque el Gobierno pasó toda la semana y no hizo nada. Esa inacción es difícil de entender en una situación que empieza a ser cada vez más dramática”, consideró Miguel Kiguel, director de Econviews.

“Para bajar la brecha, probablemente el programa con el FMI ayude pero creo que hace falta más, porque aparte de confianza hay un problema de miedo a la inflación y el dólar en este momento protege también de eso”, afirmó Kiguel por radio Milenium.

Alcanzó este martes una cotización de US$ 64.300, apenas unos cientos de dólares por debajo de su máximo histórico alcanzado a mediados de abril último.

El Bitcoin alcanzó este martes una cotización de US$ 64.300, apenas unos cientos de dólares por debajo de su máximo histórico alcanzado a mediados de abril último, luego de que debutara en la bolsa de Wall Street el primer fondo de inversión cotizado (ETF, por sus siglas en inglés) vinculado a su valor, tras obtener el aval de la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC).

El ETF de ProShares Bitcoin Strategy, cotizando bajo el ticker BITO, alcanzó una facturación de casi US$ 1.000 millones en su primer día.

La salida al mercado de BITO llega luego de un rally de 20 días en los que Bitcoin acumula una suba de casi 60%, luego de pasar de poco más de US$ 40.000 el pasado 29 de septiembre a los casi US$ 65.000 en la tarde de este martes, según datos del portal Traidingview.

«Creo que (el alto volumen de negociación) está relacionado con la creciente creencia a medida que avanza el día de negociación de que esto se considerará un lanzamiento exitoso», dijo Stephane Ouellette, director ejecutivo y cofundador de FRNT Financial Inc., una plataforma de mercados de capitales centrada en las criptomonedas.

«Dada la cantidad de vías que los inversionistas minoristas ya tienen para participar en BTC, claramente los ETF con sede en EE.UU. están satisfaciendo algún tipo de demanda latente, incluso si es de nicho», apuntó Ouellette a Bloomberg.

Tanto la comunidad criptográfica como los inversionistas en Wall Street esperaban la salida al mercado de un ETF de Bitcoin, dado que la aprobación de los reguladores abriría las monedas digitales a más inversionistas convencionales.

El fondo ProShares se basa en contratos de futuros y se presentó bajo las reglas de fondos mutuos que el presidente de la SEC, Gary Gensler, sostuvo que brindan «protecciones significativas para los inversionistas».

«BITO permitirá que muchas personas que han estado esperando una manera fácil de invertir en Bitcoin puedan hacerlo de una manera sólida, que se involucren y lo tengan en sus carteras», dijo Simeon Hyman, estratega de inversión global de ProShares.

Algunos analistas estiman que el ETF de Bitcoin basado en futuros podría atraer más de US$ 50.000 millones en entradas en su primer año, dada la exageración a su alrededor.

Muchos se guían por la recepción que tuvo el fondo SPDR Gold Shares (GLD), que tuvo el ascenso rápido a US$ 1.000 millones en activos bajo administración, alcanzando el hito en solo tres días.

En su primer discurso en una sesión conjunta de ambas cámaras del Congreso, a solo horas de cumplir los primeros 100 días de su Gobierno, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, defendió este miércoles su gestión económica y, para describir sus prioridades de inversión y sus propuestas para garantizar los fondos, graficó: «Hay buena gente en Wall Street pero Wall Street no construyó este país, la clase media construyó este país y los sindicatos ayudaron a construir la clase media».

Biden habló ante un auditorio reducido -unos 200 legisladores, tres miembros del gabinete y el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, todos con tapabocas- debido a las medidas sanitarias por el coronavirus, y en un Capitolio aún rodeado de vallas desde que manifestantes irrumpieran en el edificio para tratar de impedir la certificación de su triunfo electoral del año pasado y ocuparan el mismo estrado desde el cual ofreció su discurso.

«El país está avanzando de nuevo», celebró Biden y puso como ejemplo el gigantesco paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares que aprobó en el Congreso con el apoyo completo de las bancadas oficialistas y ningún voto opositor.

Pero aseguró que el Gobierno debe seguir liderando una recuperación económica «que no puede limitarse a volver a la situación previa a la pandemia».

