El sistema financiero argentino atraviesa momentos de máxima tensión debido al vertiginoso aumento de la morosidad en los créditos familiares y corporativos, un índice que ya trepó al 17,5%.
Frente a este sombrío panorama, el economista y senador nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Agustín Monteverde, rompió el silencio con una contundente lectura política: responsabilizó de forma directa a la oposición parlamentaria por desatar una maniobra desestabilizadora que disparó las tasas de interés y ahogó la capacidad de pago de los argentinos.
Aunque las estadísticas oficiales indican que en los últimos seis meses el 61% de la población tomó deudas para afrontar gastos corrientes —como alimentos, servicios públicos, alquileres o refinanciación de compromisos previos—, Monteverde remarcó la necesidad de analizar el proceso en su totalidad. El legislador valoró como un hito sumamente positivo el renacimiento del crédito privado, el cual cuadruplicó su peso respecto al PBI en comparación con los niveles registrados a fines de 2023.
El fin de la inflación «licuadora» y el peligroso sobreendeudamiento
Para el economista, el origen técnico del problema radica en un cambio de paradigma económico que tomó desprevenidos a los tomadores de crédito. Históricamente, el público confiaba en que la alta inflación diluyera el valor real de sus cuotas futuras. Sin embargo, ante el marcado desplome del índice inflacionario, esa licuación esperada no se produjo, dejando al descubierto compromisos financieros imposibles de asumir.
A este fenómeno se le sumó una marcada acumulación de pasivos. Las familias y pequeñas empresas buscaron fondeo de manera simultánea en diversos canales —bancos, fintech y préstamos personales—, provocando una peligrosa superposición de obligaciones. Adicionalmente, el senador liberal enfatizó que las entidades bancarias sufrieron una pérdida sustancial de capacidad técnica para evaluar riesgos crediticios, tras haber dedicado más de quince años a prestarle de forma casi exclusiva al Estado.
«Ofensiva desestabilizadora»: las leyes que hicieron disparar las tasas
Más allá de los factores financieros, Monteverde apuntó sus dardos contra la oposición peronista y los sectores críticos en el Congreso. Sostuvo que, a partir del primer trimestre de 2025, se desató un sistemático ataque mediático y político encaminado a quebrar la solvencia fiscal de la administración central mediante proyectos ley viabilizados en las cámaras, e incluso llegando a la inédita insistencia legislativa para voltear vetos del Poder Ejecutivo.
Este enrarecido clima de inestabilidad provocó un fuerte vuelco hacia la dolarización de carteras y una caída en la demanda de dinero. Para sostener el programa macroeconómico y proteger la estabilidad de la moneda, el Gobierno se vio forzado a endurecer la política monetaria, lo que provocó que la tasa de interés se encareciera drásticamente y afectara el dinamismo de la actividad económica. En palabras del legislador, la escalada de la mora terminó siendo el subproducto de una maniobra política orientada a desgastar al oficialismo antes de los comicios de medio término.
La propuesta para frenar la crisis sin caer en el «Plan Platita»
Al evaluar las vías de escape ante este estrangulamiento financiero, el senador de La Libertad Avanza rechazó tajantemente cualquier paquete de subsidios o rescates estatales. Consideró que una medida de esa índole equivaldría a confiscar recursos de los ciudadanos para auxiliar a entidades bancarias o financiar decisiones asumidas libremente por particulares.
Como alternativa concreta y viable, propuso que las provincias suspendan o eliminen de manera inmediata impuestos locales altamente distorsivos, señalando directamente al Impuesto a los Ingresos Brutos y al Impuesto a los Sellos. Según su análisis, estas alícuotas subnacionales representan la carga más gravosa sobre las tasas crediticias, por lo que su alivio temporal oxigenaría de inmediato a millones de deudores golpeados en todo el país.
