La causa judicial por el fentanilo adulterado sumó revelaciones clave tras las declaraciones indagatorias de Nélida Agustina Bisio, exjefa de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y de Gabriela Mantecón Fumadó, exdirectora del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME).
Ambas exfuncionarias quedaron en libertad este viernes, mientras la Justicia analiza una serie de mensajes de WhatsApp que exponen los vínculos entre las autoridades del organismo público y los dueños del laboratorio investigado.
El expediente, tramitado por el juez Ernesto Kreplak y la fiscal Laura Roteta, investiga si las exintegrantes del organismo otorgaron cobertura estatal a las plantas de laboratorio Ramallo y HLB a pesar de no cumplir con los estándares mínimos de funcionamiento.
Según consta en el portal de la Procuración General, la hipótesis fiscal sostiene que “las exfuncionarias tuvieron responsabilidades en que se produjera, comercializara y suministrara el fentanilo contaminado, que culminó con casi un centenar de fallecidos y más de cuarenta lesionados”.
La referencia al ministro de Salud en los mensajes
Durante su indagatoria, Mantecón Fumadó afirmó que el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, estaba al tanto de las decisiones sobre el laboratorio Ramallo y HLB, argumentando que las novedades de relevancia le eran reportadas directamente.
Esa versión coincide con el contenido de las conversaciones de WhatsApp incorporadas a la causa. El 26 de marzo de 2025, en medio de las evaluaciones internas, Bisio le escribió a Mantecón Fumadó: “Solo en dos palabras decime si esto da para cierre porque Mario pregunta”.
A su vez, al explicar los motivos de las demoras en la firma de la resolución que frenó la producción de la planta, Mantecón Fumadó declaró que a comienzos de enero envió el resultado de la inspección a Bisio, quien a su vez lo elevó a las autoridades nacionales. En ese marco, la exjefa de la ANMAT le habría manifestado que consultó la situación con el propio Lugones, quien le habría pedido avanzar “con cautela”.
Por otro lado, los chats revelan la percepción de los empresarios sobre las autoridades de la agencia regulatoria. En un mensaje sobre una reunión realizada en la sede de la ANMAT en la Avenida de Mayo, Victoria García —integrante de la firma— celebró la receptividad institucional expresando: “Re bien predispuestas ambas, las dos”.
Advertencias internas y la preocupación por el impacto económico
Pese a que las autoridades contaban con informes técnicos que recomendaban prohibir la producción, las medidas de contención sufrieron dilaciones. Recién el 24 de febrero Mantecón Fumadó dispuso la orden de retiro del mercado de los lotes afectados, momento en el que los centros de salud fueron alertados de las irregularidades.
En otro de los intercambios analizados por la fiscalía, una técnica de la ANMAT consultó a Mantecón Fumadó sobre cómo actuar ante la falta de identificación de las partidas seguras, señalando que el problema abarcaba a “todos” los medicamentos elaborados en la planta de Ramallo.
Frente a este cuadro, la exdirectora del INAME respondió: “Es un montón de guita que está en la calle”. Para el Ministerio Público Fiscal, esta frase demuestra que “la preocupación de Mantecón Fumado en este caso no fue proteger la salud de la sociedad, sino evitar posibles pérdidas económicas que pudieran sufrir las empresas de los hermanos García”.
En ese mismo intercambio, la funcionaria técnica del organismo advirtió sobre el riesgo inminente para los pacientes: “Es peligroso. Una persona que reporte evento adverso o se muera es nuestra responsabilidad. No podemos demorar la respuesta”. Ante la advertencia, la entonces jefa del INAME se limitó a contestar: “Sí, lo sé”.