«El FMI estimó que nuestra economía crecerá un 6%…Estados Unidos está avanzando y no podemos detenernos ahora. Estamos en un momento de inflexión frente a la competencia de países como China», aseguró y, por eso, propuso:

«Tenemos que hacer una inversión como la que se hace una vez en una generación.»

Volvió a pedir que el Congreso apruebe el ambicioso plan para modernizar y ampliar la infraestructura nacional de 2,3 billones de dólares que ya presentó y sumó otras dos iniciativas millonarias: un plan nacional para crear trabajos y un plan para las familias estadounidenses.

En virtud de este último, las familias que califiquen recibirán 250 dólares por mes por niño hasta 2025. También habrá 200.000 millones para financiar el jardín de infantes gratis para todos los chicos de 3 y 4 años y otros 225.000 millones para subsidiar el cuidado infantil y para invertir en trabajadores de cuidado infantil.

El Estado también destinará 109.000 millones para pagar dos años de estudios en institutos de enseñanza superior.

La financiación de todo esto se logrará mediante una serie de aumentos de impuestos a los más ricos por la que el Estado espera recaudar 1,5 billones de dólares en una década.

El plan pone fin así a los recortes de impuestos para los mayores ingresos de su antecesor republicano Donald Trump.

El 2021 todavía se desarrolla en terreno negativo para la mayoría de las acciones y los bonos de la Argentina. En este aspecto, hay un título que destaca: el de la firma biotecnológica Bioceres, cuyo ADR acumula una ganancia del 123% en Wall Street en lo que va del año. Este jueves avanzó un 19,4% a 13,87 dólares.

Para graficar este ascenso, puede decirse que el título de Bioceres sube más que el Bitcoin, una apuesta sin dudas ganadora en este 2021, cuya cotización -con altibajos y amplia volatilidad- gana cerca de 100 por ciento, hoy en los 57.800 dólares.

El ADR de Bioceres duplicó su valor en Wall Street en lo transcurrido de 2021

Bioceres Crop Solutions (”BIOX” en el Nasdaq) es un ”proveedor totalmente integrado de soluciones de productividad de cultivos diseñado para permitir la transición de la agricultura hacia la neutralidad de carbono”, según se define la propia compañía.

Desde hace un mes la acción de Bioceres también puede ser operada en la Bolsa porteña, a través de un Cedear (Certificados de Depósito Argentino), que son activos financieros con operatoria local, que representan acciones ordinarias de empresas que cotizan en el exterior.

Los Cedear se operan tanto en pesos como en dólares (al tipo de cambio “contado con liquidación”), aunque vale destacar que actualmente el mayor volumen de operaciones se da en pesos. Bioceres cotizó a $4.240, con alza del 21% en el día.

Fuentes del mercado comentaron a Infobae que “la compañía viene con un muy buen desempeño en cuanto a ventas en el mercado local y en el exterior. En la última edición de Expoagro se conoció su apuesta al desarrollo de la tecnología de HB4 y su introducción inminente en la Argentina. Y también fue muy bien recibida la compra por parte de Boiceres de parte de las acciones de Moolec, una compañía norteamericana de proteínas alternativas. Ese conjunto de novedades está siendo validado en una reciente suba de las acciones”.

Bioceres fue noticia el pasado 16 de marzo, cuando el ADR de la compañía llegó a trepar más de 60% en la apertura de las operaciones en Nueva York, tras anunciar la compra de acciones de Moolec, una compañía que desarrolla la producción de proteínas alternativas que no involucran el sacrificio de animales.

Bioceres es una compañía argentina de biotecnología, cuya acción se negocia en Wall Street y, recientemente, en la Bolsa local como Cedear

Bioceres firmó acuerdos definitivos para la adquisición de una participación del 6% en Moolec Science Limited, una empresa de agricultura molecular que persigue un concepto híbrido entre tecnologías vegetales y celulares.

En marzo anunció que su subsidiaria Rizobacter Argentina SA completó una oferta pública de bonos corporativos $26 millones, fondeo que se utilizará para respaldar el capital de trabajo, extender los vencimientos de la deuda y reducir los costos de financiamiento, así como para fines corporativos generales.

Al efectuarse aquella colocación hace un mes, Enrique López Lecube, director financiero de Bioceres, señaló que “esta emisión está alineada con nuestra estrategia general para estabilizar aún más la estructura de la deuda mediante la extensión de los vencimientos y continuar fortaleciendo nuestra posición de liquidez. Con esta transacción también aseguramos los requisitos de capital de trabajo para continuar avanzando en nuestros esfuerzos de ‘Generación HB4’, así como también para expandir la huella global de nuestros productos biológicos clave”.

La “Generación HB4” es un programa de vinculación colaborativa que tiene como objetivo incentivar a productores agrícolas a producir semillas de trigo y soja con el gen HB4, que les confiere tolerancia a situaciones de estrés hídrico y salinidad.

Fuente: Infobae

Las acciones en Wall Street están en medio de un rally alcista que dejó ganancias significativas. El buen momento, sin embargo, no se extendió al mercado de manera uniforme ya que hay sectores que han ganado más que otros ante la expectativa de un mayor crecimiento económico. El paquete de estímulo sumó optimismo entre los inversores, pero esas perspectivas se diluyen cuando se trata de los activos financieros locales.

El Congreso estadounidense aprobó la semana última el paquete de estímulo fiscal que impulsó el presidente de ese país, Joe Biden, por US$1,9 billones. Se espera que su puesta en marcha aliente a la economía a acelerar la recuperación, junto con un aumento en el ritmo de vacunación en Estados Unidos. De esta manera, Wall Street comienza a ver con cada vez más claridad el final de la pandemia y el inicio de un nuevo ciclo económico.

Para Manuel Carpintero, portfolio manager de Nash Inversiones, la aprobación del paquete de estímulos de Biden le pone el broche a una serie de medidas fiscales muy expansivas que viene llevando a cabo el Tesoro norteamericano.

«A través de un mayor déficit fiscal, EE.UU. busca apuntalar el crecimiento y alcanzar una tasa de desempleo en el orden del 4% al 5%. Esto implica entrar en una fase de recuperación tardía a la caída de la actividad que provocó el shock del covid el año pasado, lo cual llevaría a crecimiento con inflación creciente, generando un buen outlook para acciones norteamericanas y mayores presiones para las tasas de interés (por ende mal outlook para bonos)», estimó.

Ante la perspectiva de superar la pandemia, los sectores más cíclicos -que son los que más castigo recibieron tras el estallido del coronavirus-, hoy son los que más están subiendo.

José María Aristi, portfolio manager de ICBC Invesment Argentina, explicó que se ha visto recientemente una gran rotación desde sectores «growth» (tecnológicas), hacia sectores «tradicionales» que son los que más habían sufrido los efectos de la pandemia (aerolíneas, navieras, índice Dow Jones o S&P 500).

«Una economía recuperando terreno al ritmo que lo viene haciendo EE.UU., es en gran medida gracias a estímulos fiscales pero también considerando la mejora en la situación sanitaria. En este escenario se observó cierto nivel de ventas en el sector de tecnología que venía subiendo en forma muy vigorosa, por lo que estamos viendo una recomposición en los precios. Un entorno de tasas de interés más altas es muy desafiante para este sector, aunque no hay que perder de vista que estamos presenciando un gran cambio estructural en términos de nuevas tecnologías y en consecuencia de productividad», afirmó.

Temores a una mayor inflación

El temor que tiene el mercado en relación al paquete de estímulo actual (sumado a los anteriores y su respectiva emisión monetaria) y a la recuperación económica es que dicho combo genere un contexto de mayor inflación. Por este motivo, las tasas del bono del Tesoro norteamericano a 10 años comenzaron a subir fuertemente, pasando de 0,9% a comienzo de 2020 hasta niveles de 1,62%.

Fuente: La República

Los analistas de Wall Street también dudan sobre la efectividad de las acciones del gobierno de Alberto Fernández para revertir la carrera inflacionaria y creen que los precios acumularán en 2021 un salto superior al 44 por ciento.

“Este año Argentina podría alcanzar una inflación de 44,06%, una vez que todos los sectores de la economía se reincorporen en sus actividades”, indicó un reciente informe de la consultora Torino Economics, con sede en Nueva York.

La proyección se conoció apenas después de que el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos confirmara que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) el índice de Precios al Consumidor (IPC) saltó 3,6% en febrero, presionado por los aumentos de los alimentos, acumuló un alza de 7,8% en los dos primeros meses del año, y una variación interanual del 40,7 por ciento.

Y los números de Torino coinciden con las cuentas que realizan los analistas privados de la Argentina consultados por el Banco Central. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado de la autoridad monetaria, “la inflación minorista para diciembre de 2021 se ubicará en 48,1% interanual”.

El relevamiento oficial permite observar que hubo una desaceleración respecto a los resultados de diciembre y enero, cuando el IPC avanzó 4% también apuntalado por el segmento de los precios. Sin embargo, confirma que la tendencia de los precios todavía no se ajusta a los cálculos que se plasmaron en el Presupuesto 2021 y que suponen que la inflación terminará el año en torno al 29%.

Fuente: ViaPaís

 

Existe evidencia de que más empresas están comenzando a incorporar servicios para criptomonedas, una clase de activo que aún está poco regulado.

Las señales de una creciente adopción de bitcoin en la industria de servicios financieros impulsaron al bitcóin a nuevos máximos, para acercarse a US$50.000 por primera vez antes de retroceder.

Una semana después de que Tesla anunciara una inversión de US$1.500 millones en el bitcóin, el activo digital continúa incursionando en las finanzas tradicionales, incluida la noticia de que una unidad de inversión de Morgan Stanley está considerando apostar en la criptomoneda. Canadá, en tanto, aprobó el primer fondo negociado en bolsa de bitcóin

Asimismo, existe evidencia de que más empresas están comenzando a incorporar servicios para criptomonedas, una clase de activo que aún está poco regulado y es controvertido entre los formuladores de políticas. El jueves, BNY Mellon informó que formó un nuevo equipo que está desarrollando una plataforma de custodia y administración de activos tradicionales y digitales. Mastercard Inc. dijo que comenzará a permitir a los titulares de tarjetas realizar transacciones en ciertas criptomonedas en su red.

La combinación de celebridades como el multimillonario Elon Musk y los grandes bancos están impulsando las meteóricas alzas del bitcóin. La criptomoneda se acercó a los US$50.000 en operaciones durante el fin de semana antes de retroceder y en febrero los precios han subido 40%.

“La clave para el avance del bitcóin es ganar más apoyo corporativo”, dijo Edward Moya, analista de mercado sénior de Oanda Corp. “El bitcóin no está ajeno a los masivos movimientos del fin de semana y en los próximos días fácilmente se podrían ver algunas bruscas fluctuaciones.”

Sigue habiendo un intenso debate sobre si el bitcóin es un activo legítimo con algún propósito o valor real. La moneda ha sido ridiculizada por su papel en el lavado de dinero y el fraude, y recientemente Nassim Nicholas Taleb, autor de “El cisne negro”, dijo que se está deshaciendo de su bitcoines. Se supone que una moneda nunca es más volátil que lo que se compra y se vende con ella, dijo Taleb en Twitter, y agregó que no se puede poner precio a los productos en la criptomoneda. “En ese sentido, es un fracaso (al menos por ahora)”.

Aun así, la tendencia de los precios ha sido al alza, y el bitcóin es otro ejemplo de los excesos especulativos que definen a este mercado alcista —junto con las llamadas “penny stocks” (acciones de menos de US$1) y las empresas de cannabis—.

Hay indicios de que más empresas importantes de Wall Street podrían ingresar al mercado de critomonedas. En una entrevista con CNB, el copresidente de JPMorgan Chase & Co., Daniel Pinto, dijo que la demanda de clientes aún no existe en el bitcóin, pero está seguro de que eso va a cambiar.

Bloomberg informó que Counterpoint Global, una unidad de Morgan Stanley Investment Management, está explorando si la criptomoneda sería una opción adecuada para sus inversionistas, según personas con conocimiento del asunto. Llevar adelante las inversiones requeriría la aprobación de la firma y los reguladores.

Fuente: Perfil.

Bitcoin saltaba hasta los u$s20.702, su nuevo máximo histórico. En el inicio de la pandemia, su cotización llegó a perforar los u$s5.000.

El Bitcoin superó este miércoles los u$s20.000 dólares por primera vez en su historia. La criptomoneda más famosa del mundo parece ser el activo de preferencia para los mercados que buscan el riesgo.

Este miércoles por la tarde la moneda trepaba un 5,1% hasta los u$s20.558, lo que implica el triple valor desde principios de año. Este activo alcanzó esta jornada un máximo histórico a 20.787,35 según datos de la agencia Bloomberg.

Desde principios de año el Bitcoin subió cerca de un 190%, impulsado por el interés de inversores tradicionales que desconfiaban antes de esta criptomoneda. El precio empezó a dispararse a fines de octubre por el lanzamiento de un servicio de compra, venta y pago por criptomoneda del gigante de pagos Paypal.

Desde entonces esta criptomoneda ganó más de un 40%. Aunque este servicio está destinado a particulares, esta decisión terminó por otorgarle a la criptomoneda una forma de respetabilidad ante los fondos de inversión, que ahora se interesan cada vez más por este activo.

Hasta hace no mucho tiempo estos fondos ignoraban al Bitcoin debido a su alta volatilidad y sus bruscos movimientos de precio. «La utilización del bitcoin por parte de inversores tradicionales apenas está empezando» advierten los analistas de JPMorgan.

Otros reputados bancos de Wall Street, como Citi, también empezaron a seguir la cotización de la criptomoneda. Muchos adeptos del bitcoin consideran que su interés radica en su descentralización: esta criptomoneda, creada en 2008 por una red de anónimos, no depende de ninguna institución.

El Bitcoin en su corta historia ya experimentó otros aumentos espectaculares, pero también caídas vertiginosas. En estos momentos la criptomoneda propone una alternativa más moderna que el oro frente al dólar, que se ubica ahora en niveles muy bajos debido a las medidas de flexibilización monetaria de los bancos centrales para hacer reactivar a las economías.

No obstante otros actores del mercado incitan a la prudencia. «La última vez que el precio del Bitcoin se disparó, volvió a caer luego de forma rápida» recuerda Laith Khalaf, analista de AJ Bell, que aconseja a los inversores, impresionados por los resultados del bitcoin en 2020, a «invertir pequeñas sumas que uno se puede permitir perder».

En 2017, el Bitcoin había comenzado el año a menos de u$s1.000 y luego su precio se disparó a lo largo de los meses, especialmente entre mediados de noviembre y mediados de diciembre, cuando se cuadruplicó en menos de un mes.

Tras haber llegado a un máximo de u$s19.511 el 18 de diciembre, las cotizaciones cayeron a lo largo de 2018, para terminar a un poco más de u$s3.000. Esta volatilidad explica por qué su utilización como medio de pago siga siendo limitada.

Fuente: Ámbito

«La cotización del agua en el mercado de futuros de Wall Street, como si se tratara de oro o de petróleo, viola los derechos humanos básicos y hace vulnerable al líquido elemento ante una eventual burbuja especulativa», denunció en un comunicado el relator especial de la ONU sobre el derecho al agua potable y al saneamiento, Pedro Arrojo-Agudo.

El especialista reaccionó así a la noticia de que la compañía estadounidense de mercados financieros CME Group lanzó el primer contrato de comercio de futuros de agua del mundo. La empresa explicó que los futuros ayudarán a los usuarios del agua a gestionar el riesgo y a alinear mejor la oferta y la demanda, permitiendo, por ejemplo, a los agricultores protegerse de los aumentos de precios durante los años de sequía.

«No se puede poner un valor al agua como se hace con otros productos básicos comercializados. El agua es de todos y es un bien público. Está estrechamente ligado a todas nuestras vidas y medios de subsistencia, y es un componente esencial para la salud pública», destacó Arrojo-Agudo.

Asimismo, el relator advierte que los futuros de este tipo también podrían atraer a los especuladores, repitiendo la burbuja del mercado de alimentos en 2008. «En este contexto, el riesgo radica en que los grandes actores agrícolas e industriales y los servicios públicos a gran escala sean los que puedan comprar, marginando e impactando al sector vulnerable de la economía como los pequeños agricultores», comenta.

Según Arrojo-Agudo, «el agua ya se encuentra bajo amenaza extrema por la población en crecimiento, la demanda creciente y la contaminación grave de la agricultura y la industria minera en el contexto del impacto cada vez mayor del cambio climático».

El agua es un recurso vital para la economía, pero su valor es «más que eso», subraya el relator. En este sentido, el especialista concluye que el hecho que el agua se vaya a comercializar en el mercado de futuros de Wall Street muestra que «su valor como derecho humano básico está amenazado».

Fuente: ADNSUR